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Si piensas que tener mucho dinero es malo, es porque tienes un pensamiento limitante

Hay fuerzas que dominan la mente, que están en piloto automático dirigiendo las emociones y, en consecuencia, las decisiones y el destino de cada uno.

Redacción: Activo$ Bolivia

Ya sea por el tipo de educación que recibieron y por sus creencias religiosas, aquellas personas que piensan que tener mucho dinero es malo, que se debe vivir con lo necesario, que uno debe ser pobre para alcanzar un lugar en el cielo, sufren de un pensamiento limitante que les frena toda su vida en ese camino de lograr abundancia.

A ese tipo de personas, apenas le entra un buen dinero, su subconsciente no lo considerará apropiado y generará en el individuo los sentimientos, que llevarán a las acciones, para que desperdicie o pierda ese dinero. Sufrirán similares consecuencias las personas que hayan desarrollado pensamientos limitantes, como “yo no soy bueno”, “yo no soy digno o digna”, “yo no lo merezco”, “yo no puedo”, “yo no tengo tiempo”, “tengo tanto trabajo que siempre estoy cansado o cansada”, etc. Todos estos son pensamientos limitantes”.

Así es como Tony Robbins, famoso escritor de libros de desarrollo personal, y orador motivacional de Estados Unidos, se refiere a los pensamientos limitantes que funcionan como frenos en la vida que no permiten progresar, que son mentiras y que, en consecuencia, hay que dejar de creerlas y buscar la verdad, porque cada individuo puede conseguir lo que desea.

“La riqueza está en la mente, y eso lo demuestra la gran cantidad de casos estadísticamente comprobados. Nosotros somos seres emocionales, nuestras decisiones que afectan nuestro futuro, siempre están en base a nuestros estados emocionales. Haz lo que más amas y el dinero te lloverá, porque el verdadero éxito viene de aquello que te encanta hacer”, afirma Robbins, quien fue discípulo del también afamado orador motivacional, Jim Rohn.

En la tarea de animar a las personas a ser arquitectos de su destino, manifiesta que el éxito personal y financiero comienza en lo interno, en nuestro cerebro, porque nuestra mente dirige nuestras emociones, nuestras emociones dirigen nuestras decisiones y nuestras decisiones definen nuestro destino. “Si quieres enfocarte en tu destino, enfócate en tu mente, porque la mente es lo que controla tu destino”, subraya.

Robbins menciona algunas fuerzas que dominan la mente, que están en piloto automático dirigiendo las emociones y, en consecuencia, las decisiones y el destino de cada uno. La clave está en cómo desarrollar conciencia sobre cómo estas fuerzas controlan la mente y de esa manera uno podrá usarlas a su favor y obtener la vida que anhela.

Tony Robbins es uno de los más destacados escritores y oradores motivacionales de Estados Unidos.

Una de esas fuerzas que domina la mente es la autoimagen. El subconsciente, esa parte muy poderosa de la mente, que es una planta de producción, con miles de obreros que trabajan para la realidad, lo que uno cree que es verdad o aquello que cree que es posible para uno mismo.

“Por ejemplo, si crees que eres un perdedor y no merecedor de riqueza, que por muchos años tus padres y tus amigos te hicieron creer, tu subconsciente estará trabajando día y noche, sin tú pensarlo, demostrándote lo perdedor que tú puedes ser. Si crees que no sirves para el deporte, o que no tienes oído musical, o que no naciste para la matemática, tendrás una maquinaria ayudándote para crear esa realidad en tu vida. Por el contrario, si crees que todo lo puedes aprender, tu subconsciente trabajará en esa verdad. Si crees que eres una persona de valor, el subconciente trabajará en ello”, remarca Robbins.

Otra fuerza que domina la mente, señala, es la pregunta principal, que todos nos hacemos una y otra vez a nivel subconciente. La respuesta a esa pregunta hace que actuemos de una manera donde, de responderla positivamente, todo es bueno para nuestra vida. Esa pregunta principal normalmente es una alteración o modificación de las siguientes dos preguntas ¿soy lo suficiente? ¿Tengo lo que se necesita? En consecuencia, ¿seré amado y/o aceptado?

En muchos casos, la pregunta principal de la mayoría de personas por muchos años es ¿qué está pensando él o ella de mí? Y ¿cómo puedo hacer para caerle bien? Esa pregunta lleva a ser una persona que busca complacer a los demás y a la cual le cuesta mucho confrontarlo, porque confrontar pondría en riesgo la aceptación de las demás personas”.

El gran problema con todas estas preguntas es que dependen de otros, ser aceptado depende que otros te acepten, ser el mejor o no depende de que otros sean peores. Por lo tanto, es necesario moverse de una pregunta desempoderadora a una pregunta empoderadora, es decir, que dependa de nosotros. “Por ejemplo, ¿cómo puedo ver lo bueno de esta o tal situación? Esta pregunta depende de ti, no de otros. Es importante saber cuál es tu pregunta actual porque seguramente tendrás que reescribirla”. Esto no es magia, esto no es un mito, esto no es sólo para algunos elegidos, esto es para todos, agrega. Sólo se tiene que aprender a persistir cada día, en cada proyecto, en cada meta, si se piensa que todo es posible materializar a través de la acción, el esfuerzo y la perseverancia, se entenderá que está en mano propia todo aquello que se desea, el poder darle a la familia la vida que es y se merece. O se persevera o se desiste. “Los resultados de tu vida te darán la respuesta de tus actos”, concluye Robbins.