Refrigeradores y aires acondicionados lideran la demanda de línea blanca en el país.
Redacción | Activo$ Bolivia
Un reciente informe revela un panorama mixto para el sector de electrodomésticos de línea blanca en el país. Según los datos procesados al cierre de noviembre de 2025 por el Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), el mercado boliviano muestra una tendencia particular porque se está comprando una mayor cantidad de productos (en volumen), pero a un costo total menor en comparación con el año anterior.
Más toneladas, menos inversión
Entre 2015 y 2024, las importaciones de estos bienes mostraron una alta volatilidad, alcanzando su pico histórico en 2021 con un valor de 169 millones de dólares. Sin embargo, los datos preliminares de 2025 (enero-noviembre) muestran que, si bien el volumen importado subió un 16% (alcanzando las 32.550 toneladas), el valor monetario de estas compras registró una leve disminución del 1% respecto al mismo periodo de 2024, situándose en 119 millones de dólares.
China es el proveedor indiscutible
El análisis del origen de estos productos deja poco espacio para la duda porque China es el principal socio comercial de Bolivia en este rubro. El 70% de los electrodomésticos de línea blanca que ingresan al país provienen del gigante asiático.
En un lejano segundo lugar se encuentra Brasil, con una participación del 14% del valor total, seguido por Tailandia (3%), Turquía (2%) y Ecuador (2%). En total, Bolivia importa estos productos de 43 países diferentes, aunque la concentración en el mercado chino sigue siendo la nota dominante.
¿Qué es lo que más compran los bolivianos?
El ranking de productos importados durante 2025 está liderado por cuatro categorías principales que mueven la aguja del consumo interno:
Refrigeradores: Se mantienen en la cima con una inversión de 43 millones de dólares y más de 12.000 toneladas importadas.
Aires Acondicionados: Reflejando quizás las intensas olas de calor en el oriente del país, ocupan el segundo lugar con 28 millones de dólares.
Lavadoras: Con una importación valorada en 18 millones de dólares.
Cocinas: Cierran el grupo de los más demandados con 17 millones de dólares invertidos.
El informe del IBCE destaca que, tras el bache registrado en 2020 —año marcado por la pandemia—, el sector experimentó un fuerte rebote en 2021. Desde entonces, las cifras han buscado una estabilización, enfrentando ahora un escenario donde la eficiencia logística o la variación de precios internacionales permiten el ingreso de una mayor cantidad de mercancía con un desembolso ligeramente menor de divisas.
Fitch le da un respiro a Bolivia y mejora su calificación crediticia.
Redacción | Activo$ Bolivia
En medio de un panorama económico complicado, Bolivia recibió una noticia que, sin ser motivo de festejo, al menos trae un poco de alivio. La agencia internacional Fitch Ratings decidió mejorar la calificación crediticia del país, subiéndola de CCC- a CCC. ¿Qué significa esto en sencillo? Que hoy Fitch cree que Bolivia tiene más posibilidades de cumplir sus pagos externos que hace unos meses, aunque el riesgo sigue siendo alto.
Según el análisis del economista Fernando Romero, la clave está en que el riesgo de default inmediato se redujo, especialmente pensando en el pago de los bonos de marzo de 2026, por casi 388 millones de dólares. Ya no se habla de un incumplimiento “inminente”, aunque nadie puede decir que el problema esté resuelto.
¿Por qué Fitch decidió subir la nota?
Hay varios factores detrás de esta decisión. El primero es que volvió a fluir el financiamiento externo. Créditos de organismos como la CAF o el BID, que antes estaban bloqueados políticamente, empezaron a destrabarse. Esto permitió que las reservas líquidas suban a 523 millones de dólares, el nivel más alto desde 2022.
Otro punto clave es el cambio político. La salida del MAS tras dos décadas y la llegada de un gobierno con una relación más funcional con el Legislativo redujo el bloqueo institucional. Para Fitch, esto mejora la capacidad del Estado de aprobar créditos, reformas y medidas económicas necesarias.
Pero quizá la señal más fuerte fue la eliminación de la subvención a los combustibles. Este gasto representaba más del 6% del PIB, distorsionaba el déficit fiscal y drenaba dólares. Fitch interpreta esta decisión como un ajuste fiscal real, no solo un maquillaje contable.
A eso se suma una menor presión futura sobre las reservas, gracias a menos importación de carburantes, un tipo de cambio más flexible y una menor dependencia del Banco Central para financiar al Estado.
Finalmente, Fitch reconoce el inicio de un programa de reformas macroeconómicas: ajuste fiscal tras más de una década, apertura parcial del comercio, incentivos a la inversión extranjera y mayor transparencia del BCB, que volvió a publicar datos económicos. No se premian resultados aún, sino la dirección del rumbo.
¿Qué puede pasar en los próximos meses?
Según Romero, hay tres escenarios claros.
En el escenario base, la nota se mantiene en CCC si Bolivia cumple con sus pagos externos, especialmente los bonos de marzo y septiembre de 2026, mantiene un flujo regular de financiamiento externo y logra que el ajuste económico no derive en conflictos sociales graves.
El escenario negativo es volver a CCC-, algo que podría pasar si las reservas caen o se estancan, si el ajuste fiscal fracasa por presión social o política, o si el Banco Central vuelve a financiar al Estado de manera desordenada.
El escenario positivo (más difícil, pero posible) sería una mejora hacia la calificación CCC+ o incluso B-. Para eso, Bolivia necesitaría acumular reservas de forma sostenida, reducir claramente el déficit fiscal (idealmente por debajo del 8% del PIB) y lograr un anclaje macroeconómico más fuerte, incluso con apoyo de organismos como el FMI o el Banco Mundial, algo que Fitch valora mucho.
Entonces, ¿estamos bien o no?
La respuesta corta es: mejor que antes, pero lejos de estar bien.
Bolivia sigue teniendo problemas serios con un déficit fiscal cercano al 12,6% del PIB, crecimiento negativo, inflación alta (20,4% en 2025), pocas reservas y una institucionalidad frágil. Lo que compensa parcialmente este panorama es que la deuda externa comercial es relativamente baja, los vencimientos después de marzo de 2026 son manejables, el ajuste fiscal es real y volvió el financiamiento multilateral.
Como resume Fernando Romero, Bolivia dio un primer paso en la dirección correcta. Ya no está al borde inmediato del abismo, pero sigue caminando por una cornisa. La mejora de la calificación es una señal de alivio, no de victoria.
El mensaje es que no se puede retroceder. El país necesita seguir acumulando dólares, reducir el déficit y manejar la economía con prudencia. El ajuste debe continuar, pero con diálogo social, transparencia y protección a los sectores más vulnerables.
Bolivia tiene una oportunidad. Aprovecharla o desperdiciarla dependerá de pensar en el futuro y no solo en el corto plazo.
Manfred Reyes Villa, alcalde de Cochabamba, en un encuentro con vecinos.
Sandra Arias Lazcano | Activo$ Bolivia
Una tarde nublada en Cochabamba, típica del verano, cuando la lluvia se suelta de pronto con gruesas gotas que empapan en minutos. El color plomizo del cielo combinaba con los muebles oscuros y la decoración de la sobria oficina de Manfred Reyes Villa, en lo alto del nuevo edificio municipal de Cochabamba.
La entrevista no abordaría asuntos técnicos, sino que se enfocaría en el lado humano del Alcalde de Cochabamba. Esa fue la consigna y él, acostumbrado a hablar de asuntos técnicos, de obras o de entreveros políticos, se tomó unos segundos para cambiar el chip y disponerse a hablar de sí mismo.
