23.9 C
Cochabamba
sábado, noviembre 7, 2026
InicioConyunturaEl decálogo de Cochabamba, 10 proyectos para cambiar su destino

El decálogo de Cochabamba, 10 proyectos para cambiar su destino

Una vista aérea de Cochabamba. (Fotos: Gary Orozco)

Por Ramón Daza Salamanca (*)

Cada 14 de septiembre, Cochabamba se repite a sí misma la historia de que es el corazón de Bolivia. Eso es poesía y la economía del departamento no está para versos, está para decisiones.

Concentramos el 18% de la población y somos la tercera economía del país, pero ocupamos el séptimo lugar entre nueve en PIB por habitante y exportamos apenas el 4,4% del total nacional. Esa brecha no es mala suerte, son decisiones que no se tomaron.

No faltan fortalezas, hay agua, energía, tierra fértil, ubicación y gente emprendedora. Falta convertirlas en productividad y en una ruta común. No faltan recursos, sobra desorden estructural, la «entropía» que aparece cuando reglas, instituciones e infraestructura no empujan en la misma dirección.

La crisis como punto de partida

Bolivia cerró el primer semestre de 2026 con una contracción de 3,34% y proyecta -3,6% anual: la primera recesión sostenida en cuatro décadas. La inflación llegó a 9,23% en junio y la construcción, termómetro de la economía real, cayó 27,3%.

¿Cómo generar ingresos en una economía sin velocidad? Hay una ventana y es el acuerdo con el FMI, la baja del riesgo país y más de 5.000 millones de dólares comprometidos por organismos multilaterales. Ese dinero puede ser infraestructura productiva o gasto corriente, cómo se use hará la diferencia.

Una economía que se desordena

La vulnerabilidad de la que hablo no es abstracta y las cifras lo demuestran. Cochabamba tiene el 69,7% de informalidad urbana y siete municipios metropolitanos que comparten territorio, pero no gobierno.

El 62,7% de la población de Cochabamba (1.285.025 habitantes) vive en siete municipios que ocupan apenas el 4% del territorio departamental. La Región Metropolitana Kanata se creó por ley en 2014, pero carece de autoridad ejecutiva y presupuesto. La propuesta plantea institucionalizar una Autoridad Metropolitana Kanata con competencias reales sobre transporte, agua y residuos.

La baja productividad explica la brecha con nuestros vecinos porque un trabajador boliviano genera unos 8 dólares por hora frente a los 30,9 de un trabajador chileno. Se requieren cuatro horas de trabajo local para igualar lo producido en una hora en economías más tecnificadas. Portugal, tras 1974, multiplicó por seis su ingreso por habitante con estabilidad institucional e inversión. Cochabamba tiene los activos para un salto similar.

La inversión extranjera directa apenas llegó a 620 millones de dólares en 2025 y los bloqueos y la falta de diésel destruyeron 2.200 hectáreas de banano.

Esto debe cambiar y para hacerlo propongo diez proyectos, no cincuenta, diez es una cantidad que se puede recordar y exigir.

Los diez caminos

Empiezo por lo más avanzado. El primer proyecto es el corredor Cochabamba-Beni acorta el viaje a Trinidad de 920 a 530 kilómetros, el 81% está construido y faltan 49 entre Ichoa y Buen Pastor de Ichoa. Alto retorno por dólar, con consulta previa y salvaguardas ambientales.

El segundo es la Hidrovía Ichilo-Mamoré suma 1.430 kilómetros navegables por 95 millones de dólares y conecta el centro del país con Rondônia y la Amazonía brasileña. No compite con la carretera, sino que la complementa.

El tercero es Santiváñez, que debe ser zona franca bajo la Ley 3420 con ferrocarril al corredor bioceánico, gas industrial firme, tarifas competitivas y aduana interior con estabilidad tributaria por diez años. Sin eso, seguirán las hectáreas baldías.

El cuarto es el agua. Misicuni existe, pero falta llevar el agua al consumidor final. La Fase III habla de aductoras, plantas de tratamiento y macromedición. Es inevitable decir que tenemos una represa monumental, pero hay familias que aún compran agua de cisternas.

El quinto tiene que ver con el Trópico (44% del territorio cochabambino) que reúne banano, palmito, frutas, gas e hidroeléctricas como Ivirizu (290,2 MW). La idea es capturar valor local mediante tarifas industriales diferenciadas, infraestructura de frío, liofilización y plantas de fertilizantes articuladas a Bulo Bulo.

