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lunes, mayo 4, 2026
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Las recetas de un economista para estabilizar Bolivia

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Redacción | Activo$ Bolivia

Bolivia está ante su gran prueba económica. Enfrenta una de las crisis económicas más complejas de su historia reciente. Lo que antes era un rumor de escasez o un comentario sobre la falta de dólares, hoy es parte de la vida cotidiana con colas por carburantes, precios que suben cada semana y un dólar que parece oro en el mercado paralelo.

Según el economista Fernando Romero, el origen del problema no está en un solo punto, sino en un modelo agotado. Más de una década de gasto público elevado, once años de déficit fiscal y una economía excesivamente dependiente del gas han dejado al país con reservas internacionales en mínimos históricos y un riesgo creciente de recesión o incluso de default.

Pero Romero no se queda en el diagnóstico. Propone una ruta de soluciones concretas y realistas para enfrentar tres frentes urgentes: carburantes, dólares e inflación.

En el corto plazo, sugiere un plan de emergencia para importar combustibles, con prioridad a sectores estratégicos como el transporte, el agro y la salud. También plantea abrir temporalmente la importación al sector privado y diversificar proveedores, mientras se transparentan los inventarios de YPFB y se digitaliza el control de suministro.

En el tema cambiario, Romero recomienda recuperar la confianza con más transparencia del Banco Central, acceso rápido a créditos externos y acuerdos financieros internacionales que inyecten liquidez. A mediano plazo, el país debería revisar el tipo de cambio fijo, fomentar exportaciones no tradicionales y mejorar el clima de inversión.

Para frenar la inflación, su receta incluye abastecer carburantes sin interrupciones, controlar la especulación y reducir la emisión monetaria. Pero insiste en que la clave está en aumentar la producción nacional y equilibrar las finanzas del Estado.

En síntesis, lo que plantea Romero es una salida mixta, es decir, ni solo financiamiento internacional, ni solo ajuste fiscal, sino una combinación que evite el colapso sin asfixiar la economía. El crédito externo podría dar oxígeno inmediato, mientras la reducción gradual del gasto devolvería sostenibilidad a largo plazo.

Sin embargo, advierte que ninguna medida funcionará sin gobernabilidad ni consenso político. “El nuevo gobierno tiene seis meses para estabilizar la economía. Sin coordinación entre las calles y el parlamento, cualquier plan quedará a medias o con alto costo social”, advierte.

La receta no es sencilla, pero es clara porque se centra en disciplina fiscal, transparencia y productividad. Tres pilares para intentar que Bolivia no solo sobreviva a esta crisis, sino que encuentre un nuevo rumbo económico sostenible y menos dependiente del gas.

Cómo las mujeres están transformando la tecnología en Bolivia

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El acceso al financiamiento y a los puestos directivos sigue siendo limitado para las mujeres en las startups bolivianas.

Edwin Carpio San Miguel | Activo$ Bolivia

¿Qué haríamos sin las mujeres? Probablemente, muy poco. Y no es una frase hecha y el Mapeo del Ecosistema de Tecnología Digital en Bolivia 2025 lo confirma. Este estudio revela que el aporte femenino al mundo tech ha sido constante, aunque todavía necesita mucho más impulso.

Las mujeres representan el 32% de los equipos de startups en Bolivia, una cifra que se ha mantenido estable en los últimos años. Pero cuando se mira más de cerca, las brechas saltan a la vista: en áreas técnicas (como desarrollo de sistemas y programación) su participación cae al 13%, mostrando que la equidad de género sigue siendo un desafío estructural.

Aun así, no todo son números preocupantes. El informe destaca que la presencia femenina ha crecido en liderazgo, innovación y emprendimiento, gracias a iniciativas que apuestan por su talento y su voz. Programas como Emprender Futuro, Fundación SOLYDES, FUNDA-PRO y Conexión han sido claves para abrir oportunidades, impulsar la formación técnica y fortalecer redes de mentoría.

Detrás de muchas startups bolivianas con enfoque social, hay mujeres liderando el cambio. Proyectos de educación digital, economía circular, tecnología rural o inclusión financiera están en manos de emprendedoras que están haciendo la diferencia. Su trabajo no solo genera innovación, sino también impacto sostenible.