Infancia y raíces
Comenzamos hurgando en sus recuerdos y, para él, uno de los más nítidos es el de una Cochabamba con calles de tierra, vientos que levantaban polvo y torrenteras convertidas en aventuras infantiles.
No nació atado a un solo territorio. Como hijo de militar, vivió en Camiri, La Paz, Viacha, Brasil y finalmente Cochabamba. “He tenido una infancia feliz”, recuerda. Una infancia rápida, hecha de amigos en cada destino y de travesuras que aún dibujan una sonrisa en su rostro.
Se crió con tres hermanos, siendo él “el más travieso de la casa”. En temporada de lluvia, deslizaba tablas por las torrenteras junto a sus amigos, retando al peligro sin pensarlo demasiado. Manejaba bicicleta sin preocuparse por el rumbo, ya sea por su vecindario o por lugares tan alejados de su casa como La Cancha.
Vivía entre las calles Oquendo y Paccieri, pero para un niño inquieto eso era apenas un punto de partida hacia una ciudad aún por descubrir.
El Alcalde de Cochabamba junto a su familia.
Vocación de servicio
Pero sus raíces más profundas no vienen solo de los lugares, sino de las personas. Allí aparece un nombre que nunca ha olvidado, el del profesor Sempértegui, del colegio Don Bosco. “Él fue quien más incidió en mí”, dice con gratitud, recordando que la vocación de servicio de su maestro no sólo le permitió aprender un idioma, sino que también fue un ejemplo de vida.
Cuenta que cuando volvió a Bolivia le correspondía quinto de primaria; pero él no sabía leer ni escribir en español porque había aprendido a hacerlo en portugués, durante su estadía en Brasil. Sempértegui fue paciente, firme y empático.
Hacía que Manfred leyera la lista completa del curso, día tras día, hasta que la memoria y la disciplina hicieron su parte y logró pulir el español. “Hasta ahora me acuerdo de los apellidos de mis compañeros”, comenta, como quien conserva un tesoro.
La disciplina, por supuesto, venía de antes. Criado en cuarteles, acostumbrado a la rigurosidad del Colegio Militar, desarrolló un sentido del deber que lo acompaña hasta hoy. Cuenta que estudia hasta muy tarde, se levanta temprano y trabaja sin detenerse.
Su familia, preocupada por su salud, le hizo comprar un dispositivo electrónico que parece un anillo; pero está conectado al móvil y le avisa cuánto tiempo realmente duerme cada día. ¿Qué reporta el anillo? Que de las tres horas diarias que permanece en cama, sólo 14 minutos son de sueño profundo y real.
“Me dicen que duerma más”, comenta; pero no parece preocuparle mucho porque su mente está enfocada en el trabajo. “Estoy constantemente en movimiento y pensando en la Alcaldía”, cuenta.
¿Y cuándo fue que decidió ser alcalde? Contrariamente a lo que se podría pensar, no fue en una oficina pública, sino en una discoteca.
A principios de los años 90, abrió la discoteca Hollywood, considerada la mejor de su época. Su socio y él eran asediados por funcionarios municipales que, bajo la excusa de fiscalizar, buscaban coimas. Aquella injusticia lo indignó. “Ahí dije: yo voy a ser alcalde y voy a evitar estos abusos”.
Poco después, se hizo amigo de Humberto Coronel Rivas, quien fue alcalde de Cochabamba en 4 gestiones, e inició su camino político. Primero fue concejal suplente, luego titular, y finalmente alcalde, en 1993.
Momentos difíciles
Pero más allá de la política, están las heridas que marcan a una persona de forma irreparable. La pérdida de sus hijas, confiesa, fue el desafío más grande de su vida. “Sólo el tiempo te ayuda”, dice con voz contenida.
Desde entonces, cada vez que algún padre le habla del dolor de perder a un hijo, él responde no solo con empatía, sino con una certeza íntima: “Yo siento lo que usted siente”.
En los momentos más difíciles, su sostén es la familia. Lleva 48 años de matrimonio, tiene siete hijos y valora el núcleo familiar como la base de todo. Le duele ver familias separadas por necesidad, padres que migran para mantener a los suyos, niños que trabajan para ayudar en casa. “La familia es lo más importante”, repite, no como consigna política, sino como convicción personal.
Conexión con la ciudad
Su relación con la ciudad está hecha tanto de obra pública como de instantes cotidianos. Dice que nada lo conmueve más que el cariño de la gente cuando entrega una obra en un barrio vulnerable. Lo invitan a lo que pueden, lo reciben con afecto sincero, lo reconocen. “Eso me da ganas de seguir trabajando”, afirma.
Habla con ilusión de los proyectos que sueña ver concluidos: un gran teatro cuyo diseño fue encargado a un experto mexicano, un centro de convenciones de nivel internacional junto al Museo de Historia Natural Alcide d’Orbigny y Fexco Arena para eventos artísticos, entre otros proyectos.
Planea un sistema cultural dinámico, más ciclovías, conectividad real, impulso a emprendedores, una planta de tratamiento de aguas residuales que dice que se pondrá en marcha en 2026, la recuperación de espacios como la laguna Alalay y el fortalecimiento del Cristo de la Concordia.
También anticipó la llegada de un hotel de la cadena Hilton que puede potenciar al sector hotelero de la ciudad. Su visión es convertir a Cochabamba en un centro de turismo, cultura, convenciones y desarrollo económico.
“Quiero que el crecimiento económico sea importante para que la gente no tenga que salir de Cochabamba y se pueda quedar a vivir acá. Por eso estamos haciendo una ciudad no solamente turística”, explica.
Pero más allá de las obras, piensa en el legado humano: unidad familiar, respeto, paciencia con el prójimo, amor por Bolivia. Haber vivido once años fuera del país lo marcó profundamente. “No hay como vivir en Bolivia”, dice. Y recuerda con emoción el día en que volvió: “He vuelto a mi casa, a mi familia, a mi Bolivia”.
Si pudiera hablar con el joven Manfred, dice que le daría un consejo íntimo: pasar más tiempo con la familia. “Es lo único que me reclamaron”, confiesa.
Sueños y su huella personal
Cuando mira la ciudad desde el presente, lo que más lo emociona es el reconocimiento de la gente. Cuenta que cuando llega al aeropuerto recibe aplausos espontáneos. Dice que no es un mérito individual, sino el resultado del trabajo de un gran equipo.
También destaca premios internacionales, proyectos emblemáticos y el nuevo edificio municipal pensado para servir con dignidad. Incluye parvulario, espacios para madres que amamantan, salas de arte, cafeterías, parqueos y un primer nivel dedicado enteramente a la atención ciudadana.
Insiste en que la ciudad no debe retroceder nunca más y que por eso quiere continuar en la arena política. Habla de generaciones que pasaron sin avanzar y de la necesidad de mantener un rumbo. “No podemos quedarnos atrás”.
Y en su voz, más allá del político, habla el niño que se deslizaba en tablas por las torrenteras y el hombre que aprendió a leer dos veces: una en portugués y otra en Cochabamba. Habla el padre, el servidor, el hombre disciplinado que duerme poco; pero sueña mucho.