El sexto proyecto es turismo de salud, de educación y de gastronomía. Incallajta, Toro Toro, el Valle Alto, la ruta del vino y del chicharrón, el Chapare, el Cristo y un clima que es en sí mismo un producto. Falta armar circuitos con estándar, hotelería certificada, conectividad aérea. El turismo no es un ministerio ni un festival, es una cadena logística, y se construye como una fábrica.

El séptimo es un centro de acopio de maíz y sorgo. Somos el segundo productor avícola del país y concentramos buena parte de la porcinocultura tecnificada; con la lechería, tenemos las tres cadenas donde ya hay escala nacional. Las tres dependen de maíz y sorgo que compramos caros y de lejos. El acopio no es un detalle técnico, es la diferencia entre tener escala y tener margen. La apuesta busca que la ubicación estratégica se traduzca en actividad económica y empleos.

Ciudadela y parque científico es el octavo proyecto e incluye exportación de servicios y maquila. También software, diseño, ingeniería, servicios médicos y educación superior. Como los centros de datos, tampoco necesita carretera para exportar, lo que necesita es fibra óptica, talento y una ley de exportación de servicios que no existe.

La novena apuesta es conectividad, transporte público eléctrico e industrialización de residuos. Un sistema metropolitano único de transporte, con flota eléctrica alimentada por la energía que ya generamos, e industrialización de los residuos de los siete municipios. Son dos problemas que ahora cuestan dinero; pero, tratados como industria, generan empleo y ahorran divisas.

El décimo son centros de datos. Corani, Valle Hermoso, Bulo Bulo, Entre Ríos e Ivirizu hacen de Cochabamba el corazón eléctrico del país, y el mundo paga caro por energía firme, barata y limpia para computar. Un centro de datos no necesita carretera, exporta sin aduana y convierte megavatios en divisas aquí en vez de venderlos a precio de costo. Tenemos las tres condiciones (energía barata, clima fresco y fibra óptica) y no usamos ninguna.

El precio de la transformación

Ejecutar los diez proyectos entre 2028 y 2035 costaría entre 1.150 y 2.240 millones de dólares repartidos de la siguiente forma: de 700 a 1.100 millones en infraestructura y conectividad, de 180 a 320 en agua y servicios básicos, el resto en logística, energía y conocimiento.

No actuar también cuesta y una muestra son los bloqueos de 2026, que dejaron pérdidas por 2.000 millones de dólares, 500 millones solo en exportaciones no realizadas.

La agenda que propongo exige diez cimientos normativos que incluyen seguridad jurídica, nueva Ley de Inversiones, Código de Comercio, reforma tributaria, apertura comercial y digitalización estatal.

La medida del éxito

El PIB per cápita debe pasar de 3.138 dólares a 5.000 en 2030 y a 12.000 en 2050; las exportaciones, de 425 a 4.000 millones; el empleo formal, al 70% en 2050.

Las cifras nos dejan mal parados porque estamos por debajo de los 3.961 dólares de PIB promedio nacional y exportamos 207 dólares por persona frente a los 858 dólares por persona del resto del país.

Falta la parte incómoda y es que ningún departamento negocia sin bloque de poder propio. Santa Cruz construyó el suyo en setenta años de paciencia institucional; nosotros negociamos de a uno, con ideas excelentes pero dispersas.

Por eso propongo siete decisiones inmediatas: constituir el Bloque Cochabamba, firmar la Agenda de Proyectos Innegociables, cerrar los 49 kilómetros pendientes, decretar zona franca Santiváñez, garantizar agua 24/7 con fecha cierta, crear la Autoridad Metropolitana Kanata y abrir un Observatorio Económico que mida cada trimestre si algo se mueve. Nada de esto requiere tecnología inexistente, solo voluntad.

Cada 14 de septiembre debe dejar de ser conmemoración festiva para volverse rendición pública de cuentas. La diferencia entre una promesa y una estrategia está en saber cuánto cuesta, quién la ejecuta y qué metas la miden. La lista de proyectos está hecha, toca financiarla y ejecutarla.

(*) El autor es expresidente de la Cámara Departamental de Industria de Cochabamba, fundador y expresidente de la ICAM y actual director del Instituto de Estudios Económicos para el Desarrollo de Cochabamba (IEEDC).

Dejar un comentario

¿Qué Te Parece la Noticia?

Reviews (0)

Este artículo aún no tiene reseñas.

Debes Leer