Por Jonnathan Lucero Vargas

(Con datos de la Red)

Entre aquellas personas que no cesaron en la búsqueda de su destino en el mundo empresarial existió un hombre visionario quien con poco dinero logró hacerse con la empresa más reconocida a nivel mundial: Coca Cola. Su nombre es Roberto Críspulo Goizueta, nacido en 1931 en el seno de una familia acomodada de La Habana, Cuba, la cual siempre estuvo relacionada con los ingenios azucareros del país y la inserción de las bebidas en la isla.

El éxito de su padre fue tal que tuvo la oportunidad de ser educado en colegios jesuitas, reservados sólo para gente adinerada, y cursar estudios universitarios en la Universidad de Yale, lugar donde obtuvo su título en Ingeniería Química.

El empresario cubano Roberto Goyzueta.

Su afición por Coca Cola se dio prácticamente desde la niñez. Goizueta admiraba a su padre y su capacidad para hacer negocios en la isla caribeña. Fue testigo de la introducción de la bebida a La Habana, a principios de los años 50, cuando el sector azucarero era prácticamente el motor de la economía cubana.

Sin embargo, la oportunidad llamó a su puerta en 1954 cuando leyó que la única subsidiaria de Coca-Cola en su país necesitaba personal técnico. No lo pensó dos veces, se presentó y, casi de inmediato, el puesto de Director Técnico Químico fue suyo.

De 1954 a 1961 fue parte del equipo técnica que posicionó a Coca-Cola en la isla y él sentía un orgullo indescriptible por hacer carrera en su terruño. Pero cuando el régimen de Fidel Castro nacionalizó todas las empresas privadas en 1961, Goizueta tuvo que hacer un sacrificio y con sólo 40 dólares en el bolsillo escapó, como lo hicieron muchos, hacia Estados Unidos a empezar una nueva vida.

La planta embotelladora de Coca-Cola, en Santa Clara, Cuba.

Esos 40 dólares, que debían ser destinados a su alimentación, los invirtió en algunas acciones de Coca-Cola, puesto que tenía pensado trabajar ahí por largo tiempo.

Goizueta entró a trabajar en la sede de la compañía en Atlanta, Georgia, lugar que se convertiría en su residencia por el resto de sus días. Mantuvo el mismo puesto que tenía en Cuba con un mejor sueldo.

En 1971, la compañía decidió ascender a Goizueta a Vicepresidente en Investigación y Desarrollo Tecnológico al ver el ímpetu y dedicación con la que hacía su trabajo. Esta oportunidad le permitió expandir su potencial no sólo como ingeniero, sino también como empresario.

Inmediatamente posesionado en el cargo, desarrolló una agresiva campaña publicitaria para posicionar la marca a escala mundial y los activos de la compañía ascendieron a récords nunca antes vistos en décadas, una innovación en la que que ninguno de los anteriores ejecutivos de Coca-Cola había pensado antes.

Goizueta generó una estrategia agresiva dirigida a otros mercados del mundo, especialmente Latinoamérica y Asia, con el fin de que la empresa se internacionalizara.

Camión repartidor de Coca-Cola en Cuba.

Esta nueva manera de hacer negocios estuvo aliada con una estrategia en investigación de nuevos productos para diversificar el mercado, puesto que, si bien las ventas de su producto estrella comenzaron a arrojar números positivos, tenía en frente a Pepsico, compañía que ofrecía un producto con similares características y un sabor distinto, lo cual constituía una amenaza directa a las estrategias de expansión comercial.

Como ingeniero químico, Goizueta se puso manos a la obra y experimentó con varios saborizantes y especias traídas de todo el mundo para hacer de Coca-Cola la mejor bebida gaseosa del mundo.

Sus investigaciones arrojaron que la mezcla de esencias de naranja, azúcar y los edulcorantes secretos de la receta original originaba un sabor agridulce nada molesto al paladar. Esta combinación dio lugar a la Nueva Coca-Cola, que se comercializó por primera vez a finales de 1979 y dio resultados variables dentro de la población objetivo, aunque se logró el cometido de desplazar a la competencia del mercado.

A partir de 1980, y durante los siguientes 17 años, Goizueta se transformó en el CEO de Coca-Cola, puesto que el anterior había renunciado y el puesto estaba vacante. La junta directiva de la compañía le dio el cargo a Goizueta por su ardua labor y como un aliciente para expandir aún más sus capacidades para desarrollar mejores estrategias de mercado.

Y así fue, puesto que se introdujeron novedades como las versiones Light y Zero, así como nuevos sabores como la Cherry Coca-Cola y versiones personalizadas de la bebida.

Goizueta venció mil batallas en los negocios, pero no pudo vencer al cáncer que sufría desde los años 80 y falleció en 1997.

“El momento en que evitar el fracaso se convierte en tu motivación, caes en la inactividad. Sólo tropiezas si te estás moviendo”. Roberto Goyzueta

La compañía se encargó de difundir sus enseñanzas y su pasión por el trabajo bien hecho. Hasta hoy, existe una sección de las oficinas centrales de Coca-Cola que lleva su nombre. Fue catalogado como uno de los 10 hispanos más influyentes del mundo de los negocios, en Estados Unidos, por la revista Forbes.

Logros de Roberto Goizueta

  • Según la Revista Forbes, Roberto Goizueta alcanzó una fortuna de 1.4 millones de dólares hasta 1996, convirtiéndose en el primer latino en Estados Unidos que hizo su fortuna sin necesidad de fundar su propia empresa.
  • Hubo una campaña publicitaria al interior de la compañía. Cada mañana, un cartel aéreo pasaba afuera de su oficina con la leyenda: “Gracias, Roberto, por todo”. Este mensaje lo inspiró a seguir trabajando con ahínco.
  • Durante los 17 años al mando de Coca-Cola, Goizueta logró aumentar el valor de marca de 1.8 millones de dólares a más de 143 mil millones de dólares, un crecimiento exponencial jamás alcanzado por ningún otro CEO en la historia de la empresa.