¿Quién no ama un buen feriado? Pero si ese feriado viene con «yapa» y se convierte en un fin de semana largo, el plan ya es otro nivel. El Gobierno promulgó el Decreto Supremo Nº 5521 que convierte los feriados en puentes estratégicos porque cuando viajamos, aunque sea cerca, movemos todo: comercio, hotelería, transporte y un amplio etcétera.
¿Qué hay de nuevo en el calendario 2026? Adiós a los feriados «cortados» porque si el feriado cae jueves (como el de la Creación del Estado o el Año Nuevo Andino), se pasa al viernes o lunes, lo que supone un fin de semana largo asegurado.
También hay feriados con «combo», como en junio (Corpus Christi) y agosto (Día de la Independencia), donde tendremos feriados de cuatro días seguidos. Se han sumado los viernes 5 de junio y 7 de agosto para que la gente pueda armar sus viajes.
Los números no mienten
Si te preguntas si esto realmente sirve, en las recientes fiestas de fin de año 2 millones de personas se movieron por todo el país, según datos del Ministerio de Turismo. Santa Cruz, La Paz, Cochabamba y Tarija fueron los lugares más visitados y los hoteles operaron casi al 100% de su capacidad.
Lo mejor de todo es que se movieron más de 450 millones de bolivianos. Ese dinero no se queda en el aire, sino que termina en los bolsillos de pequeñas empresas, restaurantes y emprendedores locales que le ponen el hombro al país.
Además, se ha declarado el 27 de septiembre como el «Día de la Integración Boliviana», día en que también se celebra el Día Mundial del Turismo. Más allá de lo simbólico, es un recordatorio de que el turismo es el puente que une al país de norte a sur y de oriente a occidente.
Efecto Cochabamba: energía, logística y bienestar para un nuevo modelo económico es la propuesta del candidato a la Alcaldía, Ramón Daza Salamanca.
Edwin Carpio San Miguel | Activo$ Bolivia
Dejar de ser el “punto medio” para convertirse en el “centro de gravedad económico” del país. Esa es la tesis que impulsa Ramón O. Daza Salamanca, fundador de la Cámara de Industria, Comercio y Servicios de Cochabamba (ICAM), asesor general de la FEPC y uno de los estrategas de desarrollo más influyentes del departamento. Su propuesta, contenida en un documento de proyección territorial a diez años, plantea nuevos paradigmas para Cochabamba y redefine su papel en la economía boliviana.
Bajo la marca “Clima Perfecto”, Daza elaboró una estrategia que articula tres ejes esenciales: energía limpia, infraestructura logística y bienestar integral. Los nombró con los términos quechuas kallpa, yan y sumaj para subrayar la raíz cultural de un proyecto que no solo mira al futuro, sino también al origen.
No se trata de una consigna turística; es, como él la define, una hoja de ruta con cifras, cronogramas y metas verificables. “‘Clima Perfecto’ no es una metáfora, es una manera de gobernar, de producir y de vivir”, afirma.
La premisa que ordena el plan es tan simple como contundente: sin confianza no hay inversión; sin inversión no hay empleo; sin empleo no hay bienestar. Por eso, la arquitectura institucional se articula alrededor de una Estrategia Global de Desarrollo Regional y una Marca Territorial capaces de coordinar proyectos estructurales y medirlos bajo el principio innegociable de tolerancia cero a la corrupción.
El nuevo mapa
Durante décadas, Cochabamba funcionó como corredor natural entre el occidente institucional y el oriente agroindustrial. Un territorio de tránsito. Daza propone romper esa lógica y transformar el tránsito en convergencia, haciendo del centro geográfico del país un verdadero centro de decisiones, energía y talento.
A este proceso lo llama “Efecto Cochabamba”. Su idea es que el equilibrio territorial deje de ser una posición neutral y se convierta en una ventaja competitiva.
En un contexto global marcado por la transición energética, el nearshoring (operar en localizaciones cercanas) y la economía de datos, el departamento puede posicionarse como nodo interior estratégico ofreciendo un territorio con energía limpia, agua regulada, temperatura estable y conectividad multimodal.
“Clima Perfecto”, explica Daza, es la respuesta ante ese desafío. No es una política local aislada, sino una plataforma estratégica para el desarrollo regional 2025–2035. Su objetivo es transformar la exposición al riesgo (climático, político, institucional) en un activo que genere confianza y atraiga inversión. “El proyecto nace en el corazón geográfico del país para proveer el efecto cohesión que Bolivia necesita”, asegura.
Ejes que sostienen el futuro
El modelo se organiza en torno a un trípode conceptual y productivo basado en la sabiduría quechua. Kallpa es fuerza y energía. El eje que apuesta por la transición energética, las fuentes limpias y la seguridad hídrica.
Yan es camino. La infraestructura logística que busca conectar al país consigo mismo y con el mundo mediante rutas eficientes, corredores multimodales y servicios que reduzcan tiempos y costos.
Sumaj es plenitud. El bienestar integral como fundamento del desarrollo con salud, educación, habitabilidad, cultura y cohesión social.
Para Daza, estos pilares no solo ordenan el progreso de Cochabamba; también constituyen la llave para reequilibrar el aparato productivo nacional y construir un futuro más resiliente y competitivo.
El reto de convertir visión en realidad
Cochabamba tiene, según Daza, una ventana única para dejar de ser territorio de tránsito y convertirse en territorio de dirección. El mundo premia hoy la energía limpia, el talento y la logística inteligente. Si el departamento logra alinear estos elementos con gestión profesional y ética sostenida, puede convertirse en el verdadero corazón económico del país.
“Kallpa nos da fuerza, yan nos marca el camino y Sumaj nos enseña a vivir mejor”, sintetiza. Y añade con convicción: “El reto ahora es transformar esa visión en contratos, obras, inversión y resultados. Ese es, en términos empresariales, el verdadero Clima Perfecto”.
Kallpa: megavatios que atraen megabytes
KALLPA, el primer eje de la estrategia regional, busca convertir a Cochabamba en la capital boliviana de las energías limpias. Actualmente, el departamento genera 480 MW, pero la meta para 2035 es llegar a 1.100 MW, con un 85% de fuentes renovables.
El crecimiento se apoya en el triángulo hidroeléctrico Misicuni–Corani–Ivirizu y en nuevos parques solares en Vacas, Tolata y Arani. La clave, sin embargo, está en unir energía limpia, agua y tecnología para atraer data centers verdes y fábricas de IA. La temperatura templada de Cochabamba, baja sismicidad y disponibilidad hídrica reducen costos de enfriamiento.
KALLPA propone además un Parque de Innovación Energética en Santiváñez para alojar centros de datos y fábricas de software. Este eje incluye electromovilidad total en 2035, reconversión industrial verde, bonos de carbono y programas de eficiencia energética.
YAN: Convertir a Santiváñez en un hub
El segundo eje, YAN, propone convertir la ubicación estratégica de Cochabamba en una ventaja logística real. Su proyecto central, la Zona Económica Especial Exportadora (ZEEE) Santiváñez, reunirá zona franca, aduana interna, parque industrial, silos, cadena de frío, estación eléctrica y un sistema digital que permitirá controlar la carga en tiempo real. La meta es ambiciosa y es que Santivañez deje de ser periferia y se transforme en un hub logístico nacional e internacional, capaz de mover seis millones de toneladas al año y generar más de 25.000 empleos directos e indirectos. El eje se complementa con la modernización del Aeropuerto Jorge Wilstermann para carga, la Hidrovía Ichilo–Mamoré hacia Brasil, los corredores troncales Vila Vila–Santivañez–Aguirre–Trópico y la formalización comercial Colchane–Pisiga con trazabilidad completa. La consigna es más valor por tonelada, menos tiempo en despacho y una logística responsable.
