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lunes, mayo 4, 2026
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Bolivia tiene la mayor deuda externa de su historia, pero el verdadero problema es otro

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Bolivia no está en default, pero la deuda externa representa una señal de alerta.

Redacción | Activo$ Bolivia

Bolivia cerró 2025 con la deuda externa más alta de toda su historia. Según el análisis del economista Fernando Romero, el saldo alcanza aproximadamente 14.131 millones de dólares, lo que representa un incremento de más del 200% respecto a 1996.

El problema, aclara Romero, no es solo cuánto se debe, sino que ese aumento no vino acompañado de un crecimiento económico proporcional. En otras palabras, la deuda creció mucho más rápido que la economía, limitando su impacto real sobre el desarrollo productivo y el bienestar de la población.

¿A quién le debe Bolivia?

La mayor parte de la deuda externa está concentrada en organismos multilaterales como la CAF, el BID y el Banco Mundial. En menor medida aparecen acreedores bilaterales como China, Francia o Japón, mientras que la deuda con privados es casi inexistente.

Esto tiene un lado positivo y es que estos organismos no exigen pagos inmediatos ni aplican sanciones agresivas. Pero también tiene un riesgo claro y es que Bolivia depende de muy pocos acreedores, especialmente de la CAF, lo que reduce su margen de negociación futura y la vuelve más vulnerable en un contexto de recesión.

El peso cae sobre el Estado central

Otro punto crítico que destaca Romero es que más del 90% de la deuda externa está en manos del Gobierno central. Gobiernos subnacionales y empresas públicas tienen una participación mínima.

El problema es que todo el peso recae sobre el Tesoro General de la Nación. El pago depende de impuestos, más deuda interna o emisión monetaria. No hay diversificación del riesgo. Si el Estado central se debilita, todo el sistema tiembla.

No es solo deuda externa. es el combo completo. Aunque los indicadores tradicionales de deuda externa sobre PIB todavía parecen “manejables”, el análisis de Romero advierte que el problema es integral. Bolivia enfrenta al mismo tiempo:

  • Un déficit fiscal estructural persistente
  • Una deuda pública total cercana al 90% del PIB
  • Una deuda interna que duplica a la externa
  • Menores reservas internacionales
  • Baja capacidad de generar dólares vía exportaciones

En la práctica, el país no genera suficientes divisas para cubrir el servicio de la deuda sin presionar el presupuesto público. Cada año se paga deuda con más deuda o con emisión. El problema, insiste Romero, no es el monto en sí, sino la debilidad de la economía para sostenerlo.

¿En qué se está usando la deuda?

Gran parte de los desembolsos externos se destinó a infraestructura, salud, sectores sociales y apoyo presupuestario. El problema es que estos sectores no generan dólares ni exportaciones, por lo que no ayudan a pagar la deuda que los financia.

En palabras simples, se usa deuda externa para gasto interno, no para actividades productivas que aseguren repago futuro.

El panorama se complica aún más porque Bolivia ya no accede mayoritariamente a créditos altamente concesionales. Hoy predomina la deuda semi-concesional o de mercado, con tasas variables y mayor exposición a las condiciones internacionales.

Si suben las tasas externas o hay presión cambiaria, el servicio de la deuda se encarece, y el país no tiene control sobre ese riesgo.

Entonces, ¿hay crisis?

Según Romero, Bolivia no enfrenta hoy una crisis de deuda externa en términos de impago, pero sí una crisis de sostenibilidad fiscal y monetaria. La deuda ya no impulsa el desarrollo, solo compra tiempo.

En este contexto, seguir endeudándose sin reformas profundas es una espada de doble filo porque alivia tensiones momentáneas, pero agrava los riesgos fiscales, monetarios y cambiarios a futuro.

La advertencia final

La conclusión del análisis es que Bolivia no debería asumir más deuda externa en el contexto actual. La combinación de deuda externa, deuda interna y emisión monetaria es altamente peligrosa.

La salida, plantea Romero, pasa por cambiar el enfoque, es decir, dejar el endeudamiento defensivo y apostar por un endeudamiento estratégico y productivo, estrictamente orientado a generar divisas, crecimiento y productividad. Sin disciplina fiscal ni crecimiento real, ninguna deuda (por barata que parezca) será sostenible.

Sin crédito, sin seguro y con doble carga: así emprenden muchas mujeres en Bolivia

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En Bolivia, la mayoría de las mujeres trabaja en la informalidad y sin apoyo financiero, según un estudio.

Sandra Arias Lazcano | Activo$ Bolivia

Emprender en Bolivia no es fácil y para muchas mujeres lo es todavía menos. Un reciente estudio revela que la mayoría de los emprendimientos liderados por mujeres opera en la informalidad, con baja productividad y sin acceso a crédito bancario, una realidad que limita seriamente sus posibilidades de crecer y consolidarse.

La investigación Alli Cullqi: Derechos Económicos de las Mujeres Diversas en Bolivia, de la Coordinadora de la Mujer, basada en una encuesta nacional a 317 mujeres, muestra que más del 70% trabaja en el sector informal. Muchas lo hacen por cuenta propia en rubros como el comercio minorista, la manufactura artesanal, la agricultura familiar o los servicios personales, sectores que suelen generar ingresos bajos y poco estables.

Según el estudio, estos emprendimientos se concentran en actividades de baja productividad, lo que refuerza un círculo difícil de romper en el que hay poco ingreso, poca inversión y escasas oportunidades de expansión.

El crédito, una barrera casi infranqueable

Uno de los datos más contundentes del estudio es el acceso al financiamiento. Ocho de cada diez mujeres emprendedoras no logran acceder a crédito bancario formal. Las razones son las consabidas: falta de garantías, informalidad del negocio, ausencia de historial crediticio y prácticas discriminatorias dentro del sistema financiero.

Ante este panorama, muchas mujeres terminan recurriendo a préstamos informales, generalmente con altas tasas de interés, lo que reduce sus ganancias y pone en riesgo la sostenibilidad del emprendimiento. “La falta de financiamiento adecuado perpetúa un ciclo de emprendimientos de subsistencia, sin posibilidades reales de expansión”, advierte la investigación.