El mapeo deja claro que apostar por el talento femenino no es solo justicia social, sino estrategia nacional. “El desarrollo tecnológico sostenible requiere diversidad y colaboración. Sin mujeres, Bolivia pierde la mitad de su potencial innovador”, afirma el estudio.

Sin embargo, el verdadero reto está en convertir la participación en liderazgo. Los programas de capacitación y mentoría crecen, pero el acceso al financiamiento y a los puestos directivos sigue siendo limitado. Solo una pequeña fracción de startups con liderazgo femenino logra llegar a rondas de inversión o procesos de aceleración.

Aun con esos obstáculos, las mujeres están redefiniendo el rostro de la innovación boliviana. Desde jóvenes programadoras cochabambinas que crean software educativo hasta empresarias paceñas que aplican inteligencia artificial en servicios financieros, ellas están dejando huella.
Porque el futuro digital de Bolivia, si quiere ser verdaderamente innovador, también debe ser más inclusivo, más diverso y más femenino.

Las startups bolivianas crecen y suman ideas; pero tienen sed de inversión

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Las startups bolivianas crecen, maduran y esperan que el ecosistema las acompañe con inversiones.

Edwin Carpio San Miguel | Activo$ Bolivia

El ecosistema tecnológico en Bolivia está más vivo que nunca. Según el Mapeo TIC Bolivia 2025, ya existen 155 startups activas, junto con incubadoras y aceleradoras consolidadas que por primera vez trazan una hoja de ruta completa, desde la idea hasta la inversión. En otras palabras, el país tiene un ecosistema, una base sólida y, por fin, una visión de futuro.

Pero el entusiasmo choca con una realidad dura y es que el financiamiento sigue siendo el talón de Aquiles. La falta de capital, la brecha digital rural y la ausencia de políticas de apertura tecnológica amenazan con frenar el impulso de esta nueva generación de innovadores.

Las startups se concentran en sectores donde la creatividad y la tecnología se dan la mano. El 23% trabaja con Software como Servicio (SaaS), ese modelo que permite usar software desde la nube sin instalar nada, mientras que fintech y eCommerce representan un 19% cada una. La mayoría tiene entre dos y cinco años de vida y equipos pequeños (1 a 5 personas), lo que demuestra una fase de madurez temprana pero también un crecimiento sostenido.

Además, el 61% ya apunta al mercado B2C, es decir, al cliente final. Este cambio muestra una evolución cultural porque se pasó de crear tecnología “para empresas” a pensar en soluciones “para personas”.

Sin embargo, el crecimiento requiere algo más que talento y ganas. Un reporte de la Fundación Emprender Futuro señala que Bolivia está “en un punto de inflexión digital”, pero que necesita colaboración, acceso a capital y seguridad jurídica para escalar.

Los números son claros. Solo el 14% de las startups logra acceder a capital de riesgo y en 2024 Bolivia levantó apenas 5 millones de dólares en inversión, frente a los 50 millones de Perú, que tiene tres veces más startups.

El Estado, por su parte, ha estado ausente en este juego. Los fondos públicos específicos casi no existen y la banca tradicional sigue pidiendo garantías imposibles a proyectos que apuestan por la innovación. Pero hay una luz al final del túnel porque el Banco de Desarrollo Productivo (BDP) anunció la creación de un fondo de inversión para startups tecnológicas. Si se ejecuta con transparencia y visión, podría ser el impulso que el ecosistema estaba esperando.

Por ahora, el mapa está trazado. Falta que los actores (públicos, privados y emprendedores) se atrevan a recorrerlo juntos. Porque el talento está. Lo que falta es gasolina para que el motor tech boliviano arranque a toda velocidad.

El dólar paralelo marcó su pico electoral y volvió a la calma tras los resultados

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Así se comportó el dólar paralelo en Bolivia durante el mes de octubre de 2025. (Fuente: dolarboliviahoy.com)

Redacción | Activo$ Bolivia

El mercado paralelo del dólar en Bolivia tuvo su propio pulso electoral. Durante casi todo octubre, el precio se movió con discreción, rondando entre los Bs 12,4 y Bs 12,8 por dólar. Nada fuera de lo común hasta que llegó el 19 de octubre, día de la segunda vuelta presidencial, y el tipo de cambio se disparó hasta los Bs 13,4, su nivel más alto del mes.

