
Edwin Carpio San Miguel | Activo$ Bolivia
Después de casi dos décadas con el dólar oficial fijado en Bs 6,96, Bolivia se encamina hacia uno de los cambios económicos más importantes de los últimos años. El Gobierno anunció que avanzará en las próximas semanas hacia un esquema de unificación del tipo de cambio, una medida que busca eliminar la diferencia entre la cotización oficial y el valor que actualmente se registra en el mercado paralelo.
Aunque todavía no se definió cuál será el nuevo precio oficial de la divisa estadounidense, el objetivo es que exista un único tipo de cambio de referencia para toda la economía, reduciendo la incertidumbre que durante los últimos años afectó a empresas, importadores, exportadores y familias.
El economista Fernando Romero afirma que la actual situación económica, Bolivia no está en condiciones financieras para una unificación del tipo de cambio. Explicó que la escasez de divisas, la baja liquidez y la alta conflictividad social hacen poco viable aplicar esta medida en el corto plazo.
Dos décadas de estabilidad cambiaria llegan a su fin
El tipo de cambio en Bolivia atravesó distintas etapas antes de mantenerse prácticamente inalterable durante casi 15 años.
En febrero de 2002, el dólar se cotizaba alrededor de Bs 6,97 para la venta, pero posteriormente ingresó en un proceso de depreciación gradual que llevó su valor hasta aproximadamente Bs 8,08 en 2005.
La situación cambió a partir de 2006, cuando el auge de las exportaciones y el incremento de los ingresos por materias primas fortalecieron las reservas internacionales. En ese contexto, el Banco Central de Bolivia impulsó una política de apreciación del boliviano que redujo progresivamente el precio del dólar hasta llegar a Bs 6,97 en julio de 2011 y finalmente Bs 6,96 desde noviembre del mismo año, nivel que se mantuvo como referencia oficial hasta la actualidad.
La escasez de dólares abrió un mercado paralelo
El escenario comenzó a modificarse desde 2015 con la disminución sostenida de las Reservas Internacionales Netas (RIN). La situación se hizo más evidente en 2023, cuando la disponibilidad de dólares en el sistema financiero empezó a reducirse significativamente.
Como consecuencia surgió un mercado paralelo que reflejó la creciente demanda de divisas. En su momento más crítico, durante mayo de 2025, el dólar llegó a cotizarse en Bs 20, aunque posteriormente su precio disminuyó por efecto de la oferta y la demanda.
Durante la última semana, la moneda estadounidense se negoció entre Bs 9,80 y Bs 9,87, muy por encima del tipo de cambio oficial vigente.
Devolución escalonada de depósitos en dólares
La escasez de divisas también afectó a miles de ahorristas que, desde 2023, enfrentaron dificultades para retirar en efectivo los dólares depositados en el sistema financiero.
Ante esta situación, el Gobierno del presidente Rodrigo Paz anunció un plan para devolver gradualmente esos recursos.
El cronograma establece que:
- Desde el 15 de julio se devolverán depósitos entre $us 1.001 y $us 3.000.
- Desde el 14 de agosto se atenderán depósitos de $us 3.001 a $us 5.000.
- Posteriormente continuarán las devoluciones de manera escalonada hasta completar el proceso en un plazo máximo de un año para quienes soliciten el retiro de sus recursos.
Según informó el ministro de Economía, José Gabriel Espinoza, el monto total comprometido para estas devoluciones supera los 933 millones de dólares.
¿Qué busca la unificación cambiaria?
Espinoza sostiene que el nuevo esquema pretende ordenar el funcionamiento del mercado cambiario y recuperar la confianza en la economía.
De acuerdo con el ministro Espinoza, contar con un solo tipo de cambio permitirá que empresas, consumidores y familias tengan una referencia clara sobre el valor real del dólar, reduciendo las distorsiones que surgieron por la coexistencia de dos mercados.
La expectativa ahora está puesta en conocer cuál será la nueva cotización oficial y cómo se implementará la transición hacia el nuevo sistema, un proceso que marcará el inicio de una nueva etapa para la economía boliviana, con el desafío de preservar la estabilidad financiera y contener eventuales presiones sobre los precios.