El arte fluye por mis venas y lo vivo a diario. Mi familia está colmada de artistas y diseñadores de modas quienes influyen diariamente en mi estilo de vida y en mis creaciones. Tengo 13 años y decidí que quiero ser diseñadora, mi primera colección vio la luz hace poco.

Explorar los colores, las texturas, las formas de lucir mejor, de verse y sentirse bien con alguna prenda es mi mayor deleite. No hay presión de por medio, simplemente soy feliz haciendo diseños, creando fantasías y cumpliendo poco a poco mi propio sueño.

Entrar al mundo de la moda fue fácil y natural por la influencia familiar. Desde pequeña me encanta el dibujo y la pintura, por lo que no es problema hacer algún diseño, sólo necesito una hoja en blanco y mi creatividad fluye.

La diseñadora Irene Ugalde luce uno de sus diseños.

Este talento lo llevo dentro desde siempre y ahora que es más visible gracias a la primera colección que lancé al público, entiendo que es el camino que quiero seguir en adelante.

Con la pandemia y el encierro de los primeros meses, tuve el tiempo suficiente para explorar mi propio ser y entender qué quería ser.

Soy adolescente, tengo muchas preguntas que aún debo resolver en esta etapa de mi vida, pero comprendí que no es la edad lo que define el camino en la vida, sino el identificar tus talentos para descubrir la maravilla en la que te puedes convertir si trabajas en ello.

El salto a la pasarela

Mi tía trabaja en Sweet Pachamama con artesanas que hacen confecciones increíbles a partir de la lana de alpaca. Hace un tiempo, cuando ella buscaba prendas para ponerlas en venta, después de varios meses sin producción, se topó con uno de mis diseños y se dio cuenta, de inmediato, que la moda era lo mío.

Así fue que me convocó a la ciudad de La Paz para visitar su tienda y conocer a las mujeres que confeccionan ropa de alta calidad solo usando lana y su imaginación. Quedé impactada, de pronto sentí las ganas de experimentar con las máquinas y todo lo que había en el taller.

Poco a poco me di cuenta que todo lo que estaba pasando a mi alrededor era una señal que me impulsaba a encaminar mis pasos al diseño.

Con paciencia y dedicación, mi tía me enseñó algunos trucos, fui entendiendo paso a paso el proceso de confección de una prenda y cómo amoldarla a las necesidades del cliente.

Después de ese proceso, mi primera colección vio la luz el sábado 20 de noviembre con diseños innovadores y creativos.

Está destinada al público adolescente porque obviamente pienso en aquellas chicas que, como yo, quizá tengan inseguridades con su cuerpo y, gracias a las prendas que confecciono, pueden ganar más seguridad y confianza, además de lucir fabulosas y elegantes.

En cada uno de mis diseños dejo una parte de mí para los clientes, para que sepan que cada detalle fue pensado para quienes vayan a usar la prenda.

Mis planes

En el futuro, quiero desarrollar un concepto que se denominará “Mi Sueño”. Quiero que cada prenda sea única e inigualable y que quien la compre se dé cuenta de la esencia que trae consigo que es la fuerza y determinación de construir un sueño y lograr grandes cosas en la vida.

Lo que viví con mi primera colección es un paso en mi ruta hacia la cima. Tengo fe en que con esfuerzo y perseverancia se abrirán más puertas, más desfiles y consolidaré mi concepto.

No importan los obstáculos. Si yo me rindo y me conformo, jamás lograré lo que me propuse en un inicio.

Texto: Jonnathan Lucero Vargas

Fotos: Cortesía I. Ugalde y Sweet Pachamama