Esa subida no fue casualidad. Cada elección genera incertidumbre y los operadores del mercado informal —siempre atentos a los rumores políticos— suelen cubrirse comprando dólares. La expectativa sobre el resultado y la posible reacción del nuevo gobierno bastó para calentar la demanda en cuestión de horas.

Sin embargo, el alivio llegó tan rápido como el susto, al día siguiente, lunes 20 de octubre, el precio volvió a caer, tocando nuevamente los niveles previos, alrededor de Bs 12,5. La explicación parece clara: una vez confirmada la victoria de Rodrigo Paz, los compradores salieron del mercado, los oferentes volvieron a aparecer y la cotización se estabilizó.

En lenguaje económico, lo que vimos fue un pico especulativo de incertidumbre electoral, una reacción típica cuando el país espera señales sobre el rumbo económico que tomará el nuevo gobierno. Lo interesante es que la corrección fue casi inmediata, lo que podría indicar que el mercado no anticipa medidas drásticas ni una devaluación oficial a corto plazo.

Aun así, el gráfico deja una lección: el dólar paralelo sigue siendo el termómetro emocional del país. Cuando la política se agita, el billete verde no se queda quieto.

El puente que Bolivia esperó por 120 años

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El Mamoré con sus dos bandas: Guayaramerín-Guajará-Mirim. (Foto: Cadexnor)

Redacción | Activo$ Bolivia

Finalmente, llegó el momento. Después de tantas promesas y largos años de espera, la obra ya está en marcha. Se trata del proyecto del puente binacional entre Guayaramerín (Beni, Bolivia) y Guajará‑Mirím (Rondônia, Brasil), sobre el río Mamoré.

¿Qué se está construyendo y por qué importa?

El puente tendrá una longitud de unos 1.200 metros (aproximadamente) y forma parte de un acuerdo histórico que viene desde el siglo XX.
La idea es conectar directamente la región amazónica de Bolivia con Brasil, lo que abre un montón de posibilidades:

  • Para Bolivia, es una ruta de salida hacia el Atlántico, un corredor logístico que hasta ahora era poco aprovechado.
  • Para las poblaciones fronterizas, significa comercio más fluido, transporte más barato, integración de personas y mercancías.
  • Para Brasil, representa también un compromiso cumplido con Bolivia (y con su propio plan de integración regional) y la apuesta por fortalecer su frontera norte-oeste.

La inversión y quien lo financia

La inversión ronda los $us 88 millones. Brasil financia íntegramente la construcción. Es decir, el gobierno brasileño está asumiendo el coste como parte de ese compromiso bilateral.
De hecho, la luz verde para iniciar esta construcción fue aprobada por el órgano de control brasileño (el Tribunal de Contas da União) en julio de 2025.

¿Cuánto tiempo tomará construirlo?

Según fuentes oficiales, se estima que el puente estará listo en alrededor de tres años a partir del inicio de obras.
Se comenzó formalmente los trámites para arrancar la obra en agosto de 2025, con presencia de altos mandos brasileños (como el presidente Luiz Inácio Lula da Silva) y bolivianos.
Así que podríamos estar viendo la inauguración hacia 2028 (dependiendo de que no haya atrasos).

Imagen computarizada de cómo se verá el puente concluido.

¿Por qué Brasil le da tanta importancia?

Vale la pena destacar varios puntos que muestran que para Brasil esto no es “solo otro puente”:

  • Marca una integración fronteriza estratégica con Bolivia que encaja en su política de desarrollo regional en Rondônia y en la Amazonía brasileña.
  • Cumple con compromisos históricos que surgieron del tratado firmado en 1903 (el Tratado de Petrópolis) entre ambos países.
  • El presidente Lula lo calificó como un proyecto que “transformará la vida de las personas” en la región.
  • Brasil ve también que, al fortalecer esta frontera y ese corredor, se abren más rutas de exportación, logística y conexiones hacia otros países de Sudamérica y eso le conviene.

