
Redacción | Activo$ Bolivia
Las recientes medidas tributarias impulsadas por el gobierno de Rodrigo Paz han generado debate entre empresarios, emprendedores y contribuyentes en general. En sencillo, lo que el Gobierno plantea puede traer alivio en el corto plazo, pero su impacto real dependerá de cómo se aplique y de si la reforma viene acompañada de cambios más profundos, explica el analista económico Fernando Romero.
Añade que entre los efectos inmediatos más claros está la reducción de presión financiera para quienes arrastraban deudas tributarias, así como un posible incentivo para que pequeños negocios se formalicen. También podrían disminuir los conflictos legales con la administración tributaria y dar mayor certeza jurídica.
Sin embargo, no se trata de una reforma integral, sino más bien de un conjunto de medidas para ordenar y aliviar la situación actual. Romero explica así las reformas que propone el Gobierno.
¿Quiénes se benefician más?
Aunque el discurso suele enfocarse en pequeños contribuyentes, en la práctica los beneficios se distribuyen de manera más amplia.
- Contribuyentes con deudas antiguas: especialmente empresas con procesos largos o deudas difíciles de cobrar.
- Empresas con obligaciones recientes: al eliminar multas e intereses, mejoran su flujo de caja.
- Pequeños emprendedores: reciben simplificación y menores cargas administrativas, lo que sí puede ayudar a su formalización.
- Quienes pagan IVA: ganan más claridad contable, aunque no necesariamente pagarán menos.
En términos absolutos, los montos mayores suelen concentrarse en contribuyentes medianos o grandes, aun cuando el enfoque político destaque a los pequeños.
Lo positivo: más orden y menos conflictos
Entre los puntos favorables destacan:
- Mayor seguridad jurídica al reducir plazos de prescripción.
- Menos litigios y procesos pendientes.
- Incentivos para ampliar la base tributaria mediante regímenes simplificados.
Estas medidas pueden mejorar el clima económico y reducir tensiones entre el Estado y los contribuyentes.
Lo preocupante: riesgos fiscales y problemas de fondo
No todo es favorable. Existen riesgos importantes:
- Las condonaciones reducen ingresos fiscales en un contexto de déficit.
- Puede generarse la expectativa de futuros “perdonazos”, incentivando a algunos a no cumplir.
- No se corrige la estructura tributaria del país, que sigue dependiendo en gran medida de impuestos al consumo y convive con alta informalidad.
En otras palabras, se alivian síntomas, pero no necesariamente la causa.
¿Solución de fondo o parche temporal?
Técnicamente, las medidas mezclan elementos estructurales —como la simplificación y ajustes técnicos— con acciones claramente paliativas, como las amnistías y regularizaciones.
Esto significa que ayudan a ordenar la situación actual, pero no resuelven por sí solas los desafíos fiscales de largo plazo.
¿Favorecen a grandes empresas?
No están diseñadas explícitamente para ellas, pero sí pueden beneficiarlas indirectamente, sobre todo en casos de litigios complejos o deudas significativas. En términos distributivos, el beneficio absoluto suele ser mayor para contribuyentes de mayor tamaño.
El problema de fondo sigue ahí
Bolivia enfrenta un déficit fiscal estructural, una base tributaria formal limitada y elevados niveles de informalidad. Las medidas pueden mejorar la percepción de estabilidad, pero su efecto será transitorio si no se acompañan de disciplina fiscal y crecimiento económico.
¿Qué haría falta para que funcione mejor?
Entre las recomendaciones más comentadas por economistas están:
- Establecer reglas fiscales claras y creíbles.
- Ampliar la base tributaria mediante digitalización y control de evasión.
- Reformar gradualmente el sistema para equilibrar la carga entre consumo, renta y patrimonio.
La idea clave: recaudar mejor, no solo más
Un sistema tributario sólido no depende de amnistías recurrentes, sino de reglas claras, administración eficiente, gasto responsable y crecimiento económico sostenible.
En última instancia, la confianza —más que el temor— es lo que permite construir un sistema fiscal estable. Y ese sigue siendo uno de los grandes desafíos para Bolivia, dice Romero.