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lunes, junio 29, 2026
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El búfalo deja de ser una rareza y conquista el campo boliviano

Carne más saludable, leche de alto valor y menor costo de producción impulsan el auge del búfalo. (Fotos: ASOCRIABUF)

Sandra Arias Lazcano | Activo$ Bolivia

Durante décadas permaneció prácticamente en el anonimato. Mientras el ganado bovino concentraba la mayor parte de la actividad pecuaria nacional, el búfalo era considerado una especie complementaria, presente únicamente en algunas estancias del oriente boliviano. Sin embargo, ese escenario empieza a cambiar.

Actualmente, cada vez más productores descubren que este animal reúne características difíciles de encontrar en otras especies porque crece más rápido, requiere menores costos de alimentación, aprovecha mejor los recursos naturales y produce una carne y una leche con alto valor nutricional.

Con alrededor de 60.000 ejemplares distribuidos en casi todo el país, la ganadería bufalina comienza a consolidarse como una alternativa con enorme potencial para diversificar la producción pecuaria boliviana.

Una especie que produce más con menos

Para Luis Quiles, presidente de la Asociación de Criadores de Búfalo de Bolivia (Asocriabuf), el éxito del búfalo puede resumirse en una frase sencilla. «Es una especie que pide poco y da mucho».

Su principal fortaleza radica en la eficiencia productiva. Mientras un bovino alimentado únicamente con pasturas puede requerir hasta tres años para alcanzar un peso comercial, el búfalo logra resultados similares entre los 18 y 26 meses, sin necesidad de sistemas intensivos de alimentación.

Eso significa menos tiempo de crianza, menores costos para el productor y una recuperación más rápida de la inversión.

A ello se suma una elevada fertilidad. Las hembras producen un ternero aproximadamente cada once meses y destacan por su fuerte instinto maternal, reduciendo significativamente las pérdidas durante la crianza.

Carne con mejores indicadores nutricionales

El creciente interés por el búfalo no responde únicamente a razones económicas.

Su carne empieza a abrirse espacio gracias a sus cualidades nutricionales. Quiles explica que contiene cerca de un 40 % menos colesterol y un 55 % menos calorías que la carne bovina, además de aproximadamente un 11 % más proteínas y minerales.

Estas características han despertado el interés de consumidores que buscan opciones más saludables sin renunciar al sabor.

Actualmente algunos emprendimientos bolivianos ya comercializan cortes premium, hamburguesas, embutidos y carne molida elaborados exclusivamente con carne de búfalo.

La leche también gana protagonismo

Si la carne representa una oportunidad comercial, la leche podría convertirse en uno de los principales motores de crecimiento del sector.

Con un contenido graso cercano al 8%, ofrece un rendimiento superior para la elaboración de quesos, yogures, mantequilla, helados, burrata, mozzarella y dulce de leche.

Además, contiene proteína A2, una variante que muchas personas toleran mejor que la proteína predominante en la leche convencional.

Quiles cuenta que, hace pocos años, apenas uno o dos productores elaboraban derivados de leche de búfala en Bolivia. Hoy ya son más de una docena, reflejando el creciente interés por este nicho de mercado.

Del trópico a la altura

Una de las mayores sorpresas para quienes recién conocen esta especie es su extraordinaria capacidad de adaptación.

Aunque suele asociarse a zonas húmedas, el búfalo también puede desarrollarse exitosamente en regiones secas y en áreas de altura.

De hecho, ya existen ejemplares criados en Potosí, a más de 3.000 metros sobre el nivel del mar, donde producen leche utilizada para fabricar yogur y otros derivados.

Esta versatilidad convierte al búfalo en una alternativa viable para distintas regiones del país.

La genética impulsa una nueva etapa

El crecimiento del sector también está acompañado por un importante proceso de modernización.

Cada vez más productores incorporan inseminación artificial, transferencia de embriones y programas de selección genética para mejorar la productividad de sus hatos.

Las razas Mediterránea, Murrah y Jafarabadi predominan actualmente en Bolivia, aunque el objetivo es incrementar progresivamente la cantidad de ejemplares puros con alto valor genético.

El propósito es producir más leche, mejorar la calidad de la carne y aumentar la eficiencia reproductiva.

La carne de búfalo goza de excelente reputación.

Un mercado con enorme potencial

A pesar de los avances, Quiles reconoce que todavía queda un largo camino por recorrer.

Actualmente Bolivia no dispone del volumen suficiente para abastecer mercados internacionales, aunque la calidad de sus productos ya alcanza estándares competitivos.

Por ello, la prioridad consiste en fortalecer primero el mercado interno, ampliar el número de productores y aumentar el hato nacional.

Asocriabuf, que reúne a una treintena de criadores, trabaja precisamente en ese objetivo: difundir la especie en las cuencas lecheras y regiones ganaderas de todo el país para atraer nuevos productores.

La meta es crecer

Los criadores proyectan que durante la próxima década Bolivia podría superar los 200.000 búfalos si se consolidan políticas públicas de apoyo, programas de mejoramiento genético y mecanismos de financiamiento para pequeños productores.

La apuesta no busca reemplazar al ganado bovino, sino complementarlo.

En un contexto donde la eficiencia productiva, la sostenibilidad y la seguridad alimentaria adquieren cada vez mayor importancia, el búfalo comienza a demostrar que tiene las condiciones necesarias para convertirse en uno de los nuevos protagonistas del campo boliviano.

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