Emprender sin red de protección

La precariedad no solo se refleja en los ingresos. El estudio revela que solo tres de cada diez mujeres cuentan con seguro de salud o aportes jubilatorios. En el sector informal, la protección social es prácticamente inexistente, lo que deja a las emprendedoras en una situación de alta vulnerabilidad frente a enfermedades o crisis económicas.

La carga invisible del cuidado

Otro factor clave es el tiempo. Las mujeres dedican en promedio 39 horas semanales al trabajo doméstico y de cuidados no remunerado, casi el triple que los hombres. Esta sobrecarga explica por qué muchas optan por emprendimientos de baja rentabilidad, pero que les permiten compatibilizar ingresos con las responsabilidades de cuidado.

Más desigualdad fuera de las ciudades

Las brechas se hacen aún más profundas en el área rural. Según el estudio, el 42% de las mujeres rurales depende de actividades productivas de baja rentabilidad, con poco acceso a infraestructura, capacitación técnica y mercados. Estas limitaciones frenan la formalización y el crecimiento de sus negocios.

En el caso de mujeres de las diversidades sexuales y de género, los obstáculos son todavía mayores. Datos citados en la investigación indican que el 35% percibe ingresos mensuales inferiores a 1.000 bolivianos, concentrándose en actividades altamente precarizadas y con escaso acceso a financiamiento.

Un problema estructural que sigue pendiente

El estudio concluye que, pese a los avances legales en materia de igualdad de género, las barreras estructurales siguen intactas. La informalidad, el acceso desigual al crédito y la sobrecarga de cuidados continúan limitando la autonomía económica de las mujeres en Bolivia.

El desafío, según advierte Alli Cullqi, no es solo emprender, sino crear condiciones reales para que las mujeres puedan crecer, formalizarse y ejercer plenamente sus derechos económicos.

Más cerca de Brasil y del Atlántico: el puente sobre el Mamoré entra en la agenda clave del país

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El Mamoré con sus dos bandas: Guayaramerín-Guajará-Mirim. (Foto: Cadexnor)

Redacción | Activo$ Bolivia

Después de más de 120 años de espera, el puente binacional sobre el río Mamoré no solo avanza en obra, sino también en respaldo político. La Comisión de Planificación, Política Económica y Finanzas de la Cámara de Diputados aprobó el Proyecto de Ley 016/2025-2026, que declara de prioridad estratégica nacional las obras complementarias del lado boliviano del puente que unirá Guayaramerín, en Beni, con Guajará-Mirim, en Brasil.

Según explicó el presidente de la comisión, el diputado Raúl Párraga (Unidad), la norma apunta a garantizar que no se quede nada a medias: planificación, financiamiento, ejecución y conclusión de toda la infraestructura necesaria para que el puente funcione plenamente. La idea es ordenar el tránsito, generar empleo local y abrir nuevas oportunidades económicas en una de las regiones históricamente más postergadas del país.

Este puente no es un proyecto improvisado y tiene raíces profundas en la historia. Nace del Tratado de Petrópolis de 1903 y de acuerdos posteriores, como las notas reversales de 1971. En pocas palabras, es una deuda histórica que por fin empieza a saldarse.

La infraestructura, que comenzó a construirse en agosto de 2025, tendrá una extensión de entre 1.200 y 1.400 metros, incluyendo accesos, y cuenta con una inversión totalmente garantizada por Brasil, superior a los 88 millones de dólares. Así lo establecen los acuerdos bilaterales vigentes, que asignan al país vecino el financiamiento total de la obra.

Más allá del cemento y el acero, el impacto del puente promete ser enorme. Conectará directamente Beni con el estado brasileño de Rondonia, facilitará el flujo de carga, productos agrícolas como la soya y otros bienes, y fortalecerá el corredor bioceánico que busca unir el Atlántico con el Pacífico, con Bolivia como eje clave.

Se estima que la construcción tomará alrededor de dos años y medio, tiempo durante el cual también se generarán empleos y se dinamizarán servicios locales. Pero el verdadero cambio vendrá después: más comercio, mejor logística y una integración amazónica que, esta vez, pasa de los papeles a la realidad.

El inicio de esta obra marcó un hito en las relaciones entre Bolivia y Brasil y abre una nueva etapa para la región fronteriza del norte amazónico, que por fin empieza a verse conectada con el resto del continente.

¿Tienes una startup sostenible? CBN lanza la quinta edición de su Aceleradora 100+

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El programa impulsa soluciones alineadas a los objetivos de sostenibilidad de la compañía.

Cervecería Boliviana Nacional (CBN) abrió la convocatoria para la quinta edición de Aceleradora 100+, su programa de innovación abierta orientado a identificar, impulsar y escalar soluciones que contribuyan a los objetivos de sostenibilidad de la compañía y fortalezcan su cadena de valor.

En esta nueva edición, el programa busca startups que respondan a tres pilares estratégicos:

  • Gestión del agua    
  • Acción climática
  • Innovación comercial.

Con cinco años de trayectoria, Aceleradora 100+ se consolida como una plataforma de colaboración entre la industria y el ecosistema emprendedor, promoviendo innovación aplicada, aprendizaje continuo y un compromiso sostenido con el desarrollo sostenible.

Quiénes pueden participar y hasta cuándo pueden inscribirse

La convocatoria está dirigida a startups de todo el país que cuenten con prototipos funcionales o soluciones ya validadas en el mercado, con capacidad de implementación y escalabilidad. Las postulaciones estarán abiertas del 27 de enero al 1 de marzo. Los interesados pueden acceder a más información e inscribirse en: https://comunidad.socialab.com/es/challenge-landing/a100Bolivia

Incentivos y oportunidades de vinculación

Aceleradora 100+ ofrece a las startups la posibilidad de escalar sus soluciones junto a una empresa líder como CBN y de integrarse a su cadena de valor como potenciales proveedores de productos o servicios. En esta edición, el primer finalista recibirá un incentivo de Bs 120.000 y el segundo Bs 80.000, destinado a la implementación de sus pilotos.

