
Redacción | Activo$ Bolivia
La primera semana del nuevo régimen de tipo de cambio flexible en Bolivia muestra que el mecanismo funciona, pero la economía todavía enfrenta problemas que no se solucionan únicamente cambiando la forma en que se fija el precio del dólar, señala el economista Fernando Romero.
Desde que el Banco Central de Bolivia (BCB) puso en marcha el nuevo sistema, el Tipo de Cambio Oficial (TCO) comenzó a moverse de acuerdo con las operaciones reales realizadas entre bancos y clientes, dejando atrás el esquema de tipo de cambio prácticamente fijo que rigió durante casi 15 años.
El dólar oficial comenzó a subir
Entre el 26 de junio y el 3 de julio, el tipo de cambio oficial de compra pasó de Bs 9,73 a Bs 9,83 por dólar, mientras que el valor máximo de venta aumentó de Bs 9,83 a Bs 9,93.
En términos porcentuales, el incremento fue de poco más del 1% en apenas cinco días hábiles.
Aunque el aumento pueda llamar la atención, Romero considera que se trata de un ajuste esperado dentro de un sistema donde el precio ahora refleja las operaciones reales del mercado y no una decisión administrativa.
La brecha con el mercado paralelo se redujo
Uno de los efectos más importantes fue la disminución de la diferencia entre el dólar oficial y el paralelo.
Mientras el tipo de cambio oficial de venta llegó a Bs 9,93, el dólar paralelo se ubicó alrededor de Bs 10,01.
La diferencia es inferior al 1%, muy por debajo de las amplias brechas que existían antes de la flexibilización.
Esto reduce los incentivos para la especulación y hace más transparente el mercado cambiario.
¿Por qué sigue subiendo el dólar?
Romero identifica tres factores principales. El primero es que la demanda de dólares sigue siendo mayor que la oferta. Las importaciones, el pago de deuda externa, la compra preventiva de empresas y familias y la menor generación de divisas por exportaciones mantienen una fuerte presión sobre el mercado.
El segundo tiene que ver con el ajuste hacia un precio más cercano a la realidad. Durante años el tipo de cambio permaneció prácticamente congelado pese a que la economía cambió de forma importante. Ahora el mercado comienza a corregir ese desfase.
Y el tercero son las expectativas económicas. El déficit fiscal, la caída de exportaciones, la incertidumbre económica y las consecuencias de casi dos meses de bloqueos llevan a muchas personas y empresas a seguir demandando dólares como una forma de proteger su patrimonio.
Más de 2.000 operaciones diarias
Los datos publicados por el Banco Central muestran que el nuevo sistema ya está funcionando con un volumen considerable de operaciones.
Solo el 3 de julio se realizaron 2.048 transacciones que movilizaron alrededor de 22 millones de dólares.
Además, aunque hubo ligeramente menos operaciones que el día anterior, el monto negociado fue mayor, lo que sugiere una mayor participación de clientes corporativos o transacciones de mayor tamaño.
El Banco Nacional de Bolivia concentró más de la mitad de las operaciones realizadas, mientras que el Banco Ganadero lideró el monto negociado, seguido por el Banco Mercantil Santa Cruz, el BNB y el Banco BISA.

El sistema funciona, pero los problemas siguen
Romero afirma que el nuevo mecanismo está cumpliendo su objetivo técnico, que es el de formar un precio oficial basado en transacciones reales y ofrecer mayor transparencia.
Sin embargo, también advierte que el comportamiento del tipo de cambio seguirá dependiendo de la situación económica del país.
A la fecha, Bolivia cuenta con Reservas Internacionales Netas de 3.628 millones de dólares, pero apenas 671 millones corresponden a divisas líquidas, lo que limita la capacidad para abastecer el mercado de dólares.
¿Qué hace falta?
Romero plantea tres medidas para que el nuevo régimen cambiario sea sostenible.
La primera es aumentar la generación de divisas impulsando las exportaciones, la producción de hidrocarburos, la minería, la agroindustria, el turismo y la inversión extranjera.
La segunda consiste en ordenar las finanzas públicas, reducir el déficit fiscal y fortalecer las reservas internacionales para generar mayor confianza en la economía.
Finalmente, propone un plan de reactivación económica que permita recuperar la producción y la inversión después de los bloqueos, apoyando especialmente a las pequeñas y medianas empresas y mejorando las cadenas logísticas.
Un cambio necesario, pero insuficiente
La evaluación que hizo Romero señala que la flexibilización cambiaria representa un paso importante hacia un mercado más transparente y eficiente. Sin embargo, por sí sola no resolverá la escasez de dólares ni la crisis económica.
El verdadero éxito del nuevo régimen dependerá de que el país logre recuperar la generación de divisas, fortalecer sus reservas internacionales, atraer inversión y aplicar reformas económicas que devuelvan estabilidad y confianza al mercado.