Beneficios para Bolivia y la región

Aquí viene lo bueno para los bolivianos, para Beni y para la zona fronteriza:

  • Será mucho más fácil mover carga pesada desde la región amazónica de Bolivia hasta Brasil y de allí hacia el Atlántico. Esto reduce costos, tiempos, puede hacer más competitivo al agro, al comercio de productos regionales.
  • A nivel social y turístico, la movilidad entre ambas orillas del Mamoré se hará más fluida con intercambio cultural, más tránsito de turistas, mayor integración vecinal.
  • El desarrollo de infraestructuras (accesos, aduanas, servicios fronterizos) que acompañan al puente permitirá mejorar servicios y conectar mejor carreteras que estaban relativamente aisladas. Por ejemplo, el proyecto contempla aceras, bermas y accesos en la zona brasileña.
  • A mediano y largo plazo, podríamos ver un “corredor bioceánico” (o al menos una ruta complementaria) donde el Beni se vincula más activamente al comercio internacional vía Brasil, lo que abre oportunidades para exportar más, diversificar mercados, etc.

Un poco de historia detrás y lo simbólico

No es cualquier cosa, este puente es “la obra que esperábamos por más de 120 años” porque Bolivia y Brasil tenían este compromiso desde el tratado de 1903.
Entonces no es solo infraestructura, es también símbolo de que “ahora sí se hace”, de que la frontera ya no es tanto barrera sino paso. Para la gente de Guayaramerín y Guajará-Mirím es un cambio de época.

Este puente entre Bolivia y Brasil es una apuesta grande para la integración, para el comercio, para la región amazónica. Brasil lo impulsa porque le conviene por crecimiento, fronteras activas y rutas abiertas. Bolivia también gana con rutas, oportunidades e integración. Y la gente de los pueblos fronterizos gana aún más con accesos, intercambio, desarrollo.

Con el título bajo el brazo: el éxodo silencioso de médicos bolivianos hacia Brasil

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Jóvenes médicos bolivianos esperan para poder cruzar la frontera, en Puerto Quijarro, para probar suerte convalidando su título en Brasil.

Sandra Arias Lazcano | Activos$ Bolivia

Puerto Quijarro, frontera Bolivia-Brasil. Es viernes y faltan dos días para la segunda vuelta electoral en Bolivia, una fecha que casi todo el país aguarda con expectativa; pero en la fila del puesto fronterizo, hecha de cuerpos cansados y esperanzas acumuladas, lo que reina es otra expectativa, otra urgencia.

Belén T. (nombre cambiado) tiene 26 años. Acompañada de su padre, está ahí para cruzar a Corumbá, desde donde seguirá viaje hacia Campo Grande, capital de Mato Grosso do Sul. Este domingo debe rendir un examen clave para convalidar en Brasil su título de médico cirujano, requisito imprescindible para ejercer allí. Ni la fecha es fácil porque coincide con la jornada electoral. “Ni modo, no vamos a votar”, dice ella con resignación.

Espera, repetición, esperanza

Belén ya intentó antes convalidar su título en São Paulo. No alcanzó la nota requerida. Muchos médicos jóvenes bolivianos repiten la prueba porque la convalidación de Medicina es exigente, con exámenes arduos, elevados estándares y competencia numerosa. Son, quizá, mil los que esperan esta vez junto a Belén poder cruzar la frontera para ejercer en otro país.

Ella llegó a Puerto Quijarro el jueves pasado. La fila para pasar el control hacia Corumbá le parece interminable. Espera partir el sábado, pero todavía debe enfrentar horas de viaje, burocracia y nervios antes de llegar a Campo Grande.

Voces detrás de la fila

Su padre se mezcla con los otros jóvenes de la fila, buscando conversación para distraer la espera. Todos tienen historias similares. Lanza un comentario que duele: “¿Qué mensaje le da al país esta fila de jóvenes?”. Luego se responde a sí mismo: “Que la economía de Bolivia está tan mal, que hasta los profesionales tienen que buscar mejores oportunidades afuera”. Esta migración profesional refleja un éxodo silencioso de talentos.

Belén comenta que esta prueba se hace dos veces al año y que las filas siempre son igual de largas. Nada nuevo. Solo nuevas caras con sueños parecidos.

Detrás de las cifras

La cruda realidad boliviana confirma lo que vive Belén. Datos recientes muestran que Bolivia tiene apenas 4,7 médicos generales y especialistas por cada 10.000 habitantes, uno de los peores índices de Sudamérica. Mientras tanto, la Organización Mundial de la Salud recomienda al menos 25 profesionales de salud por cada 10.000 habitantes.

