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martes, marzo 3, 2026
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La verdad detrás del accidente y la Serie B

Algunos billetes desparramados en el lugar donde cayó el avión, en El Alto. (Foto: VISIÓN 360)

Redacción | Activo$ Bolivia

Cuando ocurrió el accidente del avión en El Alto, comenzó el caos informativo. Se hablaba de millones perdidos, de billetes inválidos y hasta de una posible crisis económica. Pero el analista económico Fernando Romero considera importante poner las cosas en orden.

El avión transportaba billetes nuevos del Banco Central de Bolivia (BCB) para abastecer al sistema financiero. No era dinero que ya estuviera circulando en mercados o en los bolsillos de la gente.

En total llevaba 17,1 millones de billetes de Bs. 10, 20 y 50, equivalentes a Bs. 423 millones. Suena enorme, pero en contexto no lo es tanto porque en Bolivia circulan casi Bs. 100.000 millones en efectivo. Lo del avión representaba menos del 0,4% del total, y lo robado apenas alrededor del 0,12%.

Con datos oficiales al 20 de febrero de 2026, la emisión monetaria era de Bs. 103.036 millones y el dinero en poder del público Bs. 89.438 millones. Es decir, el impacto económico era marginal.

No había capacidad real de generar inflación ni devaluación, explica Romero, y añade que el problema más bien fue social y comunicacional.

¿Por qué se “congeló” la Serie B?

El BCB y la Autoridad de Supervisión del Sistema Financiero (ASFI) actuaron rápido. Suspendieron temporalmente los billetes Serie B de Bs. 10, 20 y 50 por 48 horas.

La lógica fue preventiva y la idea era evitar que los billetes robados se mezclen con los legales y terminen perjudicando a personas honestas.

Técnicamente fue como poner el dinero en pausa mientras revisaban numeraciones.

El problema es que en Bolivia más del 70% de las transacciones se hacen en efectivo y alrededor del 85% de la economía es informal. Para mucha gente, que un billete “no sirva” unas horas significa no poder comprar comida o pagar transporte. Ahí empezó la angustia.

Lo que se hizo bien

  • Se frenó el problema antes de que creciera.
  • Se identificaron los billetes robados uno por uno, por numeración específica.
  • Se protegió el sistema financiero y los depósitos.

Después del análisis técnico, el BCB hizo lo correcto porque solo los billetes con números comprometidos quedaron invalidados. No toda la Serie B.

Ese procedimiento es el que aplican bancos centrales como la Reserva Federal o el Banco Central Europeo: precisión numérica, no bloqueos masivos permanentes.

¿Dónde estuvo el error?

La comunicación inicial fue confusa. En mercados y transporte se rechazaron billetes válidos. No estaba claro cuáles servían y cuáles no.

La quema de billetes, aunque legal, fue mal interpretada. Ver dinero arder activa recuerdos de crisis pasadas, genera miedo.

Hubo un costo reputacional. En redes sociales circularon rumores de todo tipo, desde corrupción hasta teorías sobre dinero enviado al exterior.

Además, queda pendiente una aclaración clave: ¿qué porcentaje exacto se quemó, cuánto se perdió realmente y qué respaldo normativo formal avaló cada decisión? En el portal oficial no se evidenció resolución pública específica del Directorio sobre la invalidación inicial.

¿Fue legal?

Según la Constitución, la Ley 1670 y la Ley 393, el BCB es la única autoridad que puede emitir, retirar o invalidar billetes. Ni la Policía ni otra entidad puede hacerlo.

La base legal existe. Lo que falta es mayor transparencia documental y comunicación clara hacia la población.

Entonces ¿el dinero perdió valor?

La respuesta directa es que no porque no hubo inflación, no hubo devaluación y el boliviano no perdió valor.

Hubo un accidente, una reacción técnica de emergencia y también hubo errores de comunicación.

Pero el impacto económico fue mínimo. Lo que sí hubo fue un shock de información.

¿Qué debería cambiar?

Deberían existir protocolos públicos para emergencias monetarias. Comunicación en lenguaje simple, en radios y mercados, no solo comunicados técnicos. Uso intensivo de redes sociales para frenar rumores. Y tecnología que permita identificar billetes de forma rápida y transparente.

Entonces, Romero reitera que el dinero válido sigue valiendo lo mismo, los billetes robados están identificados por número, no por serie completa y no fue una crisis económica, sino un accidente con mala comunicación inicial.

Pero el experto señala que también es cierto que el Banco Central de Bolivia debe cerrar el capítulo con información clara, respaldo normativo visible y datos definitivos sobre el destino de ese dinero. La confianza no solo se sostiene con números, sino con transparencia y en economía, la confianza vale tanto como el billete.

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