SUMAJ: Bienestar como política industrial
El tercer eje, SUMAJ, coloca la calidad de vida como motor económico. Daza anhela convertir a Cochabamba en la “Capital del Bienestar” fortaleciendo las vertientes que construyen al ser humano cualificando la educación, salud, cultura y sostenibilidad articuladas.
En educación, formula el Programa Bilingüe Productivo, el cual introducirá el aprendizaje del idioma inglés desde primaria, apps educativas y certificaciones tecnológicas en alianza con universidades y empresas globales, incluida la Universidad Pública de El Alto (UPEA) en un programa nacional conjunto.
Asimismo, recomienda incorporar a la Fundación Educacional San Agustín (FESA) como un actor clave en la promoción de la enseñanza de matemáticas y pensamiento lógico. “Educar no es solo enseñar; es anticipar el futuro”, destaca Daza. En síntesis, el objetivo es exportar talento y software.
En salud, la Ciudadela Internacional de la Salud integrará hospitales públicos, privados y universitarios, promoviendo turismo de salud y medicina preventiva. En cultura y gastronomía, el plan fortalece a la Asociación de Empresarios de Restaurantes y Ramas Afines de Cochabamba (ASERAC), circuitos turísticos integrados y eventos internacionales respaldados por INNOVA-FEXCO, el nuevo centro de innovación y diplomacia económica.
En sostenibilidad, SUMAJ impulsa el transporte público 100% eléctrico; saneamiento integral de ríos; gestión de residuos con reciclaje industrial y expansión de áreas verdes y ciclovías.
Emergente de la EDR, se pretende crear un Índice de Bienestar Urbano (IBU) que evaluará educación, salud, medio ambiente, cultura y participación ciudadana.
El proyecto disruptivo “Clima Perfecto” redefine también el papel del Campo Ferial de Alalay. Lo que hoy es un recinto de una veintena de exposiciones itinerantes se convertirá en un centro de transformación e innovación económica, tecnológica, social y diplomática del país al que se piensa bautizar como INNOVA-FEXCO. “Será el cerebro del proyecto”, apunta Ramón Daza.
Esta infraestructura se transformará en la capital del desarrollo estratégico de Cochabamba, sede permanente del proyecto Estrategia Global de Desarrollo Regional (EGDR) y de todos los foros empresariales, académicos y gubernamentales que impulsen la planificación regional.
La idea es que INNOVA-FEXCO funcione los 365 días al año, albergando congresos, ferias tecnológicas, ruedas de negocios, misiones diplomáticas y encuentros de innovación.
“Será el espacio donde se planifique el futuro de Cochabamba y se construya su liderazgo nacional e internacional. Además, servirá como centro de formación y mentoría para emprendedores, integrando incubadoras, laboratorios de innovación y centros de transferencia tecnológica”, detalla Daza.
Un comité como instancia técnica y consultiva
Para garantizar la puesta en ejecución de los nuevos paradigmas cochabambinos, la coherencia de sus lineamientos y la continuidad de la estrategia, el autor de “Clima Perfecto” sugiere la creación de un ente al que se denominará Comité de Estrategia Global de Desarrollo Regional y Marca Territorial (EDR).
Este comité será la instancia técnica y consultiva permanente encargada de coordinar los esfuerzos de planificación, inversión y promoción de la marca Cochabamba. Entre sus funciones principales estarán la planificación y seguimiento con el mandato de coordinar proyectos estratégicos y evaluar resultados semestralmente.
También la gestión de cooperación para canalizar apoyo técnico y financiero internacional (de organismo como CAF, BID, CEPAL, ONU, UE).
Asimismo, se prevé que otro de sus mandatos sea la promoción de inversiones para posicionar la marca “Cochabamba – Clima Perfecto” como sello de confianza y sostenibilidad.
También estará a cargo de la articulación público-privada de gobiernos locales, universidades, empresarios y sociedad civil en torno a una agenda común, así como de la parte comunicacional para asegurar una narrativa positiva y coherente a nivel nacional e internacional.
Este comité será también el guardián del equilibrio moral del modelo. Cada decisión deberá ser transparente, técnica y sustentada en los méritos.
“El comité operará con el principio innegociable de que la confianza no se decreta, se construye con actos”, apunta Daza.
Más que fiesta, el Carnaval de Oruro impulsa economía, gastronomía y marca país.
Redacción | Activo$ Bolivia
El Carnaval de Oruro no es solo una entrada folklórica que deslumbra con trajes, música y devoción. Es, literalmente, el corazón del turismo boliviano en esta época del año. Según datos oficiales, esta celebración, reconocida como Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad, genera nada menos que el 67 % de los ingresos por turismo durante la temporada carnavalera.
Con ese impacto en juego, el Ministerio de Turismo Sostenible, Culturas, Folklore y Gastronomía decidió ir más allá del discurso y apostar por algo clave que es mejorar la experiencia del visitante. ¿Cómo? A través de un programa intensivo de capacitación y certificación para restaurantes, bares y cafeterías de Oruro, enfocado en calidad del servicio, inocuidad alimentaria, atención al cliente y gestión responsable.
El lanzamiento oficial de los carnavales de Bolivia fue también una vitrina para mostrar que el país tiene mucho más que fiesta. La ministra Cinthya Yáñez recordó que, a diferencia de otros países donde el Carnaval es solo una representación, en Bolivia es una expresión viva, con participación masiva y espontánea. Una riqueza cultural que nace de la fusión de tradiciones indígenas y religiosas, y que se expresa en todo el territorio: desde el Jisk’a Anata paceño hasta el Corso de Corsos cochabambino, pasando por las fiestas de Tarija, Potosí, Beni, Santa Cruz, Sucre y Pando.
La chef Valentina Arteaga, del restaurante Phayawi, con el puchero que preparó para el lanzamiento oficial del Carnaval en Bolivia.
Pero el Carnaval no solo mueve danzarines. Activa una cadena económica completa: gastronomía, transporte, hotelería, entretenimiento y telecomunicaciones. Miles de familias dependen directamente de estos días de fiesta, lo que convierte al carnaval en un verdadero motor económico.
En ese contexto, el Viceministerio de Gastronomía puso en marcha el Programa Relámpago del Sistema de Calidad Turístico Boliviano – Buenas Prácticas, un plan de 45 días dirigido inicialmente a 27 restaurantes ubicados cerca del recorrido de la entrada del Carnaval de Oruro. El objetivo es mejorar de inmediato la acogida a los turistas que llegan de todo el país y del exterior.
Capacitación en atención al cliente y buenas prácticas a un grupo de dueños de restaurantes, en Oruro.
Las capacitaciones incluyen desde manipulación de alimentos y primeros auxilios, hasta gestión de residuos, mejora de cartas, costeos, atención al cliente y planes de emergencia. Además, cada restaurante incorporará propuestas de maridaje con productos locales, reforzando la identidad gastronómica del departamento. Al final del proceso, los establecimientos que cumplan los estándares recibirán un Distintivo de Compromiso de Calidad, visible para los visitantes.
Este esfuerzo cuenta con el apoyo de instituciones como el BID, The Coca Cola Foundation, universidades y fundaciones, y se coordina con la Gobernación, la Alcaldía de Oruro, la ACFO y actores locales. La meta es certificar más espacios gastronómicos antes del Carnaval 2027 y consolidar el liderazgo turístico de Oruro.
