
Redacción | Activo$ Bolivia
Bolivia cerró 2025 con la deuda externa más alta de toda su historia. Según el análisis del economista Fernando Romero, el saldo alcanza aproximadamente 14.131 millones de dólares, lo que representa un incremento de más del 200% respecto a 1996.
El problema, aclara Romero, no es solo cuánto se debe, sino que ese aumento no vino acompañado de un crecimiento económico proporcional. En otras palabras, la deuda creció mucho más rápido que la economía, limitando su impacto real sobre el desarrollo productivo y el bienestar de la población.
¿A quién le debe Bolivia?
La mayor parte de la deuda externa está concentrada en organismos multilaterales como la CAF, el BID y el Banco Mundial. En menor medida aparecen acreedores bilaterales como China, Francia o Japón, mientras que la deuda con privados es casi inexistente.
Esto tiene un lado positivo y es que estos organismos no exigen pagos inmediatos ni aplican sanciones agresivas. Pero también tiene un riesgo claro y es que Bolivia depende de muy pocos acreedores, especialmente de la CAF, lo que reduce su margen de negociación futura y la vuelve más vulnerable en un contexto de recesión.
El peso cae sobre el Estado central
Otro punto crítico que destaca Romero es que más del 90% de la deuda externa está en manos del Gobierno central. Gobiernos subnacionales y empresas públicas tienen una participación mínima.
El problema es que todo el peso recae sobre el Tesoro General de la Nación. El pago depende de impuestos, más deuda interna o emisión monetaria. No hay diversificación del riesgo. Si el Estado central se debilita, todo el sistema tiembla.

No es solo deuda externa. es el combo completo. Aunque los indicadores tradicionales de deuda externa sobre PIB todavía parecen “manejables”, el análisis de Romero advierte que el problema es integral. Bolivia enfrenta al mismo tiempo:
- Un déficit fiscal estructural persistente
- Una deuda pública total cercana al 90% del PIB
- Una deuda interna que duplica a la externa
- Menores reservas internacionales
- Baja capacidad de generar dólares vía exportaciones
En la práctica, el país no genera suficientes divisas para cubrir el servicio de la deuda sin presionar el presupuesto público. Cada año se paga deuda con más deuda o con emisión. El problema, insiste Romero, no es el monto en sí, sino la debilidad de la economía para sostenerlo.
¿En qué se está usando la deuda?
Gran parte de los desembolsos externos se destinó a infraestructura, salud, sectores sociales y apoyo presupuestario. El problema es que estos sectores no generan dólares ni exportaciones, por lo que no ayudan a pagar la deuda que los financia.
En palabras simples, se usa deuda externa para gasto interno, no para actividades productivas que aseguren repago futuro.
El panorama se complica aún más porque Bolivia ya no accede mayoritariamente a créditos altamente concesionales. Hoy predomina la deuda semi-concesional o de mercado, con tasas variables y mayor exposición a las condiciones internacionales.
Si suben las tasas externas o hay presión cambiaria, el servicio de la deuda se encarece, y el país no tiene control sobre ese riesgo.

Entonces, ¿hay crisis?
Según Romero, Bolivia no enfrenta hoy una crisis de deuda externa en términos de impago, pero sí una crisis de sostenibilidad fiscal y monetaria. La deuda ya no impulsa el desarrollo, solo compra tiempo.
En este contexto, seguir endeudándose sin reformas profundas es una espada de doble filo porque alivia tensiones momentáneas, pero agrava los riesgos fiscales, monetarios y cambiarios a futuro.
La advertencia final
La conclusión del análisis es que Bolivia no debería asumir más deuda externa en el contexto actual. La combinación de deuda externa, deuda interna y emisión monetaria es altamente peligrosa.
La salida, plantea Romero, pasa por cambiar el enfoque, es decir, dejar el endeudamiento defensivo y apostar por un endeudamiento estratégico y productivo, estrictamente orientado a generar divisas, crecimiento y productividad. Sin disciplina fiscal ni crecimiento real, ninguna deuda (por barata que parezca) será sostenible.