
Redacción | Activo$ Bolivia
Hace cinco décadas, Teodoro Campero y Primitiva Antezana iniciaron en Cochabamba un emprendimiento familiar que, con el paso de los años, se convirtió en una empresa con presencia nacional y un papel destacado en la industria de la construcción en Bolivia.
La historia de Importadora Campero S.R.L. está marcada por una visión de evolución constante. Lo que comenzó con la comercialización e importación de materiales fue ampliando su alcance hasta incorporar unidades industriales propias y nuevas líneas de negocio, siempre con la casa matriz establecida en Cochabamba.
A 50 años de su fundación, la compañía cuenta con 21 sucursales estratégicamente distribuidas en el país, genera aproximadamente 500 empleos directos y figura entre las mayores empresas contribuyentes de Bolivia.
Una empresa que creció junto al sector
La evolución de Campero acompañó también los cambios de la construcción boliviana. Desde sus primeros años como empresa comercializadora de materiales, fue ampliando su participación en la cadena productiva mediante el desarrollo de unidades industriales como la fábrica de ladrillos Río Grande, Belgo Pronto y Campero Hormigón, entre otras.
Esta transformación permitió que la compañía pasara de ser principalmente una importadora a consolidar diferentes unidades de negocio vinculadas con la construcción y la fabricación de productos.
“Detrás de cada sucursal y cada producto que fabricamos hay medio siglo de trabajo y una responsabilidad muy grande con el desarrollo del país. Lo que somos hoy se lo debemos a cada constructor, cliente, institución y socio estratégico que confió en nosotros y decidió caminar junto a Campero. Ellos son los verdaderos protagonistas de estos 50 años”, señala Bertha Campero, gerente general.

Durante este recorrido, la empresa también acompañó la ejecución de obras y proyectos de impacto para la infraestructura urbana y vial del país. Su experiencia en el mercado se construyó a partir de relaciones comerciales e institucionales de largo plazo, sustentadas en la confianza, la cercanía y el conocimiento de las necesidades de sus clientes.
Para Campero, esta relación implica ofrecer a constructores y aliados comerciales no solamente productos, sino también respaldo y soluciones integrales para el desarrollo de sus proyectos.
Cochabamba como punto de partida
Aunque su crecimiento llevó a la empresa a establecer una red nacional, Cochabamba mantiene un lugar central en su historia. Desde esta ciudad, donde nació el emprendimiento familiar hace medio siglo, Campero consolidó una parte importante de su estructura empresarial y mantiene su decisión de continuar invirtiendo en la región y en Bolivia.
Esta apuesta se refleja tanto en la generación de empleo como en la ampliación de sus operaciones y en el desarrollo de productos fabricados en el país.
La compañía sostiene que impulsar la producción nacional permite generar mayor valor para sus clientes y contribuir al fortalecimiento de la industria boliviana.
“Campero apoya la fabricación de productos hechos en Bolivia. Al impulsar la industria nacional, buscamos ofrecer a nuestros clientes soluciones de la más alta calidad, con una propuesta de mayor valor y mejores condiciones para la ejecución exitosa de sus proyectos”, afirma Bertha Campero.

Mirada puesta en el futuro
Celebrar cinco décadas también supone mirar hacia los próximos desafíos. En ese camino, la empresa trabaja en la modernización de sus operaciones y en una cultura de mejora constante orientada a la eficiencia.
La agilización de los procesos comerciales y una mayor capacidad de respuesta forman parte de esta estrategia, con el objetivo de atender de manera más eficiente las necesidades de los constructores y acompañar la evolución de un sector que enfrenta nuevos retos.
Después de 50 años, Campero busca mantener el equilibrio entre la experiencia acumulada y la capacidad de adaptarse a las nuevas condiciones del mercado.
Su historia comenzó como un emprendimiento familiar en Cochabamba y evolucionó hasta convertirse en una empresa con presencia nacional, unidades industriales propias y cientos de empleos directos.
En sus Bodas de Oro, Importadora Campero S.R.L. reafirma así su compromiso de seguir construyendo relaciones de largo plazo, generando empleo y creando valor junto a quienes participan en la construcción del progreso de Bolivia.