
Redacción | Activo$ Bolivia
El salto del dólar de Bs 9,73 a Bs 11 ha generado preocupación entre los bolivianos. En redes sociales y conversaciones cotidianas se repite la idea de que los salarios ahora «valen menos» en dólares y que todos somos más pobres. Sin embargo, expertos como el economista Gonzalo Chávez advierten que esta lectura, aunque parece lógica, no refleja lo que realmente está ocurriendo en la economía.
La principal preocupación no debería ser cuánto vale nuestro sueldo en dólares, sino cuánto podemos comprar con nuestros ingresos en bolivianos.
¿Realmente ganamos menos?
Uno de los ejemplos más utilizados es el del salario mínimo. Antes, un ingreso de Bs 3.000 equivalía aproximadamente a 474 dólares cuando el tipo de cambio era de Bs 6,96. Actualmente, si se divide el mismo monto entre Bs 11 por dólar, el resultado es de unos 272 dólares.
A simple vista parece una pérdida importante. Pero el análisis económico va más allá de una simple operación matemática.
Chávez hace notar que la mayoría de las personas en Bolivia no compra el pan, las verduras, un corte de cabello o paga sus servicios cotidianos en dólares. Por eso, medir el bienestar económico únicamente en función del tipo de cambio puede llevar a conclusiones equivocadas.
Quienes sí sienten un impacto más directo son aquellos que tienen obligaciones en dólares, realizan pagos al exterior, compran productos importados o manejan inversiones dolarizadas, señala.

La inflación es la verdadera amenaza
Los economistas coinciden en que el indicador más importante para medir el deterioro del poder adquisitivo es la inflación.
Si los precios aumentan más rápido que los salarios, las personas pueden comprar menos bienes y servicios con el mismo ingreso. Es ahí donde realmente se pierde capacidad económica.
Según el análisis de Chávez, la inflación del año pasado fue cercana al 20%, mientras que muchos salarios no fueron ajustados en esa misma proporción. Además, durante el primer semestre de 2026 la inflación acumulada ronda el 10%, lo que continúa erosionando el poder de compra de los hogares bolivianos.
En otras palabras, el problema no es únicamente cuánto vale el dólar, sino cuánto han subido los precios en el país.
El dólar es un termómetro, no la enfermedad
El aumento del tipo de cambio es un síntoma de problemas económicos más profundos, dice Chávez.
Lo explica con una sencilla analogía: el dólar funciona como un termómetro. Si el termómetro marca fiebre, el problema no es el instrumento de medición, sino aquello que está provocando el aumento de la temperatura.
¿Por qué sigue subiendo el dólar? Entre las principales causas se encuentran:
- La escasez de dólares en el mercado.
- Una demanda de divisas que supera ampliamente la oferta.
- Un elevado déficit fiscal que continúa presionando la economía.
- La incertidumbre y las expectativas negativas de la población.
- La falta de políticas complementarias que acompañen el nuevo sistema cambiario.

¿Qué significa un tipo de cambio flexible?
Uno de los cambios que todavía genera confusión es el paso hacia un tipo de cambio flexible.
A diferencia del antiguo sistema de tipo de cambio fijo, donde se hablaba de «devaluación», ahora los conceptos adecuados son «apreciación» y «depreciación» de la moneda.
Sin embargo, Chávez cuestiona que la flexibilidad aplicada en Bolivia no esté funcionando como ocurre en otros países.
Un tipo de cambio flexible debería moverse tanto hacia arriba como hacia abajo. En el caso boliviano, el comportamiento observado hasta ahora ha sido prácticamente unidireccional: el dólar continúa subiendo.
La importancia de generar previsibilidad
Otra de las críticas que hace Chávez al manejo económico del Gobierno apunta a la ausencia de mecanismos que ayuden a reducir la incertidumbre.
Plantea que el país podría aplicar un sistema de «flotación sucia», en el que el Banco Central intervenga para evitar movimientos excesivos del tipo de cambio y establezca bandas de referencia.
A modo de ejemplo académico, menciona un rango hipotético entre Bs 9 y Bs 12 por dólar, que permitiría a la población y a los mercados tener expectativas más claras sobre la evolución del precio de la divisa.
La previsibilidad es considerada uno de los elementos más importantes para la estabilidad económica. Cuando las personas saben que el dólar se moverá dentro de determinados parámetros, disminuyen las compras impulsivas de divisas y se reduce la especulación.
El desafío del Gobierno
Finalmente, señala que el Gobierno debe dejar de concentrarse únicamente en el precio del dólar y enfocarse en las causas estructurales del problema.
Entre las tareas pendientes destacan:
- Reducir el déficit fiscal.
- Recuperar la confianza en las instituciones económicas.
- Fortalecer las reservas internacionales.
- Garantizar mayor independencia del Banco Central.
- Implementar políticas integrales que acompañen el régimen cambiario.
Mientras estas medidas no se adopten, el dólar continuará siendo el principal tema de conversación de los bolivianos.
El gran desafío, según Chávez, es que el país vuelva a preocuparse por producir, invertir y crecer económicamente, en lugar de vivir pendiente del precio del dólar las 24 horas del día.