
Redacción | Activo$ Bolivia
La Gobernación de Santa Cruz prepara un convenio con una empresa privada internacional para importar, almacenar y comercializar diésel y gasolina a precios internacionales y sin subsidio, como respuesta a la persistente escasez de carburantes.
La propuesta contempla una alianza público-privada y, según la Gobernación, se sustenta en los artículos 99 y 101 del Estatuto Autonómico de Santa Cruz, que establecen competencias departamentales vinculadas con la cadena productiva hidrocarburífera y energética.
Sin embargo, para concretar el acuerdo se requiere un Decreto Supremo nacional que permita al Gobierno departamental asociarse con empresas privadas para la importación y comercialización de combustibles.
El gobernador de Santa Cruz anunció que el acuerdo será socializado la próxima semana y defendió la iniciativa como una solución estructural para garantizar el suministro al sector productivo, transporte, comercio y población.
Campo y transporte, los más afectados
Al 13 de agosto de 2026, el sector agropecuario cruceño enfrenta dificultades para acceder al diésel necesario para la cosecha. Productores reportan retrasos en unas 950.000 hectáreas de cultivos de invierno y advierten riesgo de pérdidas.
La situación también golpea a la industria cañera: la zafra registra un avance cercano al 25%, cuando debería superar el 50%.
En el transporte pesado, la demanda diaria de diésel en Santa Cruz se estima entre 3,2 y 3,8 millones de litros, mientras el abastecimiento estaría alrededor de un millón de litros. La gasolina también presenta un déficit frente a una demanda de entre 2,2 y 2,5 millones de litros diarios.
El transporte interdepartamental reporta largas filas y reducción de frecuencias. El impacto alcanza además al comercio y a la distribución de alimentos, elevando costos logísticos y presionando los precios.
Santa Cruz apuesta por una salida estructural
Frente a este escenario, la Gobernación pretende avanzar con el convenio con la empresa internacional y socializar los detalles del acuerdo durante la próxima semana.
La propuesta tiene una característica central: el combustible sería importado y comercializado sin subsidio y a precios internacionales. El objetivo, según la Gobernación, no es competir con el sistema estatal, sino crear una vía adicional que permita asegurar el abastecimiento departamental.
El desafío inmediato será lograr el respaldo normativo del Gobierno nacional para hacer viable el esquema.
Mientras esa definición llega, Santa Cruz continúa enfrentando un déficit de carburantes que afecta a sectores estratégicos de su economía. Para un departamento que concentra una parte importante de la actividad agropecuaria, industrial, comercial y logística del país, garantizar diésel y gasolina dejó de ser solamente un problema de transporte: se convirtió en una condición para sostener la producción y el abastecimiento nacional.
La Gobernación apuesta a que la alianza público-privada pueda convertirse en una respuesta de largo plazo. La pregunta ahora es si el Gobierno nacional dará luz verde al mecanismo y con qué rapidez podrá ponerse en marcha.