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Constantino Klaric: “La aeronáutica comercial, mi pecado favorito”

Constantino Klaric recibe una distinción de la Dirección Nacional de Aeronáutica Civil de Paraguay, en 2017.
  • Su especialidad es la búsqueda de rutas aéreas por todo el mundo para varias compañías aéreas. Asesoró y dirigió el LAB por varias décadas.
  • Tiene en su haber 6.500 horas de vuelo, equivalentes a 5.200.000 kilómetros, lo que significa que dio 129 vueltas alrededor del mundo.

Edwin Carpio San Miguel | Activo$ Bolivia

Dejar la actividad minera donde la riqueza se extrae de las entrañas del subsuelo para buscar obras vetas y tesoros en el cielo fue la experiencia más adictiva que marcaría la vida de Constantino Klaric,“El Señor de los Cielos”.

“Esta actividad es como la droga, una vez que ingresas, es difícil salir. Por esa razón me precio de afirmar que la aviación comercial es mi pecado favorito”, asegura el octogenario cochabambino nacido en Arque, que ha dado vueltas al mundo en busca de rutas comerciales para varias compañías aéreas nacionales e internacionales.

Klaric recibió a Activo$ Bolivia con un ralo bigote que ahora luce como nuevo “look”. Conversar con el especialista en aeronáutica es toda una experiencia, pues sus anécdotas son un viaje en primera clase que permite conocer su trayectoria y aquellos destinos remotos que hicieron posible que se codeara con personalidades mundiales.

Un anecdotario que incluye estrellas y expresidentes

En una ocasión en la que viajaba a Lima (Perú), recuerda haber sostenido una amena conversación con una hermosa española cuyo nombre no lograba acordarse. Más tarde descubrió que esa compañera de viaje era Paloma San Basilio.

En otra ocasión, y gracias a que se divulgó un falso comentario sobre una bomba en pleno vuelo rumbo a Miami, la aeronave tuvo que aterrizar de emergencia en Cuba, donde conoció a Fidel Castro, quien compartió con él y los pilotos unos habanos de la isla.

Primer viaje de Klaric como funcionario del LAB, en la foto del centro.

También se codeó con el cantante argentino Sandro, quien compuso la canción “Rosa” inspirado en una bella azafata, asegura Klaric. También tiene varias anécdotas con el expresidente boliviano Víctor Paz Estenssoro, con el fallecido expresidente venezolano Hugo Chávez y otros.

Llegar al fin del mundo en Ushuaía, la ciudad más austral del mundo y capital de Tierra del Fuego; pasear por Lichtenfeld, el país más pequeño del planeta; ingresar por error a una zona restringida en Alemania Occidental en tiempos de la Guerra Fría y viajar en alas del Cóncord, en un vuelo de exhibición, son parte de su anecdotario, así como haber coincidido en un viaje con Antonio Arguedas, ministro de Gobierno de Bolivia, cuando éste trasladaba las manos del Che Guevara a Cuba.

LAB, una pasión

Una de las mayores pasiones de Klaric fue asesorar y dirigir el destino del Lloyd Aéreo Boliviano (LAB) durante décadas, compañía que en agosto próximo habría cumplido 96 años como línea bandera de Bolivia.

Don Costo, como es conocido en su entorno familiar y social, es un incansable asesor y capacitador aeronáutico en el mundo y es de los pocos extranjeros que pudo capacitar en Israel.

El Gigante Camacho luego de un vuelo en el LAB.

Klaric es una enciclopedia viviente de la aeronáutica boliviana de las cuatro últimas décadas y su experiencia -en el país- también se puede evidenciar en otras compañías como Aerosur y Amaszonas, donde fungió como director internacional. Asimismo, fue Director en Aersale Norteamérica y JAT de Yugoeslava; asesor en Air France y Varig; Director internacional de la DGAC y Embajador de Boeing Bolivia, Perú y Ecuador, entre otros cargos.