Cinco años impulsando innovación sostenible

“Al llegar a su quinta edición, Aceleradora 100+ se consolida como un modelo exitoso de colaboración entre CBN y el ecosistema de emprendedores. Este programa refleja nuestra convicción de que la innovación y la sostenibilidad son motores clave para el crecimiento de la compañía, del emprendimiento y del país”, señaló Andrea Benavente, gerente de Comunicación Corporativa y Sostenibilidad de CBN.

Cayo Salinas, el abogado que enfrentó a las esferas del poder

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El abogado Cayo Salinas.

Edwin Carpio San Miguel | Activo$ Bolivia

En Cochabamba, donde el litigio era territorio de vacas sagradas (magistrados intocables) un joven abogado llamado Cayo Salinas decidió, en 1991, abrirse camino sin padrinos y sin más certeza que su vocación. Como todo joven abogado, no tenía muchos contactos, pero tenía algo más valioso: carácter.

Instalado en una minúscula oficina del Edificio ToyoCar (Av. Heroínas y calle Lanza), pasaba horas lanzando una pelota a un mini–tablero de básquet para espantar la ansiedad esperando que alguna persona solicitara sus servicios.

Los clientes no llegaban, pero el pago del alquiler sí. Esa primera etapa sobrevivió redactando boletines para la Cámara de Comercio y financiando el alquiler de su oficina con adelantos de tarjetas de crédito, lo que hoy define como “el pecado financiero que nadie debe cometer”.

Contactos

Ese periodo de precariedad fue también el inicio de una relación privilegiada con el sector empresarial cochabambino. Desde los boletines gremiales ingresó al corazón corporativo privado y, con el tiempo, su prestigio se consolidó en directorios, asesorías, arbitrajes complejos y litigios estratégicos.

Pero su trayectoria profesional no se agota en los expedientes. Salinas fue también columnista durante décadas en el periódico Los Tiempos, voz incómoda para el poder y referente cívico en momentos críticos del país.

Luchas

Su actuación enfrentando legalmente al -entonces- diputado y cocalero Evo Morales y en defensa de dos clientes que tenían actividades productivas en el trópico de Cochabamba, sumada a su histórico piquete de huelga de hambre en defensa de los dos tercios para la aprobación de la nueva Constitución Política del Estado son capítulos que revelan a un abogado que no se escondió detrás en las trincheras de sus columnas publicadas en los diarios, sino que tradujo sus ideas en hechos concretos, fiel a sus convicciones.

Enfrentó golpes, bloqueos, demandas y amenazas. Incluso, un grupo de adherentes al MAS, en tiempos en que se redactaba la CPE en la Asamblea Constituyente, echó ácido sobre su auto para intimidarlo.

Huelga de hambre por los 2/3

A finales de 2007 y en pleno avance del Movimiento al Socialismo (MAS) para aprobar la nueva Constitución por simple mayoría (50 más 1), Cochabamba permanecía en silencio.

Mientras en las ciudades de Santa Cruz y La Paz proliferaban piquetes de ayuno en protesta contra el gobierno, Cochabamba permanecía indiferente hasta que Cayo Salinas dejó la trinchera de sus columnas publicadas en un diario local para actuar. Ese mismo día cargó un colchón, unas frazadas y se instaló solo en dependencias de la Cámara de Comercio para iniciar una huelga de hambre, acompañado por dos guardias de seguridad privada para evitar cualquier intento de sabotaje a su extrema medida.

Los primeros días, el abogado fue objeto de burlas por parte del gobierno, pero luego el piquete se masificó. La presión creció hasta que un cabildo exigió al gobernador cochabambino intervenir la huelga. Ya con el objetivo cumplido, la Constitución sería aprobada por dos tercios. Salinas salió del ayuno con doce kilos menos y una secuela permanente en su salud, pero con la convicción de haber defendido sus principios y no a un partido.

Cuando derrotó legalmente a Evo

A mediados de los años 2000, antes de que Evo Morales llegara a la presidencia, Salinas representó a dos empresarios—uno hotelero y otro bananero— que estaban cansados de los bloqueos cocaleros que paralizaban sus actividades productivas.

Ante tal situación, el abogado elaboró una estrategia inédita presentando amparos constitucionales directamente contra Evo y las Seis Federaciones del Trópico de Cochabamba. Contra todo pronóstico, ganó. Las sentencias ordenaban cesar los bloqueos, pero Morales incumplió, lo que llevó a Salinas a activar un proceso penal por atentado a las garantías.

El caso escaló hasta el Congreso que debía tratar el desafuero de Evo, una medida que estaba en puertas de prosperar. Pero la noche previa, intervino monseñor Tito Solari, cercano al líder cocalero, quien persuadió al empresario demandante para retirar la acción. El trámite se extinguió y, poco después, Evo ganó las elecciones.

Más allá del desenlace, para Salinas aquel juicio fue una radiografía del país porque mostró el choque entre la ley, la Iglesia, la política y la presión social. “Mi rol fue estrictamente legal”, comenta.

La licitación que ganó disfrazado

A finales de los años 90, el gobierno de Hugo Banzer abrió una licitación pública nacional e internacional para auditar jurídicamente los procesos de capitalización del gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada. Era un concurso gigantesco, dominado por estudios de larga trayectoria.

Salinas, aún joven y de apariencia demasiado juvenil para la formalidad del momento, decidió que competiría igual. Sin embargo, antes debía resolver lo que para él era un problema: debía parecer mayor de lo que era.

Recuerda que su barba era muy rala, así que acudió a su estilista para que la rellenara con tinte oscuro pensando en mostrar un aspecto mucho más maduro. Con esa nueva apariencia presentó su propuesta y, para sorpresa de todos, ganó dos licitaciones: la auditoría legal de la capitalización de ENFE, en sus dos ramales, y la de la concesión de Samapa de La Paz. El trabajo posterior fue enorme, revisando depósitos llenos de documentación, pero muy fructífero. Hoy recuerda ese episodio con humor: “A veces hasta para ejercer derecho se necesita un poquito de maquillaje”, dice entre risas.

Hoy y pese a duras vivencias, desde el piso 8 de su estudio jurídico en el Edificio Los Tiempos, mira hacia atrás sin solemnidades. Y cuando se dirige a los jóvenes, lo hace con la sencillez de un emprendedor, pero también con la solvencia de un profesional que obtuvo grandes logros y alcanzó importantes metas.