La ministra también destacó el trabajo logístico y de seguridad, como la instalación de baños portátiles y la coordinación con la Policía Nacional, y anunció el impulso a la campaña Efecto Carnaval, que busca mostrar al mundo la experiencia carnavalera boliviana con contenidos audiovisuales de alta calidad.
El mensaje final es que hay que vivir el Carnaval con alegría, pero también con responsabilidad, respetando el medio ambiente y evitando el uso de pieles o plumas de animales protegidos. Y, por supuesto, compartir la experiencia en redes sociales para que Bolivia siga mostrando al mundo que su Carnaval no solo se baila, también se vive, se cuida y se convierte en desarrollo.
El presidente del BID, Ilan Goldfajn, en la reunión realizada en Santa Cruz que incluyó a los empresarios del país.
Redacción | Activo$ Bolivia
El empresariado de Cochabamba puso sobre la mesa una demanda clave: que los recursos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) no se queden solo en el sector público, sino que lleguen de forma directa, eficiente y oportuna al sector empresarial, especialmente a las regiones con clara vocación productiva y logística.
Este planteamiento fue llevado hasta Santa Cruz por el presidente de la Cámara de Industria, Comercio y Servicios de Cochabamba (ICAM), Wildo Dolz, y el gerente general, Alberto Arze, quienes participan en la reunión nacional del sector empresarial privado con el presidente del BID, Ilan Goldfajn, realizada en instalaciones de CAINCO.
La visita de Goldfajn no es un dato menor. Se trata de la primera visita de un presidente del BID a Bolivia en más de 15 años, un hecho que marca un antes y un después en la relación del organismo multilateral con el sector privado boliviano. El encuentro se da además en un momento clave, cuando el BID proyecta una nueva hoja de ruta de financiamiento y asistencia técnica para el país, con un compromiso de inversión que alcanza los 4.500 millones de dólares.
Durante la reunión, el presidente de ICAM fue enfático al señalar que Cochabamba debe ser tomada en cuenta dentro de esta estrategia. “Cochabamba es el corazón integrador de Bolivia. Debemos asegurar que la plataforma Bolivia Crece y las nuevas líneas de crédito contemplen la vocación productiva y logística de nuestra región”, afirmó Dolz. También subrayó la necesidad de seguridad jurídica y financiamiento para modernizar industrias y potenciar las exportaciones.
La agenda del encuentro aborda temas sensibles para la reactivación económica del país, como el acceso a divisas y la estabilidad monetaria, fundamentales para dar fluidez al comercio exterior. También se discute la implementación del programa “Bolivia Crece”, pensado como una plataforma para atraer capitales extranjeros y dinamizar la inversión privada.
Otro eje central es la sostenibilidad y los negocios verdes, un campo donde la ICAM se ha posicionado como uno de los referentes nacionales, impulsando proyectos de economía circular y producción responsable.
Este espacio de diálogo representa una oportunidad estratégica para construir alianzas, atraer inversiones y fortalecer al sector empresarial. Si los planteamientos del empresariado son escuchados, el financiamiento del BID podría convertirse en un verdadero motor de crecimiento, con impacto real en la producción, el empleo y la estabilidad económica del país.
Arancel cero para la “línea negra”: una apuesta por más tecnología y conectividad.
Redacción | Activo$ Bolivia
El Gobierno nacional dio un giro importante en materia arancelaria con la aprobación del Decreto Supremo 5518, que establece arancel cero para la importación de productos de la llamada “línea negra”, como celulares, computadoras, tablets y otros equipos electrónicos, hasta el 31 de diciembre de 2026.
La medida, publicada en la Gaceta Oficial el 13 de enero de 2026, apunta a facilitar el acceso a tecnología clave para la educación, el trabajo y la comunicación, en un contexto donde estos equipos ya no son un lujo, sino una necesidad cotidiana.
El ministro de Economía, José Gabriel Espinoza, explicó en Bolivia TV que la decisión fue asumida en el último gabinete ministerial y que todos los equipos vinculados a comunicación y computación ingresarán al país con 0% de arancel. En palabras simples: importar tecnología será más barato.
Según el decreto, el objetivo es incentivar la inversión y la modernización tecnológica, permitiendo que equipos de última generación lleguen al mercado nacional sin que los impuestos encarezcan su precio o limiten su disponibilidad. La expectativa oficial es que esto tenga un impacto positivo en educación, productividad y conectividad.
El nuevo arancel entrará en vigencia tres días hábiles administrativos después de su publicación, por lo que su aplicación será prácticamente inmediata.
¿Qué equipos estarán a arancel cero?
La lista es amplia e incluye:
Computadoras y tablets
Teléfonos celulares
Impresoras y copiadoras
Micrófonos y grabadores
Auriculares y amplificadores
Cámaras y monitores
Receptores de televisión
Videojuegos
Habrá que ver si esta medida se traduce en precios más bajos para el consumidor final y en una mayor renovación tecnológica en hogares, centros educativos y empresas. Por ahora, el mensaje es que la tecnología tendrá menos barreras para entrar al país, al menos hasta fines de 2026.
El presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Ilan Goldfajn (izq.), en su visita al presidente del BCB.
Redacción | Activo$ Bolivia
Después de 15 años, Bolivia volvió a recibir la visita oficial de un presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Ilan Goldfajn llegó al país con lo que él mismo definió como una “misión especial” y el mensaje de que el BID confía en Bolivia y está dispuesto a respaldarla en un momento clave de decisiones económicas y sociales.
Tras reunirse con el presidente, Rodrigo Paz, Goldfajn anunció que el organismo multilateral está construyendo un paquete de financiamiento de hasta 4.500 millones de dólares para el periodo 2026-2028, una cifra que —según destacó— es casi seis veces mayor a la del periodo anterior. Más allá del monto, insistió en que la visita representa una señal política y económica clara de respaldo.
“El BID está aquí para demostrar confianza. Nuestra presencia es una señal de esa confianza”, afirmó el presidente del organismo, subrayando que el objetivo no es solo traer recursos, sino acompañar al país en un proceso de transformación.
Uno de los ejes centrales del mensaje fue el rol del BID como puente entre Bolivia y el mundo. Goldfajn explicó que el organismo busca acercar inversión, cooperación y oportunidades internacionales al país, pero también mostrar a Bolivia como un destino confiable para el crecimiento y el desarrollo.
El programa que se trabaja de manera conjunta con el Gobierno contempla apoyo a políticas sociales como la Renta Dignidad, proyectos en el sector energético y acciones específicas en regiones como el norte amazónico, donde se apunta a impulsar la transición energética con impacto positivo en la población.
En esa línea, el presidente del BID anunció la intención de lanzar Bolivia GC, una plataforma diseñada especialmente para el país y alineada con el plan de desarrollo económico y social, así como con las prioridades de los bolivianos. “Se habla de estabilidad, pero también de crecimiento, esperanza, inversión y oportunidades reales”, señaló.
Goldfajn aseguró que el acompañamiento del BID no será genérico ni simbólico. Habrá planes concretos, adaptados a la realidad boliviana, con objetivos claros y resultados medibles. Para ello, se trabajará de forma coordinada con el Gobierno central a través de una unidad técnica de implementación, con reglas claras y focos definidos.