129 vueltas al mundo

En todos estos años en el mundo de la aeronáutica, Klaric hizo 6.500 horas de vuelo, que equivalen a nueve meses de viaje ininterrumpido, y recorrió 5.200.000 kilómetros, haciendo un total de 129 vueltas alrededor del mundo (una vuelta al mundo por la línea del Ecuador es igual a 40.067 kilómetros). Y no para.

Nada desmoraliza al “adicto a los cielos” ni el hecho de que la aeronáutica comercial esté atravesando su peor momento. Pérdidas económicas por más de 350.000 millones de dólares, 22 mil pilotos despedidos y la anulación de muchos destinos en el mundo es la situación de este sector en todo el globo, que está de capa caída desde 2015 y mucho más a partir de la pandemia de COVID-19.

Años dorados

“Lejos está la época de oro de la aviación comercial, entre 1985 al 2015”, asegura don Costo, recordando un periodo en el que las compañías consentían a sus pasajeros con todo tipo de obsequios. “Ahora no te dan ni agua”, comenta.

Por otro lado, años atrás, los viajeros podían comprar un pasaje y mantenerlo abierto todo el año; hoy -a lo mucho- eso puede hacerse por tres meses. Asimismo, los pasajes adquiridos eran de ida y vuelta; hoy se puede comprar solo de ida.

Klaric estudió motores en Argentina y ha tenido la posibilidad de conocer personalidades mundiales ligadas a la aeronáutica, como don Germán Efromovich, dueño de Avianca, compañía que empezó a operar con 40 aviones y posteriormente llegó a tener hasta 200 aeronaves. Refiriéndose a este personaje nacido en la ciudad de La Paz y de ascendencia judía, lamentó que Bolivia no le haya brindado un reconocimiento por ser una figura importante en el rubro.

Constantino Klaric figura en el libro “Personajes más importantes del siglo XX” y sin duda es uno de los expertos con mayores reconocimientos cosechados en todo el mundo. Hoy, lo único que puede mover su mundo y hacer que este personaje deje las cabinas del avión y ponga los pies en la tierra son sus nietos, de los que se siente muy orgulloso. Patricia es una alta ejecutiva de Philip Morris International, en EEUU; Andrés es egresado de Harvard; Stefany, empresaria cochabambina; Alejandra trabaja en Coca Cola y los más consentidos, Andrés y July, están en el colegio.

Una colección de aviones bien acomodados en un mueble de su casa luce como trofeos del juguetón viajero.

En un cuadro de su habitación figura también un reconocimiento que le hizo la DINAC (Dirección Nacional de Aeronáutica Civil del Paraguay) que comparte con orgullo Klaric; sin embargo, un poco más abajo, en la misma pared, está su mayor tesoro: los dibujos de sus nietos, aquellos que lo llevan a otro vuelo, un viaje de infinito amor donde “El Señor de los Cielos” es su exclusivo pasajero.

Klaric junto a parte de su colección de aviones en miniatura.

Un viaje junto a Juan Pablo II

Una personalidad inolvidable para Constantino Klaric es Karol Józef Wojtyła, el Papa Juan Pablo II, quien visitó Bolivia en 1988, en alas del LAB.

El entrevistado recuerda que, en uno de los traslados al interior del país, los pilotos le pidieron al Papa bendecir el vuelo, pedido al que el insigne visitante accedió. En medio de un ameno diálogo, preguntaron al prelado por qué no visitaría Potosí y el polaco respondió que los responsables no lo habían planificado, pero agregó que le hubiera gustado mucho conocer esa ciudad, cuya historia conocía mucho. Para cumplir el deseo del Papa, el piloto pidió autorización para desviar el rumbo de la nave y así fue que sobrevolaron la Villa Imperial.

“El Papa estaba feliz. Desde el avión conoció la ciudad y bendijo a todos los potosinos. Fue una experiencia indescriptible conocer al Santo”, expresa.