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viernes, junio 26, 2026
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La lección tras los bloqueos: Bolivia debe replantear su estrategia de conectividad

El diputado cochabambino y exlíder empresarial, Luis Laredo, afirma que no se trata de construir más carreteras, sino de diseñar una verdadera estrategia nacional de conectividad.

Edwin Carpio San Miguel | Activo$ Bolivia

Después de 53 días de bloqueo de caminos, Bolivia enfrenta una tarea que va mucho más allá de despejar carreteras: reconstruir su capacidad de conectar regiones, mover mercancías y recuperar la confianza de los mercados internacionales.

Las consecuencias del conflicto fueron profundas. El comercio exterior sufrió pérdidas estimadas en más de 1.000 millones de dólares, mientras que las cadenas productivas quedaron afectadas por la interrupción del transporte y la imposibilidad de cumplir con compromisos comerciales. A ello se suman daños directos en la infraestructura vial calculados en alrededor de 90 millones de dólares, según informó el presidente Rodrigo Paz.

Sin embargo, para muchos analistas, el mayor daño no se mide únicamente en cifras. La prolongada paralización volvió a mostrar una de las principales vulnerabilidades de Bolivia: la dependencia de unos pocos corredores viales para conectar la producción nacional con los mercados externos.

Un país vulnerable a los bloqueos

Cada vez que una carretera estratégica es interrumpida, gran parte de la economía nacional queda expuesta. Los recientes bloqueos demostraron nuevamente cómo el transporte de carga, las exportaciones y el abastecimiento interno pueden verse afectados durante semanas.

Además, la situación podría tener repercusiones regionales. La conflictividad recurrente en las carreteras bolivianas ha reactivado el interés de países vecinos por fortalecer proyectos alternativos como el Corredor Interoceánico Capricornio, una iniciativa que busca unir el océano Pacífico con el Atlántico a través de Chile, Paraguay, Argentina y Brasil, reduciendo la dependencia de rutas que atraviesan territorio boliviano.

Pensar más allá de las carreteras

Para el diputado cochabambino y expresidente de la Federación de Empresarios Privados de Cochabamba (FEPC), Luis Laredo, el debate no debería centrarse únicamente en construir más carreteras, sino en diseñar una verdadera estrategia nacional de conectividad.

Según el legislador, Bolivia necesita definir con claridad cuáles serán sus corredores logísticos prioritarios, cómo fortalecerá la Red Vial Fundamental y qué proyectos permitirán convertir su ubicación geográfica en una ventaja competitiva para el desarrollo económico.

“Las carreteras deben entenderse como una política de desarrollo económico”, sostiene.

En ese contexto, destaca el papel estratégico de Cochabamba como eje articulador del país. Considera que la conexión hacia el trópico debe analizarse desde una perspectiva productiva y logística, ya que permite vincular zonas de producción con centros de consumo y mercados internacionales.

Infraestructura con visión de futuro

Laredo también advierte que el país necesita concluir proyectos pendientes, como varias dobles vías, y desarrollar rutas alternativas que reduzcan la dependencia de corredores susceptibles a bloqueos o conflictos sociales.

La reciente aprobación de un crédito de 118,5 millones de dólares del Banco Mundial para el programa de Resiliencia Climática en el Sector Vial representa un avance importante. Los recursos financiarán obras en La Paz, Cochabamba y Chuquisaca, además de estudios e intervenciones en aproximadamente 866 kilómetros de la Red Vial Fundamental.

No obstante, el legislador considera que estos recursos son solo el comienzo de un desafío mucho mayor.

Mirar hacia nuevas rutas

Entre las propuestas para fortalecer la integración nacional e internacional figura la consolidación de la conexión vial entre Cochabamba y Beni, además del impulso a la Hidrovía Ichilo-Mamoré, una alternativa logística que permitiría acceder al océano Atlántico a través de Brasil.

La discusión, en definitiva, ya no pasa únicamente por reparar los daños causados por los bloqueos. El verdadero desafío consiste en construir una red de transporte más resiliente, diversificada y capaz de mantener al país conectado incluso en tiempos de crisis.

Después de más de siete semanas de paralización, la pregunta de fondo es si Bolivia aprovechará esta experiencia para replantear su estrategia de conectividad o si seguirá enfrentando los mismos problemas cada vez que una carretera se cierre.

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