
Redacción | Activo$ Bolivia
El precio del diésel no puede analizarse únicamente por cuánto cuesta un litro. Para medir su impacto económico también es necesario compararlo con los ingresos de la población. En esa relación aparece una brecha importante para Bolivia y es que el país tiene un precio de combustible cercano al de economías con salarios mínimos mucho más elevados.
En Bolivia, el diésel cuesta actualmente Bs. 17,95 por litro, equivalentes a unos $us. 1,63 utilizando el tipo de cambio oficial de Bs. 11,90. Canadá y Estados Unidos registran alrededor de $us. 1,73 por litro. Sin embargo, la capacidad de compra es muy diferente.
Con un salario mínimo de Bs. 3.300, equivalente aproximadamente a $us. 277,31, un trabajador boliviano puede adquirir unos 170,13 litros de diésel al mes. En Canadá, con un salario mínimo estimado de $us. 1.743, la capacidad llega a 1.007,51 litros. En Estados Unidos, con $us. 1.264, alcanza a 730,64 litros.
El dato muestra que el problema no está solamente en el precio nominal del combustible, sino en cuánto representa ese precio frente al ingreso.
El costo se traslada a la economía
El incremento de aproximadamente 83% en el precio del diésel corresponde a la comparación con el precio subsidiado anterior en Bolivia, no a una diferencia de 83% frente a otros países.
El nuevo precio sin subsidio modifica la estructura de costos de numerosas actividades. El diésel es utilizado en transporte, producción agropecuaria, construcción, minería, industria y distribución. Por ello, un mayor costo del combustible puede trasladarse a los precios de bienes y servicios o reducir los márgenes de las empresas que no puedan trasladarlo.
El impacto también llega a los hogares. Aunque una familia no compre grandes cantidades de diésel directamente, puede asumir parte de su costo mediante mayores tarifas de transporte o precios más altos de productos cuyo traslado y producción dependen del combustible.
Salarios frente a costos
Si el salario crece más lentamente que los costos, el ingreso pierde poder adquisitivo. En el escenario planteado, un aumento de 20% del salario mínimo llevaría los Bs. 3.300 a Bs. 3.960, equivalentes a unos $us. 332,77 manteniendo la misma cotización.
Ese incremento mejoraría la capacidad de compra, pero no compensaría matemáticamente un aumento previo de 83% en el precio del diésel. El efecto real sobre cada hogar dependerá, además, de cuánto representa el transporte y el consumo de bienes afectados por el combustible dentro de su presupuesto.
La brecha que deja la comparación
Otros países muestran que el precio nominal no cuenta toda la historia. En México, el diésel cuesta $us. 1,55 y el salario mínimo estimado de $us. 278,80 permite comprar 179,87 litros. Chile llega a 398,54 litros con un salario de $us. 546, mientras Uruguay alcanza 373,03 litros con $us. 567.
Perú registra 160,05 litros con $us. 312,10; Argentina, 270,59 litros con $us. 322; y Brasil, 195,62 litros con $us. 254,30. Venezuela constituye un caso particular, con 1.053,85 litros debido a un precio de diésel de $us. 0,13.
Las cifras son referenciales, porque los salarios expresados en dólares dependen de la cotización utilizada y existen diferencias entre países en jornadas laborales, modalidades salariales y normativa.
La conclusión es que Bolivia enfrenta una transición hacia un diésel con precios de mercado con un nivel de ingresos considerablemente menor que el de países donde el combustible tiene precios similares. El desafío será evitar que el mayor costo termine profundizando la pérdida de poder adquisitivo, la presión inflacionaria, la reducción del consumo y los costos empresariales, con posibles efectos sobre la informalidad y la pobreza.