Su mensaje es potente: “Sean buenos abogados. No entren en la coima. No se vendan. Capacítense siempre. La dignidad profesional es lo único que no prescribe”.

Menos trámites y más velocidad: VANK llega a Bolivia con pagos empresariales digitales

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VANK llega a Bolivia para agilizar los pagos internacionales de las empresas.

Redacción | Activo$ Bolivia

Bolivia suma un nuevo jugador al ecosistema financiero digital. VANK, empresa especializada en infraestructura para pagos empresariales transfronterizos, anunció oficialmente el inicio de sus operaciones en el país con la propuesta de simplificar la forma en que las empresas bolivianas cobran, pagan y gestionan dinero en el exterior.

La plataforma de VANK está pensada especialmente para compañías que participan en comercio exterior o prestan servicios a mercados internacionales, un sector que durante años ha tenido que lidiar con procesos bancarios lentos, múltiples intermediarios, altos costos y restricciones para manejar divisas. Lo que antes era una molestia administrativa, hoy se ha convertido en una barrera real para competir.

Herramientas ágiles

A través de su infraestructura digital, VANK permite a las empresas recibir y realizar pagos en dólares y rieles digitales, centralizar su tesorería local e internacional y tener una visión completa de sus flujos financieros desde una sola plataforma. El modelo reduce la dependencia de intermediarios tradicionales, mejora el control del flujo de caja y optimiza tiempos y costos, factores clave para exportadores, importadores y empresas que operan en varios mercados.

“Las empresas bolivianas necesitan herramientas que les permitan operar a la misma velocidad que sus mercados”, señaló Mardiros Daghinian, fundador y CEO de VANK.

Explicó que el objetivo no es reemplazar el sistema existente, sino complementarlo y modernizarlo, aportando mayor control, trazabilidad y eficiencia en las operaciones internacionales.

Habilitador financiero

La llegada de VANK se produce en un momento de dinamismo del comercio exterior boliviano. Datos del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE) indican que las exportaciones alcanzaron los 8.613 millones de dólares hasta noviembre de 2025, un crecimiento del 6% respecto al mismo periodo del año anterior. Este contexto incrementa la necesidad de soluciones financieras alineadas con la realidad del comercio regional y global.

A nivel internacional, la tendencia es clara. Proyecciones de Juniper Research estiman que el valor de las transacciones B2B superará los 224 billones de dólares para 2030, mientras que el World Payments Report 2026 de Capgemini señala que en América Latina las transacciones B2B y B2C crecerán a una tasa anual del 17,4%, impulsadas por la digitalización empresarial.

En ese escenario, VANK busca posicionarse en Bolivia como un habilitador financiero para las empresas que necesitan operar sin fronteras, acompañándolas en la transición hacia modelos de gestión más integrados, digitales y acordes a la velocidad del comercio internacional actual.

El Gobierno fijó el tope de retiros en 1.000 dólares, pero el BCP amplía hasta 10.000

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Según fuentes del propio banco, la decisión apunta principalmente a brindar tranquilidad y confianza a sus clientes.

Redacción | Activo$ Bolivia

En medio de la incertidumbre que generan las recientes medidas sobre el acceso a dólares en Bolivia, el Banco de Crédito (BCP) sorprendió con un anuncio que va más allá de lo dispuesto por el Gobierno y el Banco Central de Bolivia (BCB).

A través de sus redes sociales, el BCP informó que permitirá a sus clientes retirar hasta 10.000 dólares de sus cuentas, una cifra muy superior al límite de 1.000 dólares anunciado oficialmente por las autoridades nacionales como parte de un mecanismo excepcional para atender la demanda de divisas.

El anuncio se produce luego de que el Gobierno señalara que aproximadamente 75.000 ahorristas podrán acceder a ese retiro limitado dentro del sistema financiero boliviano. Frente a ese escenario, el BCP decidió elevar el monto máximo, asegurando que cuenta con el respaldo patrimonial y la solvencia suficientes para asumir esta medida sin comprometer su estabilidad financiera.

Según fuentes del propio banco, la decisión apunta principalmente a brindar tranquilidad y confianza a sus clientes, en un contexto donde muchos ahorristas siguen con atención cada disposición oficial relacionada con sus depósitos en dólares.

Con este pronunciamiento, el BCP busca reforzar su imagen de solidez y compromiso con el resguardo de los ahorros, marcando una diferencia frente al escenario general y enviando un mensaje claro a sus usuarios: hay capacidad para responder a la demanda sin poner en riesgo al sistema.

En un momento en el que la expectativa y la preocupación marcan la agenda económica, este anuncio no pasa desapercibido y seguramente abrirá el debate sobre el rol de las entidades financieras frente a las medidas estatales.

Con este internet no se puede: países donde navegar es una odisea y Bolivia no se salva

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La brecha digital golpea a Latinoamérica

Redacción | Activo$ Bolivia

Tener internet rápido ya no es un lujo. Es una necesidad básica. Pero mientras en algunas ciudades del mundo descargar un archivo toma segundos, en otras puede tardar una eternidad. Literalmente.

Un nuevo informe de HolaFly, empresa global proveedora de tarjetas SIM virtuales, reveló cuáles son las ciudades con el internet móvil más rápido y más lento del planeta, y la diferencia entre unas y otras es abismal.

En la cima del ranking están Qatar y Emiratos Árabes Unidos. Doha, la capital catarí, lidera con una velocidad casi irreal: 354 megabits por segundo. ¿Qué significa eso? Que un archivo de un gigabyte se descarga en apenas 22 segundos. Parpadeas y ya está.

Pero en el otro extremo del mapa digital, casi 80 veces más lento, aparece una ciudad latinoamericana: La Habana, Cuba, con un promedio de 4,5 megas por segundo. Ahí, descargar el mismo archivo puede tomar media hora. Y no está sola. Bolivia (9.7), Venezuela (16.3) y Paraguay (16.4) también figuran entre los países con el internet móvil más lento del mundo.

El problema va mucho más allá de la paciencia. Esta brecha entre un internet rápido y uno de supervivencia empodera a algunos, pero excluye a millones del acceso a servicios digitales, educación, información, trabajo remoto y oportunidades para generar ingresos.