También hay exceso de profesionales que no encuentran dónde ejercer. Un estudio en Tarija indica que del total de profesionales, alrededor del 70 % —en diversos campos— se ve obligado a trabajar en la informalidad o emigrar. En Medicina, se forman alrededor de 1.500 nuevos pprofesionales por año, pero no hay suficientes puestos, ni infraestructura, ni recursos para emplearlos a todos.

El Revalida y los desafíos que impone

La convalidación de diplomas médicos en Brasil se estructura sobre el Exame Nacional de Revalidação de Diplomas Médicos Expedidos por Instituição de Educação Superior Estrangeira (Revalida). En 2023, registró más de 10.000 inscripciones.

Pero inscribirse no garantiza aprobar. Por ejemplo, la prensa de Brasil reporta que, en la Universidad Federal de Minas Gerais, menos del 8% de los médicos extranjeros logró aprobar en años recientes. En las convocatorias de la Revalida los médicos bolivianos dominan la cifra de inscritos de países latinoamericanos.

Para quienes logran superar la barrera del examen, el camino apenas empieza. Deben conseguir registro profesional, plaza en un hospital, adaptarse al sistema de salud de Brasil y enfrentar el desafío del idioma técnico. La competencia es feroz y los cupos suelen estar sujetos a programas públicos como “Mais Médicos” o políticas de contratación estatal. En Mato Grosso do Sul, por ejemplo, el programa “Mais Médicos” está conformado mayoritariamente por profesionales brasileños: 91 % del total en el estado son locales, mientras que los extranjeros, entre ellos algunos bolivianos, constituyen una minoría.

¿Qué se juega Belén?

En esta fila hay más que rendir un examen, hay decisiones vitales. Si pasa, podría ejercer en Brasil con mejores condiciones de trabajo, mayor remuneración, reconocimiento profesional y estabilidad. Si no lo logra, volverá a Bolivia con la incertidumbre de intentarlo otra vez o de resignarse a lo que el mercado local le ofrezca.

Para su padre, la emoción se mezcla con tristeza: alejarse de su hija, pero con la ilusión de verla triunfar. Su esperanza es que ella encuentre en Brasil ese futuro que en Bolivia parece siempre más lejano.

Sueños trasladados

Mientras Belén espera, la fila entera habla de lo que se omite en los discursos políticos. De un país que ha formado profesionales con vocación y sacrificio, pero no les da espacio, reconocimiento ni medios para quedarse. Esa fila, en los bordes del país, dice que la fuga de cerebros no es solo un concepto técnico, son vidas moviéndose, sueños trasladados, talentos presionados por la realidad.

Cuando Belén cruce esa frontera hacia Corumbá, estará cruzando mucho más que un punto geográfico. Cruzará también los límites de lo posible en Bolivia hoy, con la esperanza de que su título no tenga que esperar en vano.

Cómo se salvó al vino boliviano de otro impuesto

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Edwin Carpio San Miguel | Activo$ Bolivia

El sector vitivinícola boliviano puede, por ahora, alzar la copa con algo de tranquilidad. El Senado decidió frenar el proyecto de ley que pretendía imponer un nuevo gravamen a las bebidas alcohólicas para financiar el fondo “Leche para Crecer”, según confirmó Wildo Dolz, presidente de la Cámara de Industria, Comercio y Servicios de Cochabamba (ICAM).

La propuesta, ya aprobada en Diputados, buscaba aplicar una “Retención por Comercialización e Importación de Bebidas Alcohólicas” (RCIBA) equivalente a 0,40 bolivianos por litro para vinos y singanis y 1,30 bolivianos para otras bebidas espirituosas.

 “Nos estaban asfixiando”

La reacción más fuerte vino, literalmente, de Tarija, la cuna del vino y del singani boliviano. Allí, tanto bodegas grandes como pequeñas advirtieron que el nuevo tributo habría sido “la estocada final” para un sector que ya carga con una de las presiones impositivas más duras del país.

“Nos estaban asfixiando. Este impuesto no solo atentaba contra la sostenibilidad de nuestras bodegas, sino que fomentaba la informalidad y castigaba al productor que trabaja legalmente”, expresó Dolz, también propietario de la Bodega de Vinos y Singanis Dolz en Cochabamba.

Una cadena que da vida a Tarija y Chuquisaca

El impacto habría sido serio. Más de 50 bodegas entre Tarija y Chuquisaca forman parte de una cadena productiva que genera miles de empleos directos e indirectos, desde el campo hasta las exportaciones.

