
Redacción | Activo$ Bolivia
Decir “garantizamos el abastecimiento” cuando hay colas, reclamos y señales claras de escasez ya no convence a nadie. Menos cuando se repite el mismo discurso del gobierno anterior, mientras la realidad energética del país va en otra dirección.
El analista y experto en energía e hidrocarburos, Álvaro Ríos, lanzó la advertencia de que, en 2026, la demanda de Gas Licuado de Petróleo (GLP) podría superar la oferta nacional, especialmente en los meses de invierno. Y cuando eso pase, Bolivia no tendrá otra opción que importar.
“Este 2026, Bolivia va a comenzar a necesitar importar GLP, sobre todo en invierno”, explicó Ríos en una entrevista con Red UNO. Durante el verano, cuando el consumo baja, la producción nacional todavía alcanza. Pero esa ventana se está cerrando rápidamente.
¿Las razones? Menor producción, un subsidio que ya no resiste indefinidamente y un contrabando que se ha diversificado. Según Ríos, las mafias que antes se enfocaban en diésel y gasolina ahora han puesto la mira en el GLP, aprovechando precios internos bajos y controles débiles en frontera.
“El subsidio al GLP no se ha quitado, pero en algún momento tendrá que hacerlo. Mientras tanto, hay que actuar ya”, sostiene el analista. Y plantea dos medidas urgentes: reforzar de manera contundente los controles fronterizos y preparar toda la logística necesaria para importar GLP.
Cuando habla de reforzar controles, Ríos no es ambiguo y propone militarizar los cruces fronterizos para evitar que las garrafas salgan del país de forma ilegal. “Nos imaginamos que una mayor cantidad de GLP está saliendo por nuestras fronteras de contrabando”, advirtió.
El mensaje es que si no se toman medidas preventivas ahora, el país podría enfrentar problemas serios de abastecimiento en el corto plazo. Y entonces ya no bastarán las frases repetidas ni los comunicados oficiales. La demanda no espera, y la energía tampoco.
Bolivia aún está a tiempo de anticiparse. Pero eso implica dejar el discurso y pasar a la acción.