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Apicultores pierden millones debido a la miel adulterada y al contrabando

Los apicultores exigen mayor control a la venta de miel adulterada y contra el contrabando.

Por Jonnathan Lucero V. | Activos Bolivia – Cochabamba

«Las autoridades están permitiendo que los consumidores compren miel supuestamente orgánica, pero en realidad es jarabe de fructuosa, el veneno más peligroso contra la salud de las personas y nadie dice nada al respecto», denunció el representante de la Federación Departamental de Apicultores, Nabor Mendizábal, que exige mayor control a los especuladores y al contrabando.

Según el directivo, este comercio irregular daña la economía de miles de familias que viven de la producción ecológica de miel, pues la Federación de Apicultores representa a 38 asociaciones.

«El sector de la apicultura es todavía nueva en Bolivia, sin embargo, tenemos alrededor de 5.500 familias que dependen de este negocio. No todos pueden ser apicultores, porque para eso se tiene que estudiar, no es agarrar como hacen en el trópico u otro lugar, tratar de sacar los productos de la colmena, destruyendo su hábitat; se tiene que preparar para no maltratar a las abejas ni a su ecosistema», explicó Mendizábal.

Costo-Beneficio del apicultor

El rubro de la apicultura, si bien es nuevo comparado con el resto de actividades económicas tradicionales en el país, tiene de una a dos generaciones de personas que, como Mendizábal, fueron construyendo el camino con formación profesional y técnica. En ese sentido, los costos que se debe erogar para el mantenimiento y cosecha de los productos de la colmena no son pocos.

«En primer lugar necesitas cajas con celdas separables, cera especial, antiestamínicos, porque las abejas pueden picarte. Todo eso cuesta alrededor de Bs 1800. Nosotros no tenemos un sólo apiero, sino entre 20 a 30, entonces, necesitamos un transporte que ayude a movilizarnos y llevar las cajas con las celdas, que de hecho son pesadas», indicó Mendizábal.

Es necesario que el apicultor entienda el ciclo de vida abejil y emprenda las enfermedades y plagas que pudieran matar a sus productoras de miel o incluso a la abeja reina, lo cual es otro gasto extra que se debe prever.

«El mantenimiento de la colmena y sus productos cuesta alrededor de Bs 300, pero también tienen que gastar en medicamentos para que las abejas no mueran. Existen algunas plagas, por ejemplo, la garrapata que destruye por completo el panal de las abejas, común en nuestro país. Como los medicamentos son caros en Bolivia, nosotros preferimos buscar alternativas saludables y ecológicas, para no utilizar pesticidas que pueden dañar el ecosistema de la colmena y dañar también los productos», explicó Mendizábal.

Ahora bien, el apicultor tiene que comercializar su producto, sin embargo, el mercado todavía no es de libre acceso al productor directo, sino que debe pasar por la Empresa Boliviana de Alimentos (EBA), la cual compra el kilo de miel pura en Bs 23.50, aunque en los últimos años el precio fue incrementado a Bs 32.

«Nosotros ya habíamos hablado con el anterior gobierno para que nos ayude al incentivo del consumo de la miel, por eso nos subieron el precio de Bs 24 a Bs 32 por kilo, porque EBA es quien debe procesarla y venderla en el mercado abierto. Sin embargo, eso no es suficiente para que nuestro producto se lo venda de forma legal en el mercado, porque a nosotros no se nos abre el mercado para que podamos llegar al consumidor final. Explicó.

No a los charlatanes

«Si a usted le venden miel a un precio tope de Bs 40, quiere decir que esa miel está garantizada, pero si el precio es menor de lo que le digo, entonces empiece a dudar o simplemente no compre, porque esa miel está estirada con agua, le colocan sacarosa y jarabe de maíz, que como le dije, es lo peor que puede consumir el ser humano, llegando incluso a morir», advierte.

Si bien se entregaba con regularidad a la entidad estatal que procesa y comercializa alimentos, desde los conflictos sociales del año pasado es que dicha institución no está honrando sus compromisos ni las deudas con el sector, lo que hace insostenible en el tiempo la producción y cosecha de la miel y sus derivados.

«Con todos los conflictos sociales no hemos podido visitar con regularidad a las abejas y muchas han muerto o se han enfermado y no hemos podido darles medicamentos adecuados. Encima, viene la pandemia y eso ha afectado aún más el sector, porque EBA no nos paga hasta ahora lo necesario para poder reactivarnos, debe a bastantes productores y eso lo obliga incluso a vender lo poco que han invertido y dedicarse a otro rubro», indicó el representante de los apicultores de Cochabamba.

«Sólo en Cochabamba tenemos pérdidas que alcanzan a Bs 98 millones, tomando en cuenta todos los conflictos, bloqueos y la pandemia. Además, están comercializando supuestamente miel orgánica y es miel de contrabando que traen de Argentina, que como no pudieron vender allá y para no echarse a perder, la venden aquí a un menor precio de lo que nosotros ofrecemos. Las autoridades del Senasag creo que están durmiendo el sueño de los justos y no están haciendo nada para realizar controles, ni siquiera tienen un laboratorio donde se pueda detectar la diferencia entre miel real y la adulterada. Es una pena la verdad», lamentó Mendizábal. En suma, el sector espera que el Gobierno, el actual o el venidero, actúe de manera pronta y oportuna para evitar, por un lado, que se siga comercializando miel adulterada y de contrabando, que daña de forma lapidaria al pequeño productor mielero, y en otro sentido, el Estado pueda invertir en laboratorios técnico-científico para conocer las propiedades y beneficios de la miel; efectuar la mayor capacitación de personal de Senasag, quienes deben ser personas con título profesional y no encargados u operadores políticos que hacen daño a la gestión científica. Por último, un incentivo al consumo, como indicó Mendizábal, para que la población entienda cómo y dónde comprar miel de calidad.