Ante la alarma, la Federación de Empresarios Privados de Tarija (FEPT), junto con la Asociación Nacional de Industriales Vitivinícolas (ANIV) y la Asociación Nacional de Productores Vitivinícolas (Anavit), gestionaron una reunión clave con el presidente del Senado, Andrónico Rodríguez, quien finalmente se comprometió a paralizar el tratamiento de la norma.

El diálogo, una copa medio llena

Para Wildo Dolz, esta decisión es una muestra de que el diálogo sigue siendo el mejor maridaje entre Estado y sector privado.

“El Gobierno debe entender que el desarrollo no se construye cargando de impuestos a quienes generan empleo y valor. Lo que necesitamos son políticas que fomenten la formalización y la exportación, no más castigos tributarios”, sostuvo.

Por ahora, las bodegas celebran esta tregua impositiva con un merecido brindis, aunque la calma podría ser temporal. Si el proyecto vuelve a escena, el sector promete movilizarse nuevamente para defender lo que considera un patrimonio productivo, cultural y económico del país.

El vino y el singani ganaron una batalla, pero no la guerra. Mientras tanto, Bolivia sigue debatiendo entre fomentar su producción local o seguir llenando las copas del Estado con nuevos impuestos.

Los tesoros ocultos de la AJAM y Sergeomin

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En medio del ruido electoral y la denuncia por una presunta “venta anticipada de cargos” en uno de los partidos que compiten para la segunda vuelta en las elecciones de Bolivia, emergen dos instituciones estatales que deberían despertar la atención del país más allá del escándalo: la Autoridad Jurisdiccional Administrativa Minera (AJAM) y el Servicio Geológico Minero (Sergeomin).

¿Por qué precisamente estas dos instituciones son las mencionadas? ¿Qué tesoros esconden que las hacen tan codiciadas?

Pues ambas son piezas estratégicas dentro del aparato estatal.

Sergeomin administra información técnica sobre los recursos minerales del subsuelo boliviano como mapas geológicos, estudios de prospección y potenciales yacimientos de oro, litio, tierras raras o uranio.

En un país donde los recursos naturales son poder, quien controle esos datos controla el futuro económico. No es casual que se haya mencionado a Sergeomin como una “primera y gran opción”. Esa frase no es casual; refleja la conciencia de que la verdadera riqueza no está solo en la tierra, sino en los archivos y expedientes donde se registran los tesoros aún por explotar.

La AJAM, por su parte, maneja otro tipo de poder: el administrativo y jurídico sobre el territorio minero. Es la instancia que otorga, fiscaliza y cancela derechos mineros, regula concesiones y define quién puede o no operar en una determinada zona. Un sello o una resolución suya puede significar millones de dólares en inversiones, regalías o favores. Por eso, no sorprende que figure como “segunda opción” en la supuesta negociación.

En un contexto donde el extractivismo sigue siendo el corazón económico del país, la AJAM es una de las instituciones clave con mayor capacidad para abrir o cerrar las puertas de la riqueza.

El caso expone también la fragilidad institucional de sectores estratégicos que deberían estar blindados frente a la manipulación política.

Lo que este episodio desnuda es que Sergeomin y la AJAM se han convertido en trofeos del poder, codiciados no sólo por los recursos que gestionan, sino por la información que guardan y el control que otorgan. Mientras los políticos se acusan entre sí, nadie parece discutir lo esencial: la necesidad de transparencia en el manejo de estos entes, que son guardianes de los verdaderos tesoros del país.

Bolivia necesita mirar más allá del escándalo. Porque detrás del ruido electoral, la disputa por las instituciones que custodian el subsuelo es, en realidad, la disputa por el alma económica de la nación.

Autor: Edwin Carpio San Miguel

Xiaomi 15T: potencia, fotografía y diseño al máximo nivel

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Presentación del Xiaomi 15T Pro, en Cochabamba.

Redacción | Activo$ Bolivia

Xiaomi vuelve a la carga con una dupla que promete redefinir la experiencia móvil: el Xiaomi 15T y el Xiaomi 15T Pro. Esta nueva serie insignia no solo presume de un diseño elegante y materiales de última generación, sino que además lleva la fotografía profesional al siguiente nivel, gracias a su colaboración con Leica.