Un punto clave del discurso fue la mejora del clima de inversión. El BID apoyará reformas orientadas a fortalecer la seguridad jurídica y la seguridad ciudadana, factores que, según Goldfajn, son fundamentales para atraer inversión y generar crecimiento. Sectores como minería, energía, agronegocios y turismo están entre las prioridades.
También se anunció la disponibilidad de recursos no reembolsables para contratar personal especializado que ayude a ejecutar proyectos estratégicos, además de un plan de preparación de iniciativas que, tras ser evaluadas, podrían marcar el futuro económico del país.
En paralelo, el BID Invest expresó su disposición a invertir mucho más en Bolivia que en años anteriores, respaldando a empresas privadas con mayor confianza en el futuro del país.
Durante su visita, Goldfajn también se reunió con el presidente del Banco Central de Bolivia (BCB), David Espinoza.
La agenda del presidente del BID incluye reuniones con ministros del Estado y encuentros en La Paz y Santa Cruz.
Humberto Arana, gerente general de Pavos Santa Isabel.
Sandra Arias Lazcano | Activo$ Bolivia
En el corazón de una granja boliviana, hace un cuarto de siglo, comenzó una travesía que cambiaría para siempre la manera en que se vive la Navidad en miles de hogares del país. Era el año 2000 cuando Humberto Arana decidió apostar por un desafío poco explorado: la crianza de pavos.
Tras experiencias previas con pollo y pato y viendo una oportunidad en un mercado prácticamente virgen, Arana consolidó lo que hoy es Pavos Santa Isabel, una empresa familiar que ha crecido paso a paso hasta convertirse en referente nacional.
Los inicios
Comenzar no fue sencillo, el primer gran desafío fue conseguir el pavito BB, recuerda Arana. En ese entonces, debían importarlo desde Aristía, de Chile. Hoy llegan de Gramogen y San Fernando, de Perú. A ello se sumaban los extensos trámites y controles exigidos por el Servicio Nacional de Sanidad Agropecuaria e Inocuidad Alimentaria (SENASAG), necesarios para garantizar bioseguridad y sanidad. Sin embargo, la perseverancia pudo más.
Poco a poco, el mercado comenzó a responder, especialmente cuando la empresa empezó a difundir recetas, métodos de cocción y nuevas presentaciones que rompen la idea de que el pavo es un producto exclusivo de Navidad.
Con el pasar de los años, Pavos Santa Isabel triplicó su producción y, actualmente, alcanza las 10.000 unidades al año con presencia en todo el territorio nacional. Una red logística basada en cadena de frío garantiza la frescura y calidad del producto desde la granja hasta el consumidor final.
Innovación y sostenibilidad
Parte clave de ese crecimiento es el compromiso con la sostenibilidad. La empresa está alineada con ocho Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) e integra prácticas que cuidan el medioambiente, como la utilización de excremento como abono agrícola.
En la granja, los pavos son criados con insumos cuidadosamente seleccionados, alimentados con maíz y soya, lo que se refleja en un sabor limpio y auténtico. Para Arana, esa diferencia es clave. “Nuestro pavo es tierno y jugoso”, asegura con orgullo.
Las innovaciones también han sido decisivas. Desde sus inicios trabajan con comederos Giordano de Italia, bebederos Ziggity americanos y un sistema automático de control de temperatura que vela por el bienestar de las aves.
En la parte comercial, este año implementaron un chatbot para reservas mediante WhatsApp al 607-07011, una herramienta que facilita el proceso para el cliente, genera un QR de pago y automatiza todo el flujo de compra.
Variedad y valor de marca
Si bien el consumo de pavo en Bolivia aún es bajo (con 10.000 unidades en un país de casi 12 millones de habitantes), Santa Isabel ha sabido diversificar su portafolio. Además del tradicional pavo entero, ofrecen jamón de pavo, mortadela, jamón inglés, pasta de hígado, chorizo Viena, presas, piernas y muslos ahumados, carne molida y pechuga, lo que permite al consumidor usarlo cotidianamente como un producto que además protege la salud. “La gente está buscando proteínas magras, alimentos nutritivos y opciones versátiles; el pavo es todo eso”, afirma Arana.
La empresa ha apostado por educar al consumidor con recetas, calendarios temáticos y consejos de cocción. Según Arana, esto ha transformado la experiencia de muchas familias. “Los que han comenzado a cocinar con nuestras recetas no nos cambian; vuelven cada año”, comenta.
Pero quizá el valor más profundo de la marca está en su concepción de familia. Para Pavos Santa Isabel, la Navidad no es solo una cena, es un ritual de unión. Su eslogan, “El sabor que une a la familia”, resume un mensaje que Arana repite con convicción: “La preparación no debe recaer solo en la mamá. Toda la familia debe participar, disfrutar y construir ese momento compartido que hace inolvidable la fiesta”.
En medio de una competencia creciente y un mercado exigente, Pavos Santa Isabel mantiene la fortaleza de lo auténtico. Es una empresa familiar que produce para familias bolivianas, con calidad, compromiso y una visión sostenible.
Y aunque los próximos años no contemplan un crecimiento explosivo, Arana tiene clara su proyección de crecimiento anual del 10% , especialmente en embutidos. “Vamos a mantenernos firmes en lo que sabemos hacer bien”, dice con la confianza de quien conoce su rubro.
En cada mesa donde un pavo Santa Isabel se convierte en protagonista, se cuenta también una historia de trabajo honesto y tradición. Una historia que, como la Navidad misma, sigue alimentando unión, esperanza y sabor.
La presión social terminó imponiéndose y el Ejecutivo abrogó el DS 5503, bajo condiciones.
Redacción | Activo$ Bolivia
Desde el 6 de enero, Bolivia volvió a sentir el impacto de los bloqueos indefinidos impulsados por la Central Obrera Boliviana (COB), que exigía la abrogación del Decreto Supremo 5503. Las carreteras cerradas asfixiaron a varias ciudades, especialmente del eje central, y el daño económico comenzó a acumularse día tras día.
Al principio, el Gobierno fue tajante con no retroceder ni un solo paso. Solo diálogo y socialización. Sin embargo, el domingo 11 de enero de 2026, la presión social terminó imponiéndose y el Ejecutivo abrogó el DS 5503, bajo condiciones y con el compromiso de emitir nuevos decretos en un plazo de 48 horas, tal como quedó establecido en el acta firmada con la COB y otros sectores.
Para el economista Fernando Romero, este hecho amerita un análisis sereno y concreto. Considera que no se trató de un retroceso total, sino de un ajuste político no planificado para evitar una crisis mayor.
Para salvar la gobernabilidad
Según Romero, la decisión del Gobierno buscó preservar la gobernabilidad y frenar el daño económico, más que desmontar completamente la reforma. El problema es que el Ejecutivo terminó abrogando un decreto en menos de un mes, lo que evidencia debilidad en la gestión del conflicto social y una subestimación inicial del impacto que tendría la medida en la población.
Los puntos a favor
En el plano económico, Romero destaca que el núcleo de la reforma se mantiene con la eliminación de la subvención a los carburantes. Este aspecto estructural no se revirtió y permite reducir la presión fiscal, corregir distorsiones de precios y combatir el contrabando de combustibles.
Además, el acuerdo permitió levantar los bloqueos, que ya estaban cortando cadenas productivas, generando escasez, elevando precios y afectando empleo e ingresos. El diferimiento de créditos, aunque temporal, ayudó a evitar una mayor mora bancaria y la quiebra de pequeños negocios.
