
Sandra Arias Lazcano | Activo$ Bolivia
Con 17 presidentes ejecutivos en veinte años, todos interinos, y una producción de gas natural que hoy es 56% menor a la de 2015, Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) llega a sus 90 años de vida convertida en el símbolo de un problema que trasciende gobiernos: el de una empresa petrolera estatal que nunca logró institucionalizarse. Así lo plantea Fundación Jubileo en su más reciente Serie Debate Público, un documento que no se limita a diagnosticar la crisis energética boliviana, sino que pone sobre la mesa una hoja de ruta concreta para reestructurar la corporación.
La propuesta llega en un momento crítico. Las reservas certificadas de gas natural cayeron 54% entre 2009 y 2023; las de líquidos, 63%. Bolivia perdió por completo el mercado argentino de exportación de gas y redujo en 61% sus envíos a Brasil, su único comprador relevante que le queda. El correlato es visible en cualquier surtidor del país porque el 95% del diésel y 60% de la gasolina especial que se consume actualmente son importados, una factura que golpea directamente a las Reservas Internacionales Netas del Estado.
Una empresa convertida en botín político
El diagnóstico de Jubileo no responsabiliza únicamente al agotamiento natural de los campos maduros descubiertos en los años noventa. Apunta, sobre todo, a un problema de diseño institucional porque, desde su fundación en 1936, bajo el gobierno del Cnl. David Toro, YPFB fue utilizada por administraciones de todo signo político como fuente de empleo público y de renta, más que como una empresa petrolera propiamente dicha.
La cifra que mejor resume esa fragilidad es la alta rotación de sus presidentes. Desde el Decreto Supremo N° 28701 de mayo de 2006 (la llamada «nacionalización») hasta la fecha, la petrolera estatal tuvo 17 presidentes ejecutivos, todos con carácter interino y designados de forma directa por el jefe de Estado. Ninguno permaneció el tiempo suficiente como para sostener un plan de inversión de mediano plazo en una industria donde, entre el descubrimiento de un campo y su primera producción comercial, pueden pasar más de siete años.
A esa inestabilidad se suma una estructura corporativa que el propio informe califica de «burocrática y altamente ineficiente» con 11 empresas subsidiarias, dos vicepresidencias y 7 gerencias nacionales dependientes de la Presidencia Ejecutiva, más 5 direcciones adicionales. Solo el gasto en servicios de personal de toda la corporación superó, en el presupuesto 2025, los 2.400 millones de bolivianos.
Qué propone Jubileo, punto por punto
El corazón del documento es un programa de reforma institucional que se aparta del debate tradicional entre estatizar o privatizar y pone el énfasis en la gobernanza. Estas son sus líneas centrales:
Nombramientos fuera del control directo del Ejecutivo. El presidente ejecutivo y el directorio de YPFB deberían salir de ternas propuestas por la Asamblea Legislativa Plurinacional y no de una designación presidencial directa como ocurre actualmente. En los departamentos productores, las asambleas departamentales tendrían un rol similar.
Contratación por mérito, no por cuoteo. Los perfiles de cada cargo, desde gerencias hasta puestos de apoyo administrativo, deberían ser diseñados por una empresa externa especializada en talento humano. La selección de gerentes y directores debe pasar primero por procesos competitivos con examen técnico y psicométrico, gestionados también por firmas externas, antes de que YPFB asuma el resto de las contrataciones por convocatoria pública.
Volver al negocio central: exploración y explotación. La propuesta plantea que la petrolera estatal concentre sus recursos en el upstream, apalancándose en la experiencia geológica y de mercado de sus subsidiarias YPFB Chaco y YPFB Andina. Actividades como refinación, transporte y logística pasarían a manos de operadores privados mediante contratos de servicio, sin que ello implique una reforma constitucional, ya que la Carta Magna vigente permite ese esquema.
Nuevas fuentes de financiamiento. Ante una renta petrolera en caída de 71% en el periodo analizado, Jubileo plantea que YPFB explore mecanismos como la emisión de acciones o bonos en mercados financieros internacionales y la monetización de activos, en lugar de depender exclusivamente de los recursos fiscales del sector.
Achicar la corporación. El documento pide, de forma explícita, el cierre de YPFB Petroandina (la sociedad con la venezolana PDVSA que no arrojó resultados positivos en 19 años), la fusión de gerencias duplicadas y el traslado de la fiscalización interna de la empresa hacia la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH), una función que YPFB ejerce sobre sí misma a través de su propia Vicepresidencia de Administración de Contratos y Fiscalización.
El obstáculo no es técnico, es político
La consistencia del plan contrasta con la magnitud de las barreras para llevarlo a la práctica. Ceder la designación de autoridades al Legislativo y a procesos técnicos externos supone que el Ejecutivo de turno renuncie a un instrumento de control que, en la práctica boliviana, ha operado como capital político. El propio historial de la empresa, con 17 promesas de reestructuración incumplidas en dos décadas, sugiere que el patronazgo no es una falla accidental del sistema, sino parte de su lógica de funcionamiento.
A esa resistencia política se suma una urgencia que no admite plazos largos porque mientras la reforma institucional que propone Jubileo tomaría años en madurar, desde el rediseño de perfiles hasta la reingeniería de procesos, la curva de declive de las reservas exige decisiones de inversión en exploración casi inmediatas para frenar una dependencia de las importaciones de carburantes que ya presiona con fuerza sobre las divisas del país.
Con todo, el aporte de Jubileo al debate es significativo porque desplaza la discusión desde la pregunta ideológica de quién debe ser “dueño” de YPFB hacia una más incómoda y, según el diagnóstico del informe, más relevante y es bajo qué reglas de gobernanza, financiamiento y mérito puede operar una empresa petrolera estatal para no repetir, en los próximos 90 años, la misma historia de fortalecimientos y achicamientos sin institucionalidad real.
Fuente: Fundación Jubileo, «YPFB: Restructuración e institucionalización en un contexto de crisis», Serie Debate Público N° 140 (2026).