La gran novedad es el debut del sistema Leica 5x Pro, incluido por primera vez en un smartphone de la Serie T. El Xiaomi 15T Pro llega con un zoom óptico de 5x y Ultra Zoom de hasta 20x, respaldado por una cámara principal de 50MP con sensor Light Fusion 900 y lente Leica Summilux ƒ/1.62. ¿El resultado? Fotos llenas de detalle, color y textura, incluso en condiciones de poca luz.

“Con la Serie 15T, acercamos la fotografía profesional a más usuarios, combinando innovación, diseño y accesibilidad”, comentó Margoth Matkovic, gerente de Marketing de Xiaomi Bolivia.

Fotografía y video como de película

El sistema de cámara de la Serie Xiaomi 15T combina lo mejor de Leica con la potencia de Xiaomi AISP 2.0, logrando imágenes más naturales y retratos con profundidad real. Su nuevo modo Master Portrait permite ajustar el desenfoque y la apertura para retratos dignos de una revista, mientras que el modo Leica Street Photography te deja capturar momentos espontáneos con un solo toque.

Y si lo tuyo es el video, el 15T Pro graba en 4K con una calidad cinematográfica que enamora a los creadores de contenido.

Pantalla inmersiva y diseño premium

La experiencia visual es otro de sus fuertes: una pantalla AMOLED de 6.83” con resolución 1.5K, colores vibrantes y 144Hz de tasa de refresco en el modelo Pro. Además, su diseño combina fibra de vidrio, Gorilla Glass 7i y certificación IP68, para resistir agua y polvo sin perder estilo.

El toque final lo da su estructura de aleación de aluminio, ligera y elegante, disponible en tonos Negro, Gris y Oro Moca (en el Pro) y Oro Rosa (en el modelo estándar).

Rendimiento, batería y cerebro inteligente

Debajo del diseño, el chip MediaTek Dimensity 9400+ de 3nm impulsa un rendimiento de primera con eficiencia energética. La batería de 5500mAh promete largas horas de uso y su carga rápida HyperCharge de 90W te devuelve al 100% en minutos.

Además, el nuevo sistema HyperOS 3 llega con una interfaz más fluida y Xiaomi HyperAI, que aprende de tus hábitos para ofrecer una experiencia más inteligente y conectada con el ecosistema Xiaomi.

Una marca que sigue marcando tendencia

Xiaomi reafirma su compromiso con la innovación accesible: presente en más de 100 países y con 718 millones de usuarios activos, la marca fue incluida por sexto año consecutivo en la lista Fortune Global 500 (2024).

Su visión es clara: crear tecnología de alto nivel para todos, combinando dispositivos personales, del hogar y automóviles inteligentes bajo su estrategia “Human × Car × Home”.

El Xiaomi 15T Pro no solo es una actualización más; es una declaración de lo que significa unir potencia, diseño y fotografía profesional en un solo dispositivo. Si buscabas un smartphone que lo haga todo, este podría ser tu próximo gran aliado.

Bolivia evalúa si está lista para su propia moneda digital

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Bolivia analiza la viabilidad de implementar una moneda digital respaldada por el BCB.

Sandra Arias Lazcano | Activo$ Bolivia

El Banco Central de Bolivia (BCB) acaba de publicar su Primer Informe del Boliviano Digital, una radiografía completa sobre la posibilidad de crear una Moneda Digital de Banco Central (CBDC). Con este paso, el país se sube al tren de las naciones que ya están explorando las ventajas y los retos de digitalizar su moneda.

Según el comunicado del ente emisor, el documento presenta un diagnóstico técnico inicial sobre la viabilidad de esta nueva moneda, tomando en cuenta los avances en inclusión financiera, la interoperabilidad entre bancos y la solidez del sistema de pagos nacional. En otras palabras, Bolivia está analizando si su infraestructura tecnológica y financiera está lista para dar el salto a una moneda 100% digital.

El informe también aborda temas clave como la eficiencia, la trazabilidad, la seguridad y, sobre todo, el fortalecimiento de la soberanía monetaria. También reconoce los riesgos regulatorios, tecnológicos y operativos que implicaría implementar una CBDC en el país.