La ONU declaró el acceso a internet como un derecho humano, pero en la práctica, navegar a 4 megas es quedar fuera del siglo XXI. Es no poder estudiar en línea sin interrupciones, no emprender, no competir, no crecer.

En un mundo cada vez más digital, la velocidad también es desigualdad.

La desmotadora fantasma y el drama del algodón en Santa Cruz

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Una planta millonaria iniciada en el gobierno de Luis Arce está paralizada y los productores de algodón dicen estar al borde del colapso.

Redacción | Activo$ Bolivia

La crisis del sector algodonero en Santa Cruz es una realidad que golpea de frente a los productores. El símbolo más claro de este problema es la Planta Desmotadora de Algodón, una obra que se ofreció como el corazón de la reactivación productiva, durante el gobierno de Luis Arce, y que hoy está paralizada, judicializada y convertida en un pesado lastre económico para el Estado y, sobre todo, para quienes viven del algodón.

La planta fue adjudicada por Bs 37,7 millones dentro del Programa Nacional de Apoyo y Fortalecimiento a la Producción de Algodón (2022–2025). En papeles, el avance físico llega al 65%, pero en la práctica, según inspecciones recientes, no supera el 30%. Lo más grave es que el 88% del presupuesto ya fue ejecutado. El resultado es una ecuación imposible de justificar que apunta a un daño económico al Estado superior a Bs 15 millones.

La planta desmotadora de algodón está paralizada a medio construir.

Pero el daño real va mucho más allá de los números. Una planta desmotadora paralizada significa algodón que no se procesa, productores que no venden y familias que no generan ingresos. Hoy existen 3.500 fardos de algodón sin mercado, acumulados, sin salida comercial, bloqueando el acceso a créditos para la próxima campaña agrícola 2026.

Para los pequeños y medianos productores agrupados en la Federación de Productores de Algodón (FEDEPA), esta situación es asfixiante. Sin desmote, el algodón pierde valor, se deteriora y se vuelve prácticamente invendible. La consecuencia directa es el riesgo de abandono masivo de la actividad, pérdida de empleos rurales y migración forzada hacia las ciudades.

La estructura abandonada está llenándose de telarañas.

El problema se agrava al conocerse que casi Bs 30 millones adicionales destinados a producción y apertura de mercados no fueron ejecutados por incapacidad de gestión estatal y terminaron siendo revertidos. Es decir, recursos que podían haber sostenido al sector simplemente se perdieron en el camino.

A esto se suman denuncias de uso selectivo de recursos públicos, con entrega de maquinaria, insumos y semillas a sectores afines al Gobierno anterior, dejando fuera a una gran parte de los productores que hoy enfrentan la crisis sin respaldo.

Jesús Arce, el dirigente algodonero que realizó la denuncia.

Jesús Arce, dirigente de FEDEPA, dice que la planta desmotadora no es solo una obra inconclusa, es el reflejo de una política pública mal ejecutada que dejó al productor solo frente al mercado. Mientras tanto, el algodón se acumula, las deudas crecen y la incertidumbre domina el campo.

Por eso, FEDEPA ha pedido formalmente a la Brigada Parlamentaria de Santa Cruz la apertura de investigaciones, auditorías externas y procesos administrativos, civiles y penales contra los responsables. También exige medidas urgentes de reactivación, porque cada día de paralización es un día más de pérdidas.

El sector algodonero está en una situación límite. Reactivar la planta desmotadora no es un capricho técnico, es una necesidad económica y social, señala Arc. Si el Estado no actúa de inmediato, el costo no solo se medirá en millones perdidos, sino en familias que abandonan el campo y una cadena productiva que se rompe.

Creatividad hecha plato: Sabor Clandestino gana premio en feria internacional

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El característico micro en el que se traslada a los comensales de Sabor Clandestino.

Redacción | Activo$ Bolivia

Desde las calles y mercados de Bolivia hasta uno de los escenarios más importantes del turismo mundial. El colectivo boliviano Sabor Clandestino fue distinguido con el premio Excelencia Gourmet 2025, entregado en el marco de la Feria Internacional de Turismo (FITUR), en España, por su aporte a la gastronomía nacional y por rescatar, investigar y reinterpretar los saberes culinarios tradicionales del país.

El reconocimiento no es menor. Los Premios Excelencia se otorgan a proyectos que entienden la gastronomía como algo más que comida, es decir como un motor social, cultural y económico. En ese contexto, el jurado destacó el trabajo que Sabor Clandestino desarrolla en Bolivia desde hace más de una década, apostando por productos locales, creatividad y experiencias que rompen con lo convencional.

Desde España, la ministra de Turismo Sostenible y jefa de la delegación boliviana en la FITUR, Cinthya Yañez, felicitó al colectivo y subrayó el mensaje que Bolivia llevó a la feria y es que la cocina boliviana no solo es buena, sino auténtica. Una idea que Sabor Clandestino viene defendiendo plato a plato, sin discursos grandilocuentes, pero con mucha identidad.

El chef Marco Quelca (centro) con su equipo de trabajo.

Para Marco Quelca, chef y coordinador del colectivo, el premio es un impulso para seguir mostrando el avance gastronómico y turístico del país. “Nuestra bandera es la creatividad”, afirma, y no es una frase vacía. Quien se sienta a la mesa de Sabor Clandestino sabe que la experiencia implica entregarse a lo inesperado: sabores, técnicas y presentaciones elaboradas exclusivamente con productos bolivianos.

Esa experiencia también se vive desde el servicio. Sofía Mercado, encargada de atención al comensal, destaca que un reconocimiento internacional ayuda a despertar curiosidad y orgullo. Más personas se interesan por la gastronomía boliviana, por los productos locales y por propuestas que apuestan por lo propio sin copiar modelos externos.

Sabor Clandestino nació en La Paz en 2014 y hoy es un movimiento culinario integrado por 12 miembros. Sus cocineros sorprenden a los comensales con intervenciones gastronómicas poco habituales. El detalle que ya es parte de su sello son los pasamontañas con los que sirven los platos, una forma de poner el foco en la comida y no en el ego.

