Redacción | Activo$ Bolivia
¿Pensabas que los ciberataques eran solo correos truchos prometiéndote herencias millonarias? Pues no porque los cibercriminales “evolucionaron”. Los atacantes digitales se han vuelto mucho más inteligentes y estratégicos. El último Reporte Global de Amenazas 2025 de Fortinet revela que, en solo seis meses, Bolivia sufrió 155,5 millones de intentos de ciberataques y lo más alarmante es que ya no son tiros al aire. Ahora los hackers investigan a sus víctimas antes de dar el golpe.
En vez de lanzar campañas masivas, están invirtiendo tiempo y tecnología en reconocimiento profundo. Para muestra: entre enero y junio se detectaron 77 millones de escaneos activos en el país, equivalentes a 36.000 intentos por segundo. Estos escaneos son como “radar” para ubicar puntos débiles en redes y servicios vulnerables.
Y sí, la inteligencia artificial (IA) juega un papel central en este nuevo escenario. Del lado oscuro, herramientas como FraudGPT o WormGPT generan correos de phishing casi perfectos, crean mapas de superficies de ataque y ejecutan campañas de ingeniería social a una velocidad que asusta.
Pero del lado defensivo, también hay buenas noticias. Empresas como Fortinet están integrando IA para detectar malware desconocido, resumir alertas y acelerar la respuesta de los analistas, ayudando a reducir ese desgaste que suele dejar a los equipos de seguridad agotados.
No sólo roban datos
Lo más preocupante es que los atacantes ya no se conforman con robar datos y ahora van por algo más jugoso. Las redes industriales y la infraestructura crítica (manufactura, telecomunicaciones, salud y finanzas) se han convertido en blanco principal. ¿Por qué? Porque no se trata solo de secuestrar información, sino de secuestrar servicios completos. Imagina el costo de parar una línea de producción durante horas o de interrumpir un hospital. Ese es el nuevo manual de extorsión: calcular el daño y ponerle precio.
De hecho, la industria manufacturera repite como el sector más atacado por segundo año consecutivo. Y lo mismo ocurre en telecomunicaciones y servicios financieros, donde los cibercriminales despliegan ataques personalizados por sector.
¿Qué deben hacer las organizaciones?
Fortinet recomienda tres cosas básicas pero urgentes:
- Cerrar brechas de seguridad que aún parecen obvias, pero siguen abiertas.
- Invertir en operaciones de seguridad (SecOps) informadas contra amenazas.
- Planificar para lo inevitable: un ataque llegará tarde o temprano, y hay que estar listos para responder.
Los cibercriminales ya no son improvisados, son estrategas. Y mientras la digitalización y el 5G conectan más y más dispositivos, la defensa no puede quedarse en lo tradicional. La ciberseguridad hoy exige anticipación, inteligencia en tiempo real y una mentalidad de “si pasa, estamos preparados”.