
Sandra Arias Lazcano | Activo$ Bolivia
Esta es la historia de una empresa que entendió antes que muchos el potencial del valor agregado. Sociedad Agroindustrial De la Selva Ltda., fundada en 2001, convirtió al palmito en mucho más que un cultivo regional porque lo transformó en un producto competitivo con presencia internacional y en un símbolo de cómo Bolivia puede exportar calidad, innovación y sostenibilidad.
Lo que comenzó como una apuesta empresarial en una zona de enormes desafíos logísticos, como es el trópico de Cochabamba, evolucionó hacia una operación industrial consolidada. Actualmente, su planta procesa alimentos bajo estándares internacionales y conecta la producción local con consumidores de América, Europa, Medio Oriente y Asia. Detrás de cada envase hay una historia de trabajo articulado entre campo, industria y visión estratégica.
Una red que genera desarrollo
Uno de los mayores activos de la empresa está en su modelo productivo. Más de 2.000 familias proveedoras forman parte de una red que abastece cerca del 95% de la materia prima. Esta estructura no solo garantiza continuidad en la producción, también impulsa economías rurales y fortalece comunidades enteras.

La relación con los productores va más allá de la compra de cosechas. Incluye asistencia técnica, acompañamiento y transferencia de conocimientos. Así, el crecimiento empresarial se convierte también en una plataforma de inclusión y desarrollo regional, donde pequeños agricultores acceden a mercados formales y mejores oportunidades de ingresos.
Calidad que abre fronteras
El acceso a mercados exigentes requiere más que buena voluntad. De la Selva ha consolidado certificaciones como IFS, KOSHER y NO GMO, avales que respaldan la calidad de sus procesos y facilitan su inserción en destinos altamente regulados.
Gracias a ello, sus productos llegan a países como Argentina, Chile, Francia, Bélgica, España, Estados Unidos, Israel, Canadá, Japón, Líbano y República Dominicana. Hay mercados, como Japón, que representan un hito por el nivel de exigencia técnica y comercial que implica. Cada exportación confirma que competir desde Bolivia no solo es posible, sino sostenible en el tiempo.
Innovar para crecer
Sergio Tejada, CEO de la Sociedad Agroindustrial De La Selva, explica que la empresa comprendió que el consumidor actual busca salud, practicidad y nuevas experiencias. Por eso fortaleció su área de Investigación y Desarrollo, diversificando su portafolio con propuestas como arroz y espagueti de palmito, pensados para tendencias de alimentación saludable y baja en carbohidratos.

También avanzó en nuevos formatos como dips y salsas a base de corazones de palmito, ampliando el uso tradicional del producto y explorando categorías con mayor valor agregado. La innovación dejó de ser un complemento para convertirse en motor de expansión.
Sostenibilidad con propósito
En tiempos donde producir también implica cuidar, De la Selva construyó un modelo basado en cultivos planificados que evitan la depredación de palmas nativas y reducen la presión sobre los bosques. La eficiencia en el uso de recursos, la mejora continua y las buenas prácticas agrícolas forman parte de su ADN operativo.
Su historia demuestra que la agroindustria puede ser rentable y responsable al mismo tiempo. Desde el corazón de la selva boliviana, la empresa proyecta la idea poderosa de que cuando el crecimiento se conecta con las personas y con el territorio, el impacto trasciende los negocios.