
Redacción | Activo$ Bolivia
La ciudad de Cochabamba tiene todos los ingredientes para consolidarse como el principal polo tecnológico de Bolivia porque concentra seis de las ocho mayores exportadoras de software del país, cuenta con más de 22.600 unidades económicas vinculadas a las industrias creativas y posee un ecosistema empresarial y universitario cada vez más enfocado en la innovación. Ahora, la apuesta suma un nuevo protagonista y es el Kanata Leadership Center de la Universidad Privada Franz Tamayo (Unifranz).
Este espacio nace como un nodo de la denominada «Catedral de Innovación» de Unifranz y busca convertirse en el punto de encuentro entre el talento joven, la tecnología y las necesidades del sector productivo. Su propuesta incorpora inteligencia artificial, simuladores empresariales y herramientas de diseño digital para desarrollar soluciones orientadas tanto a la salud empresarial como al bienestar de las personas.
Para Santiago Laserna, especialista en economía creativa, la principal fortaleza económica de Cochabamba no está bajo el suelo, sino en el conocimiento de sus habitantes.
«Una de las mayores fortalezas económicas de Cochabamba es el capital intelectual de sus habitantes; sus ideas son el principal recurso natural productivo y de exportación de la ciudad», afirma.

La academia como motor de innovación
La transformación que impulsa Unifranz parte de un nuevo enfoque educativo que prioriza la experiencia práctica. Laboratorios multidisciplinarios, vinculación con empresas desde los primeros semestres y el desarrollo de proyectos reales forman parte del modelo que busca preparar a los profesionales para los desafíos del futuro.
«Estamos formando estudiantes para que lideren profesiones del futuro», señala Fabiola Cadima, directora de la carrera de Ingeniería de Sistemas.
El Kanata Leadership Center se integra a una estrategia institucional más amplia que involucra a diversos actores del ecosistema local con el objetivo de posicionar a Cochabamba como un referente tecnológico nacional.
Laserna sostiene que la academia tiene un papel fundamental en este proceso, siempre que asuma el desafío de enseñar a pensar, innovar y resolver problemas desde la formación universitaria.
Además, destaca que apostar por la economía del conocimiento presenta una ventaja significativa frente a otros sectores productivos: requiere menores niveles de inversión en infraestructura y depende, principalmente, de la capacidad para formar y atraer talento humano.

Talento joven para construir el futuro
El potencial tecnológico de Cochabamba también ha despertado el interés de actores del sector público y empresarial. Luis Laredo, expresidente de la Federación de Entidades Empresariales Privadas de Cochabamba y actual diputado nacional, considera que el departamento posee las condiciones necesarias para convertirse en un generador de soluciones innovadoras.
«Cochabamba cuenta con jóvenes, profesionales, universidades y empresas capaces de crear soluciones. La oportunidad está en conectar esas capacidades para mejorar la salud, fortalecer la competitividad y permitir que más talento pueda desarrollarse en nuestro departamento», sostiene.
La semana pasada, Laredo y la diputada Sandra Rivero, secretaria del Comité de Ciencia y Tecnología de la Cámara de Diputados, recorrieron la Catedral de Innovación de Unifranz Cochabamba para identificar oportunidades de trabajo conjunto entre el Estado, la academia y el sector privado.
El objetivo es impulsar mecanismos que permitan vincular las capacidades tecnológicas existentes con las necesidades de las empresas y la población, promoviendo un modelo de desarrollo regional basado en el conocimiento.

Retener talento para impulsar el crecimiento
Uno de los principales desafíos para las ciudades que apuestan por la economía del conocimiento es evitar la fuga de talento. En el caso de Cochabamba, diversos factores juegan a favor: un costo de vida competitivo, clima favorable, una importante oferta universitaria, servicios de salud y espacios de entretenimiento.
Laserna explica que la clave no está únicamente en desarrollar la economía creativa, sino en generar las condiciones necesarias para que los profesionales decidan construir sus proyectos de vida en la ciudad.
«No es tanto la economía creativa la que garantizará que no haya fuga de talento, sino más bien el evitar la fuga de talento es lo que ayudará a que la ciudad crezca por medio de la economía creativa», explica.
Las posibilidades del trabajo remoto han ampliado aún más ese potencial. Actualmente, un desarrollador de software puede vivir en Cochabamba y trabajar para empresas internacionales, exportando servicios tecnológicos desde Bolivia hacia cualquier parte del mundo.

Un ecosistema tecnológico en crecimiento
Aunque no existen estadísticas oficiales que permitan medir con precisión el aporte del sector tecnológico al Producto Interno Bruto regional, los indicadores disponibles son prometedores.
Cochabamba concentra seis de las ocho principales exportadoras de software del país y alberga más de 50 empresas dedicadas al desarrollo tecnológico. Entre las compañías con proyección internacional destacan Jalasoft, Truextend, Connaxis, Jalmeco, Banana Pack, Mamut, Quantum y Assuresoft.
A ello se suma una investigación del Instituto de Progreso Económico y Empresarial (IPEE) de Unifranz que identifica más de 22.600 unidades económicas vinculadas a las industrias creativas en el departamento.
Con estos elementos, la meta es convertir a Cochabamba en un hub tecnológico capaz de generar innovación, atraer inversiones y desarrollar soluciones para los grandes desafíos del futuro.
El Kanata Leadership Center busca ser una pieza clave de ese objetivo, consolidando un modelo en el que la academia, la empresa privada y el sector público trabajen de manera articulada para transformar el talento cochabambino en una ventaja competitiva para Bolivia.