
Redacción | Activo$ Bolivia
Cuando se habla de la “nueva carretera” La Paz–Cochabamba, no se trata de una autopista mágica ya terminada, sino de un proyecto vial estratégico que avanza por tramos y que busca conectar ambas ciudades de forma más directa, sin tener que dar la larga vuelta por Oruro como ocurre actualmente con la ruta tradicional (RN4).
La idea es ambiciosa. Se proyecta una carretera de doble vía que pase por zonas como Mecapaca, Huancarani, Millucato e Inquisivi, cruzando incluso el río Sacambaya, que marca el límite departamental. Esta ruta alternativa no solo apunta a reducir tiempos de viaje, sino también a convertirse en un complemento fundamental del corredor vial principal del país, que une La Paz, Cochabamba y Santa Cruz.
En los últimos años se han ido dando pasos concretos. Algunos tramos ya fueron licitados y ejecutados, como Ornuni–Caxata, mientras que otros siguen en etapa de diseño final, como el tramo Quime–Inquisivi. A inicios de 2026, el proyecto se encuentra en distintas fases de avance, con una segunda etapa anunciada que, según proyecciones previas, podría concluirse en aproximadamente dos años.
Eso sí, el camino no es sencillo. La topografía de la zona es uno de los principales desafíos con terreno pedregoso, ríos, pendientes y condiciones geográficas que encarecen la obra y alargan los plazos. A esto se suma el tema del financiamiento, que genera dudas sobre qué tan rápido podrá completarse el proyecto en su totalidad.
Pese a ello, la nueva carretera ya cumple un rol importante. En situaciones de emergencia, cuando la ruta principal se bloquea por derrumbes o conflictos, esta vía alternativa se convierte en una salida estratégica para mantener la conexión entre occidente y el centro del país.
Los beneficios, de concretarse el proyecto completo, serían significativos. Se habla de reducir el tiempo de viaje entre La Paz y Cochabamba a unas cuatro o cinco horas (aproximadamente a la mitad), además de impulsar la integración económica y el desarrollo de las comunidades que se encuentran a lo largo de la ruta.
En resumen, la “nueva carretera” La Paz–Cochabamba no es una sola vía terminada ni una promesa vacía. Es una obra en construcción por tramos, compleja pero clave, que apunta a mejorar la conectividad del país y a convertirse en una arteria vital para Bolivia.