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La primavera despierta la creatividad y empuja a mover la economía

El comercio informal se torna en una alternativa para generar economía.

Por Edwin Miranda V. | Activo$ Bolivia–La Paz

La llegada de la primavera echó a caminar un incipiente movimiento económico que, por ahora, permite mitigar la falta de ingresos que enfrentan miles de hogares de esta ínclita capital.

Como nunca antes, es posible evidenciar que los comerciantes que instalan sus puestos improvisados de venta en la céntrica Av. Mariscal Santa Cruz, una vía que cruza la ciudad de La Paz, de norte a sur, son personas de clase media baja e incluso alta. Atrás quedan los estratos sociales de bajos ingresos económicos.

Muchos salen a vender en la populosa Av. Mariscal Santa Cruz de La Paz.

Por ejemplo, esta semana, por el Día del Amor y la Amistad, en el sector del Obelisco, se congregaron centenares de personas, unas buscando el regalo propicio para el enamorado o enamorada; la novia, la esposa o simplemente el amigo o amiga. 

Otras hacían lo imposible por comercializar sus flores —naturales y artificiales—, inflables alusivos al amor y peluches de toda índole. «El año pasado gané en promedio hasta 1.500 bolivianos entre las 09.00 y las 19.00; claro, no había peste, y no lucíamos barbijo. Hoy las cosas cambiaron. Son las 13.00 y apenas logré vender 50 bolivianos. Definitivamente, la crisis está golpeando a todos», relata María Carmen Loayza, comerciante hace más de una década en la Av. Mariscal Santa Cruz.

En el inicio de la primavera muchos buscar vender productos relacionados a la estación.

Primera vez

Al igual que Loayza, Virginia Lora Mamani y Roberto Luis Paniagua reclaman la falta de clientes a pesar que salieron por primera vez a vender adornos para enamorados hechos con goma Eva, cartón y papel estañado.

«La peste nos obligó a salir a las calles, no importa ahora qué dirá la gente, lo que interesa es comer y tener en el bolsillo algo de dinero, para cancelar los servicios básicos como la luz y el agua», comenta en tono reflexivo Paniagua, mientras recorre el paseo improvisado para hacer comercio junto a un menor de edad de algo más de 10 años.

La Alcaldía de La Paz, durante la jornada dedicada a conmemorar el amor, dejó pasar y dejó hacer. No intervino los puestos de venta y, por el contrario, alejó del sitio cualquier presencia institucional. Por un momento la pandemia del Coronavirus fue absorbido por la fuerza del amor, por lo que la población echó al olvido las preocupaciones económicas, el pan de cada día en miles de hogares de la ciudad de La Paz.