En lo político, el economista señala que el Gobierno cedió en la forma, pero no completamente en el fondo. Se logró una descompresión social inmediata y se recuperó cierto control de la situación. Un nuevo decreto consensuado tiene mayor viabilidad política que uno impuesto, aunque su alcance quede condicionado.
Las debilidades que deja el acuerdo
Fernando Romero advierte que el costo fiscal aumenta con la mejora de bonos sociales y la política salarial. Esto implica más gasto público y limita la posibilidad de reducir el déficit fiscal de manera sostenible, sobre todo si no existen ingresos reales que lo respalden.
También se produjo un retroceso en medidas orientadas al sector privado y la inversión, como los alivios fiscales y el perdonazo tributario, que quedaron sin efecto. A esto se suma el retraso en la aplicación plena del ajuste, ahora sujeto a negociación constante, lo que resta efectividad a las medidas anticrisis.
Otro punto crítico son las señales mixtas al mercado. Cambiar normas bajo presión social genera dudas sobre la estabilidad jurídica y económica del país, tanto para actores internos como externos, lo que puede desincentivar la inversión privada y la llegada de capitales.
En lo político, Romero ve que se dejó el mensaje de que bloquear sigue funcionando. El Ejecutivo queda atrapado en una lógica de negociación permanente y corre el riesgo de gobernar condicionado por la presión de la calle, incluso en decisiones técnicas.
¿Derrota política o búsqueda de gobernabilidad?
Para el economista, no fue una derrota total, pero sí una retirada reactiva y no estratégica. El Gobierno perdió el control del relato y evidenció fragilidad en la gestión del conflicto social, aunque logró salvar la reforma central y evitar que el país se paralice completamente.
En palabras simples, el Ejecutivo cedió poder para ganar tiempo y oxígeno político, evitando que la crisis se le vaya de las manos.
Tres recomendaciones clave
Explicar con números, no solo con decretos. Las reformas económicas deben construirse con datos claros, pedagogía social y beneficios visibles. Cuando la gente entiende el porqué, la resistencia disminuye.
Compensar, pero con foco. Bonos sí, pero temporales, dirigidos a los sectores más vulnerables y sin generar desorden fiscal. Compensar no es regalar, es proteger la estabilidad.
Institucionalizar el diálogo económico. Mesas técnicas permanentes y diálogo preventivo con sectores clave, antes del conflicto. Negociar bajo presión no es gobernar; prevenir es ejercer poder.
En suma, Romero considera que la abrogación del DS 5503 no significó un retroceso total, sino un ajuste político para preservar la gobernabilidad y evitar un daño económico mayor. El Gobierno mantuvo parte del núcleo de la reforma, pero quedó en evidencia que las reformas sin consenso social previo son frágiles, costosas y políticamente riesgosas.
Lo que comenzó como una duda cromática derivó en un proceso profundo para desarrollar, potenciar y gestionar la marca en el que participó todo el equipo, interno y externo
Sandra Arias Lazcano | Activo$ Bolivia
Desde 2008, Calles Amarillas avanzó por las ciudades bolivianas como un actor silencioso pero decisivo con estructuras sólidas, presencia constante y una marca que ya era parte del paisaje urbano.
Sin embargo, fue una pregunta casual —“¿por qué, si se llaman Calles Amarillas, su logo es verde?”— la que detonó una revolución interna. Para Cecilia Rivera, CEO y fundadora, aquel comentario de un amigo no solo cuestionó el diseño de su imagen, sino que abrió un portal hacia la introspección, la estrategia y la reinvención. Lo que comenzó como una duda cromática derivó en un proceso profundo de Brand Coaching donde participó todo el equipo, interno y externo. Allí se delineó la identidad deseada, los atributos diferenciadores y la personalidad que debía acompañar a una empresa que ya había crecido más allá de sus primeras estructuras.
La nueva identidad visual recoge esa evolución. El amarillo (que significa energía, visibilidad y optimismo) se convirtió en protagonista, fortalecido por el negro, símbolo de profesionalismo y contraste.
El nuevo isotipo se inspira en la señalética urbana al tener líneas, rutas y movimiento. Es un gesto gráfico que honra a las ciudades donde la marca vive y respira. La tipografía redondeada y robusta añade humanidad sin perder solidez, recordando que Calles Amarillas trabaja justamente en la intersección entre lo técnico y lo humano.
Evolución
Pero no se trata solo de rediseño, sino que va más allá. La empresa deja de verse como una proveedora de espacios y se asume como un operador integral del Out of Home o publicidad exterior: una organización que combina datos, tecnología y creatividad para ofrecer soluciones inteligentes y sostenibles.
La identidad renueva el propósito y proyecta su ambición regional, que es la de consolidarse como un referente en su segmento, liderando la digitalización del medio y la gestión responsable del espacio urbano.
La conexión emocional también forma parte del nuevo capítulo. Rivera explica que cada elemento del diseño busca transmitir cercanía, claridad y movimiento. La intención es sencilla y profunda y está enfocada en que clientes, marcas y ciudadanos sientan que Calles Amarillas acompaña, ilumina y propone una forma responsable de comunicar en la ciudad.
La tecnología como pilar
En un entorno donde la competencia se hace más intensa y el mercado más digital, la empresa apuesta por diferenciarse desde la estrategia. No solo ofrece ubicaciones, sino sistemas de medición de impactos, análisis de audiencias y herramientas de georreferenciación que permiten evaluar la efectividad real de cada campaña. La tecnología se vuelve un pilar para ayudar a medir, optimizar, transparentar.
Esa visión se consolidó este año cuando Rivera representó a Bolivia en el Foro de ALOOH en Asunción, donde compartió panel con líderes de la región para hablar del nuevo liderazgo femenino en el sector.
Allí pudo observar cómo la industria latinoamericana avanza hacia la digitalización y la integración de datos, tendencias que Calles Amarillas ya está incorporando en su operación.
El futuro del Out of Home en Bolivia aún está en proceso, reconoce Rivera, y dice que es un horizonte posible, aunque distante. Pero justamente ahí se ubica la misión de la empresa, que es liderar, empujar, inspirar. Construir un ecosistema más moderno, medible y sostenible.
Si tuviera que resumirlo en una frase, ella elige: “Ser el puente que conecta marcas, personas y ciudades a través de una publicidad exterior más innovadora, sostenible y con propósito”.
La crisis del GLP ya se veía venir y ahora explota en nuestras narices.
Redacción | Activo$ Bolivia
Las largas filas por GLP hoy ocupan portadas, noticieros y redes sociales. Pero esto no es una sorpresa. Es una película que empezó a rodarse hace rato y que muchos prefirieron no mirar. Ya en 2024 se notaban las primeras señales y a inicios de 2025 los propios datos oficiales confirmaban algo impensable hace algunos años: Bolivia estaba dejando de ser exportadora de GLP e iba rumbo a convertirse en importadora.
En junio de 2025, el experto en hidrocarburos y energía Álvaro Ríos advirtió que la escasez de GLP iba a ser la tercera bomba, después del diésel y la gasolina. Y no era una exageración. Era un diagnóstico técnico, frío y directo. Hoy, con filas interminables y garrafas que no alcanzan, esa advertencia suena casi profética.
El problema de fondo no está en las garrafas, sino en el gas. La producción de gas natural en Bolivia está en caída libre y lo muestran las cifras porque, de más de 60 millones de metros cúbicos por día, en 2015, se pasó a apenas 28 MMmcd a mediados de 2025. Con menos gas, las plantas separadoras de líquidos de Yacuiba y Río Grande ya no tienen suficiente materia prima para producir GLP. Si no hay gas, no hay GLP.
