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Estudio: los bosques de pinos generan “desiertos biológicos” en el Parque Tunari

Edwin Carpio San Miguel | Activo$ Bolivia

Los bosques de pinos generan menor biodiversidad y amenazan la vida de las aves nativas del Parque Nacional Tunari, motivo por el cual pueden ser considerados como “desiertos biológicos”, señala un estudio del Instituto de Investigaciones de la Facultad de Ciencias y Tecnología, elaborado por el Centro de Biodiversidad Genética de la Universidad Mayor de San Simón (UMSS).

El investigador a cargo del estudio, Luis Fernando Aguirre, explica que la introducción de especies forestales exóticas y, en particular, el pino representa “una amenaza” para la nidificación de aves en el Tunari.

Señala que estos bosques con especies “exóticas” modifican la biodiversidad en su composición, estructura y funcionamiento. El efecto es una menor diversidad y abundancia de aves en comparación con los bosques nativos.

“Al igual que en otras partes del mundo, las plantaciones de pino en Bolivia podrían considerarse ‘desiertos biológicos’, por cuanto sustentarían una menor biodiversidad”, señala el informe.

La monterita de Cochabamba (poospiza garleppi) es un ave nativa que habita el Parque Tunari y que podría estar en riesgo.

La reducción en número de las especies locales en las plantaciones de pinos no se genera necesariamente por la falta de sitios para anidar, pero sugiere otros fenómenos, entre ellos, la depredación.

El informe señala que la depredación es menor en bosques con especies nativas, es por eso que los bosques de pinos no contribuyen a mantener la fauna de aves de esta región. El resultado no es solo la reducción de aves locales nativas, sino también su extinción, es el caso de la poospiza garleppi, una diminuta ave propia del Tunari y escasamente vista últimamente.

Los bosques de pinos constituyen una de las plantaciones más exitosas en todo el mundo por sus fines comerciales.

En Bolivia, durante la década de los años 70, la especie fue introducida con fines industriales. Aguirre afirma que para el año 2000 estas plantaciones llegaron a abarcar 46.000 hectáreas y una parte de ellas está en el Parque Tunari.

La investigación sugiere a los gobiernos subnacionales, como alcaldías y gobernación, a tomar acciones y promover la protección y ampliación de los bosques nativos para proteger la fauna nativa de la cordillera y también desarrollar el turismo comunitario.