Pero el trabajo del colectivo no se queda ahí. También desarrollan proyectos en escuelas, donde niños y padres de familia aprenden a preparar alimentos saludables utilizando productos locales, reforzando el vínculo entre alimentación, salud y territorio.

Los Premios Excelencia, creados en 2005, se han consolidado como un referente en los ámbitos del turismo, la gastronomía y la cultura. Cada año, en la FITUR, un jurado anónimo evalúa las candidaturas y elige a los ganadores. Este 2025, Bolivia se llevó un reconocimiento que huele a mercado, a creatividad y a identidad. Y Sabor Clandestino volvió a demostrar que, a veces, lo mejor se cocina fuera de lo convencional.

El dólar barato ya murió: ¿se viene la devaluación oficial en Bolivia?

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Bolivia ya vive con dólar caro, pero sueldos baratos.

Redacción | Activo$ Bolivia

En Bolivia, hablar de devaluación ya no es un tema técnico reservado para economistas. Es una realidad que se siente en el mercado, en el surtidor, en la farmacia y en la mesa familiar. Según el economista Fernando Romero, el país ya vive una devaluación en los hechos, aunque todavía no se la haya reconocido de manera oficial.

Hoy el tipo de cambio fijo es más un recuerdo que una política efectiva. Mientras el dólar oficial sigue en Bs 6,96, el referencial del Banco Central de Bolivia (BCB) ya ronda los Bs 9,35 y el paralelo se mueve cerca de Bs 9,51. En la práctica, la economía funciona con un dólar entre 35% y 40% más caro. Formalizar esa realidad, dice Romero, sería coherente, pero no inocuo.

El segundo gran problema es que el BCB ya no tiene suficientes dólares líquidos para defender el tipo de cambio oficial. De las Reservas Internacionales Netas, que alcanzan unos 3.907 millones de dólares, el 86% está en oro. Solo alrededor de 487 millones son divisas disponibles. Con ese margen, sostener un dólar fijo se vuelve casi imposible.

Ante este escenario, una devaluación oficial (posiblemente mediante un sistema de bandas entre Bs 9 y Bs 10) permitiría ordenar el mercado cambiario, reducir arbitrajes y achicar la brecha con el dólar paralelo. No sería una liberalización total, sino una devaluación administrada. Técnicamente viable, sí. Social y políticamente, muy riesgosa.

¿Lo bueno?

El “sinceramiento” macroeconómico. Se acaba la ficción del dólar barato, mejora la transparencia fiscal y los balances del Estado y del BCB se ven fortalecidos, porque sus activos en dólares pasan a valer más en bolivianos. Además, un tipo de cambio más alto puede incentivar exportaciones y desalentar importaciones, ayudando (aunque sea parcialmente) a corregir el déficit externo.

¿Lo malo?

El golpe directo al bolsillo. Los salarios están en bolivianos, pero muchos precios ya no. Una devaluación oficial implica una caída inmediata del salario real, sobre todo si no hay ajustes rápidos. La inflación se acelera, especialmente en alimentos importados, medicamentos, insumos industriales y combustibles. Y esa inflación termina presionando al Estado para subir bonos, salarios y subsidios, lo que agrava el déficit fiscal.

Romero explica claramente que pasar a un tipo de cambio flexible es reconocer oficialmente una devaluación del 29% al 44%. Las consecuencias son inmediatas con pérdida de poder adquisitivo, menor capacidad de ahorro y mayor informalización laboral, sobre todo en pequeñas empresas que ajustan reduciendo personal o precarizando empleos.

¿Quiénes ganan y quiénes pierden?

Gana el BCB, en términos contables; ganan los exportadores y sectores que facturan en dólares; y el Estado, que recauda más en términos nominales.

Pierden los trabajadores, los jubilados, la Gestora Pública y los ahorrantes en bolivianos. Es decir, la mayoría.

El mayor riesgo, advierte el economista, es devaluar sin red de protección. Sin ajustes salariales, sin compensaciones focalizadas y sin protección a pensionados, la devaluación se traduce en empobrecimiento neto. Además, hacerlo sin reglas claras puede erosionar la credibilidad institucional, alimentar la dolarización informal y fortalecer aún más el mercado paralelo.

La conclusión es incómoda pero directa y es que el dólar barato ya no existe, pero los sueldos siguen siendo “baratos”. La economía ya se ajustó al dólar caro; la gente, no. El problema no es devaluar, sino cómo y cuándo hacerlo.

La recomendación final de Romero es sensata al señalar que si el Gobierno decide devaluar, no puede hacerlo solo. Necesita respaldo en dólares, ajustes graduales, protección a salarios y pensiones, apoyo a productos básicos y, sobre todo, decir la verdad. Porque devaluar sin plan es crisis; devaluar con respaldo y protección puede ser un ajuste responsable.

Boom de la chía: Bolivia exportó USD 40 millones en 2025 y consolida nuevos mercados

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La chía boliviana pisa fuerte en el mundo.

Redacción | Activo$ Bolivia

La chía boliviana vive uno de sus mejores momentos. Así lo reflejan las cifras procesadas por el Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), que muestran un crecimiento sostenido de las exportaciones de este grano en los últimos años, con un salto especialmente fuerte durante 2025.

Entre 2019 y noviembre de 2025, Bolivia exportó cerca de 63.000 toneladas de chía, generando 143 millones de dólares en ventas externas. Solo entre enero y noviembre de 2025, las exportaciones alcanzaron 40 millones de dólares, lo que representa un incremento del 78% respecto al mismo periodo de la gestión anterior. Un dato que confirma que la chía ya no es una promesa, sino un negocio consolidado.

En términos de volumen, el avance también es contundente. Durante 2025 se exportaron más de 16.000 toneladas, muy por encima de las cifras registradas en 2023 y 2024. Esto evidencia no solo una mayor demanda internacional, sino también una mayor capacidad productiva y logística del sector.

China se mantiene como el principal destino de la chía boliviana, concentrando el 42% de las exportaciones entre enero y noviembre de 2025. Le siguen México con el 17% y Colombia con el 6%, mientras que Estados Unidos, Alemania, Reino Unido y otros países europeos completan el mapa de destinos. En total, la chía boliviana llegó a 32 países, lo que demuestra una diversificación interesante de mercados.

