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jueves, septiembre 3, 2026
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El Niño podría llevar la caída de Bolivia hasta el 5%

El economista Ramiro Cavero expuso su análisis sobre los efectos de El Niño en la economía boliviana en un foro organizado por el BCP.

Redacción | Activo$ Bolivia

Bolivia podría enfrentar un golpe adicional a su economía si se confirma un fenómeno de El Niño severo durante 2026-2027. El economista y exministro de Desarrollo Sostenible Ramiro Cavero advirtió que el impacto climático podría llevar la contracción económica hasta alrededor del 5%.

Durante su participación en el Foro BCP “Bolivia frente al Niño: Perspectivas climáticas, impactos y estrategias de prevención para 2026–2027”, Cavero explicó que las actuales previsiones apuntan a una caída de la economía cercana al 3,6%. Sin embargo, El Niño podría restar entre 0,5 y 1,5 puntos adicionales al Producto Interno Bruto (PIB), e incluso más si el fenómeno alcanza una intensidad particularmente fuerte.

El riesgo llega en un momento complicado. Bolivia enfrenta un déficit fiscal cercano al 9% del PIB, escasez de divisas y combustibles, bajas reservas líquidas y una fuerte reducción de los ingresos por exportaciones de gas.

Cavero puso como ejemplo el deterioro de la balanza energética. El país pasó de exportar unos $us 6.000 millones en gas a alrededor de $us 1.000 millones, mientras las importaciones de combustibles se aproximan a $us 3.000 millones anuales. En términos generales, esto supone un cambio estructural de unos $us 8.000 millones para las cuentas externas.

Una ventana, pero con condiciones

En este escenario, el economista considera que el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) por $us 1.900 millones, junto con la posibilidad de acceder a financiamiento adicional del FLAR, Banco Mundial y CAF, puede convertirse en una oportunidad para estabilizar la economía, recuperar reservas y devolver confianza al sistema financiero.

Pero ese respaldo también implica ajustes. Cavero señaló que será necesario reducir el déficit fiscal y crear condiciones para que la inversión privada pueda asumir un mayor protagonismo frente a un menor peso del gasto público.

Entre las medidas planteadas están reducir el gasto corriente y las duplicidades del Estado, revisar la situación de las empresas públicas, pagar las deudas pendientes con proveedores privados y exportadores, recuperar el crédito productivo y mejorar las condiciones para atraer inversión extranjera.

Prepararse antes del golpe

El Niño también obliga a mirar más allá de las cifras macroeconómicas. Cavero planteó fortalecer las capacidades de gobernaciones y municipios, mejorar el acceso de productores a información meteorológica y facilitar financiamiento para anticipar inversiones en riego, almacenamiento de agua y adaptación de cultivos.

También propuso recuperar mecanismos de protección financiera frente a desastres, como el Fondo para la Prevención de Riesgos y Atención de Desastres (FORADE), bajo un esquema que permita acumular recursos y utilizarlos cuando llegue una emergencia.

La idea, según Cavero, es sencilla: prevenir suele ser mucho más barato que reconstruir después de un desastre.

Bolivia, por tanto, enfrenta un doble desafío y es corregir sus desequilibrios económicos mientras se prepara para un fenómeno climático que podría agravarlos. La capacidad de anticiparse será clave para proteger la producción, el empleo y la inversión.

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