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¿Qué pasará con los salarios en 2022?

Jenny Cartagena | Activo$ Bolivia

Como todos los años, diferentes sectores laborales ya anticiparon sus exigencias respecto del incremento salarial. Los fabriles y el magisterio rural plantean un incremento del 10%, mientras que los empresarios piden priorizar la sostenibilidad de las fuentes laborales antes de en un incremento salarial, debido a que muchas empresas no han salido de la crisis generada por la pandemia.

“Pensar en incrementos que pueden llegar a castigar a sectores, que incluso la están pasando mal, miles de empresas están cerrando. Hay muchas empresas que están con déficit ¿Cómo podríamos pensar en una carga desproporcionada? Eso está fuera de lugar”, sostuvo el gerente general del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), Gary Rodríguez, en una entrevista.

La Organización Internacional del Trabajo (OIT)advirtió que desde el 2021 varios países de la región están experimentando importantes incrementos en su tasa de inflación y de consolidarse esta tendencia “puede llevar a futuras caídas en los salarios mínimos reales y a un aumento en la puja distributiva, en la medida que los reajustes de esta institución no acompañen la dinámica inflacionaria”.

La OIT estima que los salarios continuarán viéndose afectados debido a que la región tardará en salir de la crisis causada por la COVID-19.

En 2021, el Gobierno y la COB acordaron un incremento del 2% al Salario Mínimo Nacional (SMN) mientras que el haber básico, quedó congelado. Así el Salario Mínimo Nacional ascendió de Bs 2.122 a Bs 2.164, según datos del Ministerio de Economía. En el 2020, no hubo ningún incremento por circunstancias de inestabilidad política.

Según la OIT, todos los países de la región cuentan con salarios mínimos que establecen un piso para las escalas salariales del sector privado y con sus reajustes periódicos brindan un parámetro para los incrementos salariales negociados. Durante la pandemia los mercados de trabajo se vieron profundamente alterados.

“Durante 2021 continuaron observándose variaciones negativas (o positivas pero cercanas a cero) en los ingresos medios reales de quienes continuaron ocupados. En un contexto de aceleración inflacionaria, se eleva el riesgo de que las remuneraciones continúen perdiendo capacidad adquisitiva”, advierte la oficina regional de la OIT en la última edición del informe “Panorama Laboral de América Latina y el Caribe”, publicado a principios de febrero.

En el 2020, Brasil, Panamá y Uruguay, los reajustes fueron cercanos a la inflación pasada, mientras que en los 5 países restantes el reajuste fue superior. En cambio, en enero del 2021 solo Ecuador decidió no reajustarlo, seguramente con base a la inflación de -1 registrada el año anterior, el resto de los países realizaron reajustes cercanos a la inflación del año anterior (en el caso de Bolivia, de los dos años anteriores, ya que en 2020 no había reajustado), salvo Colombia y especialmente México que dispuso un incremento del 15 por ciento.

Situación laboral

El informe señala que después de dos años de crisis a causa de la pandemia, el crecimiento económico de 2021 (más del 6%) fue insuficiente para recuperar los mercados laborales que se perdieron.

La región todavía enfrenta un alto desempleo y la perspectiva de un aumento de la informalidad. La crisis del empleo podría prolongarse hasta 2023 o incluso 2024, dijo Vinícius Pinheiro, director regional de la OIT para América Latina y el Caribe, en la presentación del informe.

A principios de 2022, se estima que hay alrededor de 28 millones de personas desempleadas en la región. La tasa de desempleo regional promedio al cierre de 2021 se ha estimado en 9,6%.

La OIT señala que la previsión de un crecimiento económico mucho menor en 2022, apenas por encima del 2%, es un claro indicio de que la región tardará más en salir de la crisis causada por la COVID-19.

En estas condiciones, y considerando la persistencia de la pandemia, la OIT estima que la tasa de desempleo este año podría caer apenas entre 0,2 y 0,3 puntos porcentuales, manteniéndose por encima del 9%.

Considerando que los ingresos provenientes del mercado de trabajo son la fuente principal de ingresos para la gran mayoría de los hogares, la fuerte contracción inicial y después su recuperación parcial derivaron en un fuerte incremento de la pobreza en la región, a pesar de las transferencias de ingresos a los hogares vulnerables en la región.