
Redacción | Activo$ Bolivia
Cuando el tipo de cambio cambia, no solo se ajustan los números, cambia todo el juego. Y eso es justamente lo que pone sobre la mesa Carlos Hugo Barbery Alpire, economista y experto en pricing, al analizar el nuevo esquema que implementará el Banco Central de Bolivia (BCB).
La pregunta es directa, casi inevitable: ¿cómo van a reaccionar las empresas?
Según explica Barbery, la respuesta no es tan simple como subir precios y listo. De hecho, ese es apenas el comienzo.
Desde su mirada, las empresas que quieran sobrevivir —y no solo resistir— tendrán que hacer varios ajustes internos. Primero, ordenar sus cuentas: revisar activos, deudas y flujos de caja, porque un nuevo tipo de cambio puede inflar o distorsionar todo. Segundo, entender que no todos los productos deben subir de precio por igual. Como señala Barbery, segmentar es clave porque no todos los costos están igual de expuestos al dólar.
Pero hay más. También entra en juego algo que muchas veces se pasa por alto y son los márgenes. En vez de “tarifazos”, Barbery sugiere optimizar el portafolio para no perder volumen de ventas. Y, por último, algo fundamental es cubrirse. Es decir, alinear ingresos y egresos en la misma moneda para no quedar descalzados en medio de la volatilidad.
Ahora bien, una cosa es lo que “deberían hacer” y otra lo que probablemente harán. Y ahí el análisis se vuelve más crudo.
En la práctica, explica, muchas empresas van a reaccionar por miedo y anticipación. ¿Cómo? Subiendo precios como si el dólar ya estuviera en el peor escenario. También protegiendo inventarios, ajustando balances para que se vean mejor y, en algunos casos, restringiendo la oferta. Todo esto puede generar algo peligroso que es más presión inflacionaria.
Y aquí aparece uno de los puntos más interesantes del análisis, el famoso “precio descontado”.
Existe la idea de que el mercado ya tomó en cuenta el dólar paralelo, pero Barbery afirma que eso es más un mito que una realidad. La experiencia —como el caso argentino— muestra que cuando el tipo de cambio oficial sube, no es que alcanza al paralelo, más bien empuja todo hacia arriba.
Entonces, ¿qué riesgos vienen?
Según el economista, hay dos principales. Por un lado, el aumento de costos ligados al dólar oficial (impuestos, importaciones, logística). Y por otro, una ilusión contable porque los balances que parecen mejorar, pero las empresas tienen menos liquidez real.
Ante la pregunta de si el dólar paralelo puede seguir subiendo, la respuesta de Barbery es sí, especialmente si no hay credibilidad o acceso suficiente a divisas. En ese escenario, el mercado puede moverse por expectativa, por precaución o incluso por especulación.
Al final, la conclusión es tan clara como incómoda porque, en teoría, las empresas deberían actuar con precisión. Pero en la práctica, lo más probable es que jueguen a la defensiva.
Y si ese ajuste no viene acompañado de orden fiscal, reservas y confianza, el riesgo es mayor porque habrá más inflación y una brecha cambiaria que en vez de cerrarse puede agrandarse.
En pocas palabras, como deja entrever Barbery, no se trata solo de un cambio en el tipo de cambio. Se trata de un cambio en la forma de hacer negocios.