Edwin Carpio San Miguel | Activo$ Bolivia

“De la necesidad surgen los emprendedores que, con la fuerza y habilidad de sus manos, su creatividad y fortaleza espiritual, buscan llenar las oportunidades que la vida les ha negado”, así resume Luz Mary Zelaya Vidaurre su propia vivencia como emprendedora y el sentir de sus asociados como actual presidenta de la Cámara Departamental de la Pequeña Industria y Artesanía (Cadepia) de Cochabamba.

Paceña de nacimiento, pero cochabambina de corazón, Zelaya dirige una institución que, a su juicio, es la incubadora de emprendedores en Cochabamba.

De trato gentil y casi siempre con una sonrisa en el rostro, la ejecutiva nacida en Irupana, en los Yungas paceños, narró el largo camino recorrido hasta llegar a Cochabamba y convertirse en emprendedora.

Se formó como Técnico en Comunicaciones en La Paz, un oficio que ejerció muy poco y que combinó con otros como ser mesera o regente de un colegio.

Madre soltera y con la urgencia de cubrir sus necesidades, también trabajó como encuestadora para la venta de departamentos vacacionales de una compañía internacional hasta que quedó desempleada.

Luz Mary Zelaya, presidenta de CADEPIA Cochabamba, en una de sus intervenciones como líder de su sector.

Cambio de ciudad y de vida

Hace 19 años y en busca de trabajo, migró a Cochabamba a iniciativa de su hermano que vivía en Santa Cruz. El objetivo era formar un emprendimiento familiar produciendo suplementos nutricionales en base a soya y maca, una combinación perfecta de dos superalimentos del oriente y de occidente.

Comenzaron a producir NUTREXMAC mejorado con saborizantes de chocolate, coco, plátano y frutilla, apto para niños y adultos mayores.

Posteriormente, lanzaron SOYA ENERGY, otro suplemento que combina soya, maca, amaranto y chía, edulcorado con Stevia, un producto muy solicitado por deportistas y por personas en etapa de menopausia y andropausia.

Los nuevos productos hicieron que Zelaya dedicara buena parte de su tiempo a la venta ambulante.

Para mejorar sus ventas, intuyó que lo mejor era organizarse con otros emprendedores de su mismo rubro para exponer sus productos en las plazas como feriantes y no desaprovechaba los lugares de pago a maestros, militares y otros grupos para obtener más ingresos.

“Siempre fue un problema vender, lo viví en carne propia porque siempre nos despejaban de las plazas u otros sitios, pero nunca me rendí”, recuerda.

Luz Mary Zelaya (c) junto a otros líderes empresariales de Cochabamba.

La dirigencia en CADEPIA

Posteriormente, Zelaya se vincula con Cadepia en busca de apoyo para promocionar sus suplementos alimenticios, pero sus expectativas fueron más grandes que el apoyo real que recibió.

Lentamente se abrió espacio en la institución y debido a su inquieta personalidad logró liderizar el grupo de microindustriales en el campo de los alimentos, ese nombramiento significó el inicio de su trayectoria dirigencial en Cadepia.

Primero fue secretaria de Género, luego secretaria ejecutiva y después fue elegida presidenta desde el año 2014 hasta la fecha.

Hoy, su ambición es convertir a Cadepia en una verdadera incubadora de empresas brindando mayor capacitación en el área financiera, impositiva y otras, según el rubro de los asociados.

Junto a un equipo de jóvenes de entre 20 y 30 años, Luz Mary Zelaya trabaja convencida de que son la sangre renovada que puede cambiar el destino de sus asociados.

“Muchos quieren hacernos creer que los emprendedores deben tener una edad específica y eso es discriminatorio. Los emprendedores no tienen edad ni títulos y surgen de la adversidad, eso nos motiva a que incrementemos la capacitación de nuestros afiliados”.

Luz Mary Zelaya

Un pabellón en la FEICOBOL

En 2006, la publicidad lanzada por la Feria Internacional Cochabamba Bolivia (FIC) anunciando la presencia de empresas, industrias, microempresarios y artesanos llamó la atención de Luz Mary Zelaya, recién llegada a Cochabamba.

Advirtió que ese era el escenario ideal para ella y los afiliados a Cadepia, pero luego descubrió que su institución no tenía cabida en la feria.

Tras un evento en la exPrefectura, la prensa le consultó al entonces presidente de Cadepia cuántos asociados estarían en la FIC ese año y él, a insistencia de Zelaya, reveló que ninguno.

A raíz de ese hecho, La Fundación Feicobol, organizadora de la FIC, permitió que unas 12 microempresas participaran ese año y en 2007 volvieron a hacerlo en dos stands del pabellón Americano. Posteriormente les comunicaron que ya no tendrían esos espacios.

Estos sinsabores motivaron a Zelaya a iniciar una carrera dirigencial en Cadepia con el único propósito de lograr un pabellón propio. Ascendió al cargo de secretaria general de Cadepia en 2012 y desde ahí emprendió el reto.

Originalmente, el espacio deseado lo ocupaba Agrecol, pero tras cumplir su contrato lo dejó vacante. Fue entonces que gestionó el ingreso ante el directorio de Feicobol y accedió a un crédito bancario por 170 mil bolivianos con la garantía de uno de los fundadores de Cadepia, Víctor Wara Wara.

Zelaya cuando recibía un reconocimiento por la calidad de los productos de su microempresa.

También obtuvo el apoyo del empresario Samuel Doria Medina con la provisión de cemento para la construcción de la losa en el espacio alquilado de 1.570 metros cuadrados.

Así se armó un amplio espacio cubierto con una enorme carpa montada sobre postes. Entel donó una gigantografía y uno de sus afiliados prestó unos enormes leones que fueron ícono ese año.

Sinsabores y alegrías forman parte de la historia del pabellón de Cadepia que se armó como si fuera carpa de circo, pero que ahora cuenta con todas las comodidades para que más de un centenar de microindustriales y artesanos expongan su fuerza productiva en la FIC.