
Redacción | Activo$ Bolivia
El Gobierno dio un nuevo paso en la reducción de la subvención a los carburantes. El Decreto Supremo 5676 establece que los grandes consumidores de diésel pagarán Bs 18 por litro, mientras que el precio regulado de Bs 9,80 se mantiene para transportistas, particulares y el resto de los consumidores.
El ministro de Hidrocarburos y Energías, Marcelo Blanco, defendió la medida y afirmó que la decisión busca “sincerar” el precio del combustible frente al costo que representa para el Estado su importación.
“Lo único que estamos haciendo es sincerar el precio que durante tantos años no se sinceró”, señaló Blanco en conferencia de prensa, acompañado por el ministro de la Presidencia, Fernando Aramayo.
Según la autoridad, la falta de un ajuste durante años generó una fuerte presión sobre las cuentas públicas y contribuyó a la situación económica que enfrenta el país. Por ello, sostuvo que el Gobierno necesita atravesar un periodo de transición para reconstruir las finanzas y estabilizar el mercado de combustibles.
¿Quiénes pagarán Bs 18?
El nuevo precio no se aplica de manera generalizada. La tarifa de Bs 18 por litro está dirigida a empresas, industrias e instituciones consideradas grandes consumidoras, que adquieren importantes volúmenes de diésel directamente para sus operaciones.
Para los demás consumidores, incluidos transportistas y particulares, el precio continúa en Bs 9,80 por litro.
El Gobierno sostiene que el nuevo esquema permitirá reducir el incentivo al contrabando y la especulación. De acuerdo con información oficial, grupos dedicados a estas actividades compran el combustible subvencionado a Bs 9,80 y posteriormente lo revenden en países vecinos o en el mercado negro por encima de Bs 15, con precios que pueden alcanzar Bs 20.
La expectativa oficial es que al acercar el precio para los grandes consumidores al costo de importación se reduzca la presión sobre la oferta interna y, de esa manera, disminuyan las filas en las estaciones de servicio.
Productores rechazan y dicen que incentiva reventa
La medida, sin embargo, generó críticas entre sectores productivos. El Comité de Defensa del Productor (Codepro) rechazó el Decreto Supremo 5676 y cuestionó que se establezca un precio referencial de Bs 18 frente a los Bs 9,80 que todavía rigen para otros usuarios.
La diferencia es de Bs 8,20 por litro, equivalente a un precio 83,7% superior al valor regulado.
Codepro considera que esta brecha puede convertirse en un “precio ancla” para el mercado informal y, en lugar de solucionar el problema de abastecimiento, generar nuevos incentivos para la reventa y el desvío de combustible.
El cuestionamiento surge además cuando el suministro de diésel todavía presenta dificultades en distintas regiones del país, pese a las medidas adoptadas por el Gobierno desde finales de 2025.
La crisis de abastecimiento continúa
En junio, YPFB reconoció la existencia de filas y atribuyó parte de las dificultades en Santa Cruz a ajustes operativos relacionados con la aplicación del nuevo Reglamento de Calidad de Carburantes. La estatal anunció entonces el refuerzo de operaciones y la habilitación de dobles turnos para acelerar los despachos.
A finales de ese mes, YPFB informó que cerca de 50 millones de litros de diésel procedentes de la terminal de Sica Sica, en Arica, comenzaron a ingresar al país. Paralelamente, unos 30 millones de litros de gasolina se encontraban disponibles en Puerto Suárez.
La llegada simultánea de grandes volúmenes generó, según la estatal, limitaciones operativas en la descarga de las plantas.
En julio, el presidente de YPFB, Sebastián Daroca, informó que el abastecimiento de gasolina se había normalizado, aunque reconoció que persistían dificultades con el diésel. La empresa anunció entonces la incorporación de volúmenes adicionales para intentar regularizar el suministro nacional.
Menor demanda, pero el desafío sigue
El Gobierno también utiliza como argumento el comportamiento del consumo. Según información difundida por la Agencia Boliviana de Información, la demanda de diésel habría disminuido de aproximadamente 50.000 barriles diarios a 25.000 barriles después de los cambios aplicados al sistema de precios.
Para el exministro de Hidrocarburos Álvaro Ríos, la reducción de la subvención representa un paso importante que debió adoptarse años atrás. Sin embargo, considera necesario vigilar que los grandes consumidores no intenten trasladar la diferencia de precios hacia el mercado negro.
El nuevo esquema abre así un periodo de transición para el mercado de combustibles. Mientras el Gobierno apuesta por reducir el costo fiscal y combatir el contrabando, los productores advierten que una brecha de Bs 8,20 por litro podría generar nuevas distorsiones.
El desafío será determinar si el precio diferenciado logra su objetivo principal: garantizar el abastecimiento y reducir las filas sin trasladar mayores costos a la producción, el transporte y los consumidores finales.