Las cifras confirman que este producto se ha convertido en un protagonista del comercio exterior no tradicional, con un potencial que va más allá de los números actuales. La combinación de demanda internacional, posicionamiento en mercados asiáticos y latinoamericanos, y valor agregado nutricional hacen de la chía uno de los cultivos con mayor proyección para Bolivia.

En un contexto económico desafiante, la chía aparece como una buena noticia: un grano pequeño, pero con un impacto cada vez más grande en las exportaciones del país.

Sectores público y privado cierran filas contra los bloqueos en Cochabamba

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El pronunciamiento de representantes de los sectores público y privado al cierre del evento realizado en Cochabamba.

Redacción | Activo$ Bolivia

En medio de un escenario económico complejo y con la conflictividad como telón de fondo, Cochabamba expresó firmemente que los bloqueos ya no pueden seguir siendo parte de la “normalidad”. Así quedó establecido en la IV Cumbre Público-Privada, convocada por la Federación de Entidades Empresariales Privadas de Cochabamba (FEPC) y la Delegación Defensorial Departamental, donde se dio un respaldo unánime a la ley contra los bloqueos.

El encuentro no fue improvisado. Es el resultado de un proceso de articulación que comenzó en marzo de 2025 y se fue consolidando en las cumbres realizadas en junio y octubre del mismo año. En esta cuarta versión participaron actores clave como asambleístas nacionales y departamentales, autoridades de la Gobernación, representantes de los municipios del eje metropolitano (Sacaba, Tiquipaya, Quillacollo, Colcapirhua y Vinto), además del sector empresarial, el Comité Cívico, profesionales y representantes vinculados a la producción y los servicios.

Durante las distintas sesiones, el debate giró en torno a datos concretos. Con evidencia técnica sobre la mesa, se expusieron los impactos económicos de los bloqueos: pérdidas millonarias, afectación directa al empleo formal, paralización del comercio y daños a la seguridad jurídica. El consenso fue que la conflictividad recurrente está pasando una factura demasiado alta al departamento.

Por eso, el respaldo a la llamada Ley Anti Bloqueos se formalizó mediante cartas de apoyo, en defensa del derecho al trabajo, la producción, el libre tránsito y el orden institucional. Los participantes coincidieron en que Cochabamba arrastra un desgaste económico acumulado que ya no admite más interrupciones impulsadas por grupos reducidos que terminan vulnerando derechos colectivos.

El mensaje fue que el libre tránsito es un derecho constitucional y debe ser garantizado. No solo por una cuestión legal, sino porque de ello depende la estabilidad de la producción, el comercio y los servicios que sostienen miles de empleos en el departamento.

Uno de los puntos destacados de la Cumbre fue la iniciativa de la Delegación Defensorial Departamental, que impulsó este espacio de diálogo y permitió avanzar en la creación del Observatorio Legal y Económico de Seguridad Institucional. Esta instancia técnica permanente tendrá la tarea de hacer seguimiento y análisis del entorno legal, económico e institucional de Cochabamba, con información confiable y criterios técnicos.

Además, la Cumbre ratificó la urgencia de una agenda normativa más amplia. No se trata solo de frenar bloqueos, sino de actualizar la legislación tributaria y laboral para reactivar la economía, fomentar la formalización empresarial, generar empleo y fortalecer la competitividad regional.

Desde la FEPC se reafirmó el rol del sector privado como articulador de consensos, trabajando de la mano con instancias públicas, legislativas y defensoriales. El objetivo es aportar a la estabilidad institucional y sentar bases sólidas para un desarrollo económico sostenible. En Cochabamba, al menos desde esta Cumbre, el mensaje contundente fue que sin bloqueos, hay futuro.

La ruta de un sabor que nació en la calle

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Emiliana Condori Quispe, la mujer que enamoró a América Latina con sus rellenitos de papa.

Edwin Carpio San Miguel | Activo$ Bolivia

Emiliana Condori Quispe, más conocida como Doña Emi, no solo es un ícono de la comida callejera paceña, también es la prueba de que la perseverancia puede convertirse en un patrimonio urbano.

La mujer que enamoró a América Latina con sus rellenitos de papa —y que se volvió rostro estelar del documental Street Food: Latinoamérica de Netflix— está lista para un salto que parecía impensable cuando comenzó su aventura con una sartén prestada y cincuenta unidades diarias de relleno.

Casi cuatro décadas después de haber empezado, Doña Emi prepara su expansión hacia dos destinos que representan nuevos mundos dentro de su propia ciudad: El Alto y la zona sur de La Paz. Dos territorios distintos y el mismo sueño, que el sabor que nació en la calle se multiplique sin perder el alma.

Desde su puesto en inmediaciones de la Plaza San Francisco, ha convertido una receta casera en una marca que habla de identidad, barrio y calidez. “Ya he ido a ver los espacios donde pretendo instalar mis puestos de rellenos”, cuenta con la serenidad de quien ha aprendido que el camino del trabajo siempre encuentra puertas abiertas.

Pero su expansión no será una franquicia ni una cadena sofisticada. Ella imagina espacios sencillos, cálidos, donde la gente pueda sentarse, conversar y sentir el abrazo de lo auténtico. Un rincón para disfrutar el relleno que hace fila entre turistas, estudiantes y oficinistas y que hoy también seduce a chefs y curiosos.

La cocina que despierta de madrugada

Detrás del delantal floreado hay una rutina férrea que empieza a las dos de la mañana en Pampahasi, cuando Doña Emi se levanta para encender sus fogones. Allí, junto a sus ayudantes, hierve papas, prepara jigote y pica verduras mientras la ciudad aún duerme. Su jornada concluye recién al caer la tarde, cuando se concede unas horas de descanso antes de comenzar de nuevo.

“Primero agradezco a Dios y luego, bailando en la cocina, empiezo mi día”, dice entre risas. Esa fe doméstica —simple, firme, cotidiana— es el combustible de su negocio. “Yo no puedo fallarles a mis clientes. Gracias a ellos comemos, vivimos. Todo nos da el cliente”.

