
Edwin Carpio San Miguel | Activo$ Bolivia
Reinsertar a Bolivia en el circuito de la cooperación e inversión internacional es la premisa bajo la cual trabaja el empresario cochabambino, Luis Laredo, actual legislador y antes empresario. Con ese propósito se ha trazado una hoja de ruta que combina experiencia productiva, diplomacia económica y reformas estructurales para devolverle al país protagonismo en los mercados globales.
Desde su curul en la Asamblea Legislativa Plurinacional, Laredo sostiene que Bolivia no puede limitarse a exportar materias primas sin valor agregado ni permanecer aislada de los grandes flujos de financiamiento internacional. Su propuesta apunta a reconstruir la confianza externa, generar reglas claras y convertir al aparato productivo nacional en un socio competitivo y confiable.
Con una trayectoria forjada en la industria, el legislador conoce -de primera mano- los obstáculos que enfrentan las empresas bolivianas, como la burocracia, inseguridad jurídica, falta de incentivos y una política exterior poco articulada con la economía real, trabas que se propone allanar desde el parlamento.
Ejes de gestión
Su planteamiento gira en torno a tres ejes. El primero, recuperar credibilidad institucional ante organismos multilaterales y socios estratégicos. El segundo, promover alianzas público-privadas que faciliten transferencia tecnológica y acceso a nuevos mercados. Y el tercero, fortalecer la diplomacia comercial como política de Estado, con metas medibles y continuidad más allá de los ciclos electorales.
“Durante muchos años, el país se fue aislando por un enfoque más ideologizado que estratégico y eso tuvo costos reales como menos confianza, menos cooperación técnica útil, menor acceso a redes y un debilitamiento de la señal de seguridad jurídica hacia afuera”, explica.

Agenda legislativa
En esa línea, Laredo impulsa una agenda legislativa orientada a modernizar la normativa productiva, simplificar trámites y ofrecer incentivos tributarios a la reinversión de utilidades. Considera que Bolivia debe presentarse al mundo como un destino serio para la agroindustria, la manufactura con valor agregado, la economía del conocimiento y la transición energética.
Ve que el país tiene ventajas comparativas claras como su ubicación estratégica en el corazón de Sudamérica, recursos naturales, talento joven y capacidad emprendedora. Lo que falta —afirma— es coherencia entre discurso y acción.
Su visión también incluye fortalecer la imagen país a través de acuerdos comerciales equilibrados y participación activa en foros regionales. En un contexto global marcado por tensiones geopolíticas y reconfiguración de cadenas de suministro, Laredo cree que Bolivia puede posicionarse como proveedor confiable y plataforma logística para la región.
Diplomacia con rostro productivo
Para el parlamentario Luis Laredo, la política exterior no puede ser un ejercicio retórico ni ideológico, sino debe estar alineada a una agenda legislativa concreta. Por ello, desde la Asamblea Legislativa Plurinacional, impulsa iniciativas que vinculan la protección de los migrantes bolivianos con la construcción de relaciones económicas internacionales sólidas.

Su planteamiento parte de la realidad concreta de que millones de bolivianos residen en el exterior y constituyen un puente natural para el comercio, la inversión y la cooperación. Sin embargo, muchos enfrentan precariedad laboral y falta de respaldo estatal. En ese plano Luis Laredo plantea fortalecer convenios bilaterales que garanticen derechos laborales, seguridad social y reconocimiento de títulos profesionales. Al mismo tiempo, promueve mecanismos que faciliten la inversión de remesas en proyectos productivos nacionales, con incentivos y asesoramiento técnico.
Para el legislador, proteger al migrante no es solo una cuestión humanitaria, sino también estratégica. “Una comunidad boliviana integrada y respaldada puede convertirse en aliada clave para abrir mercados, atraer capital y promover exportaciones”, asegura.
Así, la agenda internacional que impulsa combina diplomacia consular activa, acuerdos comerciales modernos y participación en espacios multilaterales donde Bolivia pueda negociar en mejores condiciones. El objetivo final es convertir la movilidad humana en una oportunidad de desarrollo y no en una señal de expulsión económica.
Cumbre productiva marca la ruta
La cumbre de sectores productivos en Cochabamba, realizada a medianos de noviembre de 2025, marcó un punto de partida en la agenda económica regional. Industriales, agropecuarios, exportadores y emprendedores coincidieron en la urgencia de generar condiciones para la inversión y el crecimiento sostenible.

Luis Laredo fue quien convocó al encuentro y participó activamente, asumiendo el compromiso de trasladar las conclusiones al debate legislativo nacional.
Entre las principales demandas destacan seguridad jurídica, acceso a financiamiento competitivo, incentivos a la exportación y reducción de trabas administrativas.
Como legislador, inició gestiones para articular mesas técnicas con ministerios y comisiones parlamentarias, buscando traducir las propuestas en proyectos de ley concretos. Su enfoque apunta a consolidar a Cochabamba como polo industrial y logístico, aprovechando su ubicación estratégica y su potencial agroindustrial.
Con esa visión, recientemente, el diputado se reunió con ejecutivos de la Cámara de Exportadores de Cochabamba (CADEXCO) para coordinar acciones enfocadas en recuperar el Centro Logístico de Cochabamba para convertirlo en un nodo estratégico de competitividad regional.
“Un centro logístico bien planteado integra transporte, almacenamiento, articulación con cadenas de valor y una agenda de facilitación que reduzca fricciones”, explica.

Diálogo permanente
Laredo asegura que, en Cochabamba, donde ha mantenido un diálogo permanente con sectores productivos, su propuesta encuentra eco. Empresarios de la industria, agropecuaria y exportación coinciden en que el país necesita una estrategia internacional clara y sostenida.
Más allá de la coyuntura política, insiste en que la competitividad debe construirse con leyes modernas, instituciones sólidas y apertura inteligente al mundo. Su apuesta es ambiciosa, quiere que Bolivia deje de ser espectadora y vuelva a ser protagonista en el tablero económico internacional.
Lejos de su Llajta querida, pero compenetrado con la realidad nacional, desde las entrañas del poder legislativo se propone no solo un mejor destino para el país, sino incidir en los intereses de Cochabamba sabiendo que el rol del departamento puede ser protagónico.