“El cruce entre oferta y demanda ya ocurrió”, explicó Ríos a mediados de 2025. Hasta marzo de 2025 todavía se exportaba. Pero unos meses después, lo que antes se vendía afuera empezó a hacer falta en casa. Y si la salida es importar, el panorama tampoco es alentador porque faltan dólares, falta logística y no hay infraestructura adecuada para almacenar grandes volúmenes. Es un problema que no se resuelve solo con ir al mercado internacional.
A esto se suma el elefante en la habitación: el precio. Hoy, una garrafa de GLP cuesta Bs 22,50 gracias al subsidio estatal. Según cálculos de Ríos hechos en 2025, el precio real —sin subvención— rondaría los Bs 200. Sí, más de nueve veces más. Un salto superior al 900% que desnuda lo insostenible del modelo en un país con menos gas y menos dólares.
La escasez no es un invento ni una operación política. Comenzó a sentirse a fines de 2024 y explotó en marzo de 2025 con protestas en Santa Cruz. Desde entonces, filas eternas, puntos de venta sin stock y promesas repetidas de que “todo está normal”. Pero detrás de ese discurso hay otra realidad.
Para Ríos, el problema es estructural. Las reservas se agotaron, no hay nuevos pozos, no hay inversión porque no existen reglas claras y YPFB —la estatal llamada a liderar el sector— quedó debilitada tras años de uso político y propagandístico. El resultado es un país que camina directo a importar GLP sin estar preparado para hacerlo.
Esto no solo afecta a las familias. Golpea a industrias, emprendimientos y a cualquiera que dependa del gas para producir o trabajar. Y, como casi siempre, los más afectados son quienes no tienen gas domiciliario, es decir los hogares más vulnerables, los que dependen exclusivamente de la garrafa.
Mientras tanto, el Gobierno responde con medidas que alivian por días, pero no resuelven nada. Son parches en una estructura que hace agua.
Por eso, la gran pregunta ya no es si el precio del GLP va a subir. La pregunta es cuándo. Y, sobre todo, quién podrá pagarlo cuando el Estado ya no pueda sostener un subsidio que hoy cuesta más de lo que el país produce.
GLP en la cuerda floja: Bolivia podría empezar a importar gas desde este 2026.
Redacción | Activo$ Bolivia
Decir “garantizamos el abastecimiento” cuando hay colas, reclamos y señales claras de escasez ya no convence a nadie. Menos cuando se repite el mismo discurso del gobierno anterior, mientras la realidad energética del país va en otra dirección.
El analista y experto en energía e hidrocarburos, Álvaro Ríos, lanzó la advertencia de que, en 2026, la demanda de Gas Licuado de Petróleo (GLP) podría superar la oferta nacional, especialmente en los meses de invierno. Y cuando eso pase, Bolivia no tendrá otra opción que importar.
“Este 2026, Bolivia va a comenzar a necesitar importar GLP, sobre todo en invierno”, explicó Ríos en una entrevista con Red UNO. Durante el verano, cuando el consumo baja, la producción nacional todavía alcanza. Pero esa ventana se está cerrando rápidamente.
¿Las razones? Menor producción, un subsidio que ya no resiste indefinidamente y un contrabando que se ha diversificado. Según Ríos, las mafias que antes se enfocaban en diésel y gasolina ahora han puesto la mira en el GLP, aprovechando precios internos bajos y controles débiles en frontera.
“El subsidio al GLP no se ha quitado, pero en algún momento tendrá que hacerlo. Mientras tanto, hay que actuar ya”, sostiene el analista. Y plantea dos medidas urgentes: reforzar de manera contundente los controles fronterizos y preparar toda la logística necesaria para importar GLP.
Cuando habla de reforzar controles, Ríos no es ambiguo y propone militarizar los cruces fronterizos para evitar que las garrafas salgan del país de forma ilegal. “Nos imaginamos que una mayor cantidad de GLP está saliendo por nuestras fronteras de contrabando”, advirtió.
El mensaje es que si no se toman medidas preventivas ahora, el país podría enfrentar problemas serios de abastecimiento en el corto plazo. Y entonces ya no bastarán las frases repetidas ni los comunicados oficiales. La demanda no espera, y la energía tampoco.
Bolivia aún está a tiempo de anticiparse. Pero eso implica dejar el discurso y pasar a la acción.
Camiones cargados con banano de exportación están varados en las carreteras a causa de los bloqueos.
Redacción | Activo$ Bolivia
La reactivación de bloqueos en los primeros días de 2026 vuelve a poner a Cochabamba en el centro del problema. Rutas estratégicas de conectividad nacional e interdepartamental están otra vez interrumpidas, justo cuando la economía atraviesa un momento delicado marcado por falta de liquidez, presión inflacionaria, problemas de abastecimiento y una clara desaceleración de la actividad productiva.
El impacto no tarda en sentirse. La logística se frena, la producción se paraliza, el comercio pierde ritmo y el empleo queda en riesgo. Según el Reporte de Afectación Económica de la Federación de Entidades Empresariales Privadas de Cochabamba (FEPC), desde el inicio de 2026 el departamento ya registra 38 conflictos sociales, tres días efectivos de bloqueo y una pérdida acumulada estimada en Bs 102,5 millones.
Estas pérdidas se explican por la paralización de actividades productivas, interrupciones logísticas, mayores costos de transporte, deterioro de productos perecederos y una caída directa de ingresos en sectores clave de la economía regional.
Cochabamba no es cualquier punto del mapa. Es el principal eje logístico del país, el nexo entre oriente y occidente. Cada bloqueo en sus carreteras genera un efecto dominó inmediato: se afecta el traslado de alimentos, insumos industriales, combustibles y mercancías que abastecen a los principales centros de consumo del país.
La FEPC advierte que, si los bloqueos se mantienen durante la jornada, la afectación económica diaria podría llegar a Bs 52,4 millones. El golpe alcanza de lleno al transporte pesado, comercio mayorista, agroindustria, manufactura, servicios y al abastecimiento urbano, con efectos directos sobre precios, producción y continuidad de las operaciones empresariales.
El informe también pone el foco en un problema de fondo: la conflictividad social ya no es un hecho aislado. En 2025, Bolivia acumuló 577 conflictos y 42 días de bloqueo, con pérdidas cercanas a Bs 1.870 millones. En 2024, el escenario fue aún más grave: 685 conflictos, 75 días de bloqueo y un daño económico estimado en Bs 5.572 millones. Las cifras confirman que los bloqueos se han convertido en un riesgo estructural para la economía, especialmente en departamentos con alta centralidad logística como Cochabamba.
En el sector productivo y agroindustrial, las restricciones dificultan el ingreso oportuno de insumos y materias primas, provocando pérdidas por productos dañados y paradas parciales o totales de plantas industriales. Esto compromete volúmenes de producción, contratos comerciales y estabilidad laboral.
El comercio tampoco escapa. La ruptura de la cadena de abastecimiento empuja los precios al alza, reduce la oferta de alimentos y bienes básicos y golpea con más fuerza a los hogares de menores ingresos. Al mismo tiempo, el sector servicios ve caer su facturación diaria por la menor movilidad y la reducción de operaciones, afectando sobre todo a micro, pequeñas y medianas empresas.