El esfuerzo se ha traducido en crecimiento. De aquel modesto puesto de 1998, hoy su emprendimiento familiar suma cuatro puntos de venta en el centro paceño, sostenidos por una red de manos que trabajan con la misma pasión.

Cuando Netflix tocó su puerta

La fama llegó en 2020, en plena pandemia, cuando Netflix estrenó el capítulo boliviano de Street Food: Latinoamérica. El 20 de julio de ese año, una mujer de pollera se convirtió en protagonista global, mostrando cómo un plato callejero podía transformarse en un símbolo cultural.

Periodistas, turistas y curiosos comenzaron a rodearla mientras ella seguía vendiendo sus rellenos, como siempre, con paciencia y un “pase nomás, caserito”. Su puesto se transformó en un lugar de peregrinación culinaria.

Pero la fama no la mareó. Lo que pocos sabían es que detrás de esa imagen había una empresaria con visión. Doña Emi también dirige, junto a sus hijas Gabriela (periodista) y Mayumi (economista), una empresa de importaciones que nació al calor de ferias, aprendizajes y días difíciles. “El primer año nos fue muy bien, todo era novedad”, recuerda. Sin haber pasado por una universidad, aprendió a negociar, planificar y ahorrar.

La pandemia la obligó a reinventarse otra vez. Convirtió su casa en tienda de artículos para bebés y añadió nuevas variedades —rellenos de arroz y plátano— para sostener el negocio. Además, colabora con fundaciones como Manqa y Betas, donde enseña no solo recetas, sino disciplina, humildad y amor por el trabajo.

Un puente gastronómico y social

Su próximo paso tiene un profundo valor social. Ella quiere unir, a través de la comida, dos zonas con identidades distintas de la región metropolitana.

En Ciudad Satélite, en El Alto, sueña con un espacio familiar, accesible y lleno de tradición. En la zona sur, imagina un pequeño local con alma, donde las clases media y alta descubran que el verdadero lujo no siempre está en lo gourmet, sino en la autenticidad.

“La competencia ha crecido, ahora estoy rodeada de competidores; pero no me molesta. Así es la vida, uno tiene que seguir trabajando”, dice mientras la fila sigue avanzando frente a su puesto.

Una marca con corazón de barrio

El caso de Doña Emi es un fenómeno económico y cultural. Representa la fuerza de las microempresas familiares, el impulso del trabajo femenino y el poder de la marca popular que se levanta desde la calle. Sin estudios superiores, sin créditos y sin asesores, logró lo que muchos empresarios persiguen: construir identidad, reconocimiento y expansión.

Desde su casa en Pampahasi, planifica la logística de sus nuevas sucursales. Sabe que el éxito no se hereda, se trabaja. “He criado a mis hijos con esto y ahora ellos me ayudan. Mi mayor orgullo es que todo lo que tengo viene de mis manos”.

En un país donde miles de mujeres emprenden cada día desde rincones invisibles, Doña Emi se ha vuelto un símbolo. Su historia, tejida entre papas, jigote y madrugadas frías, demuestra que un relleno callejero puede contar una lección de vida: que la perseverancia, cuando se cocina a fuego lento, también se vuelve un sabor inolvidable.

Bolivia alista carne de lagarto y sabores amazónicos para feria mundial de turismo

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Un platillo preparado por la chef Marcia Taha.

Redacción | Activo$ Bolivia

Bolivia está lista para dejar huella en la Feria Internacional de Turismo 2026 (FITUR), que se realizará en Madrid del 21 al 25 de enero, y quiere hacerlo de la manera más auténtica posible, mostrando al mundo la riqueza de su Amazonía a través de la gastronomía. El gran protagonista será un menú innovador basado en carne de lagarto, preparado por la reconocida chef boliviana Marsia Taha.

Junto a la sommelier Andrea Moscoso, Taha formará parte de la delegación nacional que llevará no solo paisajes y destinos turísticos, sino también sabores poco conocidos de nuestra cocina, esos que nacen en territorios amazónicos y comunidades que conservan tradiciones ancestrales.

La propuesta culinaria que Bolivia presentará en FITUR está pensada para sorprender. En Madrid, la chef elaborará cientos de pequeños platos con carne de cola de lagarto, cosechada de manera sostenible por una comunidad tacana del norte de La Paz. El plato combina ingredientes amazónicos como maracuyá, tumbo, granadina y un delicado mix de flores pasifloras, además de aceite de plátano, vinagre de cacao y cilantro, que aportan frescura y aroma.

La chef Marsia Taha.

Como guiño a la cocina del oriente boliviano, la preparación también incorpora payuje, una receta tradicional beniana hecha a base de plátanos maduros. “La mezcla del dulce del plátano con la acidez de las pasifloras y la frescura del lagarto es muy sabrosa”, explica Taha, convencida de que estos sabores pueden conquistar paladares internacionales.

El objetivo es invitar al mundo a conocer Bolivia más allá de sus paisajes. “Queremos que nos visiten no solo por nuestros destinos naturales, sino también para disfrutar de nuestra vasta y diversa cocina”, señala la chef, quien fue reconocida como Mejor Chef Femenina de América Latina 2024 por los 50 Best Restaurants.

En el stand boliviano también se ofrecerán conos de carne de cordero ahumada con papaya verde y frutas amazónicas como el motacú, reforzando el mensaje de que la biodiversidad del país es una de sus mayores fortalezas gastronómicas.

La experiencia se completa con una cuidada selección de bebidas nacionales. Andrea Moscoso llevará un singani y tres vinos elaborados con uvas patrimoniales únicas de Bolivia, como la vischoqueña, provenientes de bodegas del valle de Cinti, en Chuquisaca. “Queremos mostrar algo que no existe en ningún otro lugar del mundo y que refleja nuestra historia e identidad”, comenta la sommelier.

Marsia Taha y Andrea Moscoso trabajan en Arami, restaurante paceño cuyo nombre en guaraní significa “Pedacito de Cielo”. Fundado en 2024, fue elegido Mejor Restaurante de Bolivia 2025 y figura entre los 50 mejores de Latinoamérica.

Con esta propuesta, Bolivia no solo participa en FITUR, sino que hace gala de su Amazonía, su identidad y su cocina, demostrando que el turismo también se conquista desde el sabor.