El informe está visible en el sitio cbdctracker.org y el BCB señala que este es el primer paso de un proceso de diálogo nacional, en el que se espera la participación del sistema financiero, el sector público y privado, las universidades y la sociedad en general. El objetivo es abrir el debate sobre el futuro del dinero y cómo hacerlo más seguro, inclusivo y moderno.

El costo de retirar el subsidio, un dilema que Bolivia evita hace 15 años

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Redacción | Activo$ Bolivia

Todos hablamos del subsidio a la gasolina como si fuera una ley natural, pero pocos entienden realmente cuánto cuesta, a quién beneficia y qué pasaría si un día el Gobierno decide levantarlo. El economista y experto en hidrocarburos Mauricio Medinacelli lo explica con diez respuestas que duelen más que llenar el tanque en tiempos de escasez.

Primero, es preciso aclarar que no solo la gasolina y el diésel están subsidiados. En Bolivia, prácticamente toda la energía lo está: el gas de las garrafas, la electricidad de tu casa, el gas natural de la cocina, el GNV de los autos.Todo.

Entonces, ¿cuánto costarían realmente la gasolina y el diésel sin subsidio? Depende del precio internacional y, sobre todo, del tipo de cambio. Hoy, una empresa boliviana como Empacar vende diésel sin subsidio a unos Bs 14 el litro. Según Medinacelli, los precios reales (si usáramos el dólar paralelo de Bs 13) serían Bs 12.4 para la gasolina y Bs 13.1 para el diésel. Es decir, más del doble de lo que pagamos ahora.

Pero subir los precios no es tan simple. En Bolivia, las decisiones sobre combustibles no son solo técnicas, son políticas y fiscales. Porque nadie quiere cargar con el costo de una medida impopular, y porque quitar el subsidio implica tocar el déficit del Estado.

Medinacelli se pregunta: “¿Y si lo hacemos a la Evo? Es decir, de golpe, como en 2010”. Explica que esa opción solo aumenta los impuestos al consumo (el famoso IEHD), sin beneficiar al productor ni incentivar la producción. Es jugosa para las arcas públicas, pero no tanto para la industria. En cambio, un ajuste equilibrado, que suba también los precios al productor, ayudaría a reactivar el sector petrolero, aunque recaude menos.

Eso sí, Medinacelli dice que ambos caminos reducen el subsidio. Según sus cálculos, eliminarlo completamente podría aumentar los ingresos del Estado entre 9% y 11% del PIB. Pero también generaría una inflación del 10% al 12% y subiría la tarifa del minibús a Bs 3.50 o incluso Bs 4.50. Golpe directo al bolsillo.

¿Hay salida? Se habla de precios diferenciados, uno para el transporte público, otro para autos de lujo; pero eso, advierte Medinacelli, es abrir la puerta a la corrupción. Y después de 20 años de irregularidades en el sector petrolero, pocos creen que funcionaría.

El experto resume su análisis con una metáfora simple: el subsidio es como una muela cariada. Podíamos arreglarla hace quince años con un poco de dolor, pero hoy la infección es más profunda. Y mientras seguimos postergando la visita al dentista, el costo crece.

Entre el paro y las urnas: Cochabamba vuelve a tropezar con la misma piedra

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El Transporte Libre de Cochabamba se movilizó cerrando rutas interdepartamentales en protesta por la falta de combustible.

Edwin Carpio San Miguel | Activo$ Bolivia

Cochabamba amaneció una vez más con las carreteras bloqueadas y el transporte público paralizado. El motivo es la protesta del transporte libre por la escasez de hidrocarburos. Pero más allá del caos en las calles, hay un costo que sigue creciendo en silencio: las pérdidas económicas que golpean a las empresas y a miles de trabajadores.

“Estamos viviendo un déjà vu económico”, resume Wildo Dolz, presidente de la Cámara de Industria, Comercio y Servicios (ICAM). Con tono de frustración, el empresario advierte que cada día de paro le cuesta al sector industrial alrededor de 10 millones de bolivianos. “Otra vez cerrados, otra vez bloqueados. La industria es la más afectada”, lamenta.

Dolz asegura que muchas compañías ya operan al límite, debilitadas por la crisis económica y la incertidumbre política. “Cada jornada parada significa trabajadores sin salario y familias sin sustento”, enfatiza. A su preocupación se suma el momento político porque las movilizaciones coinciden con la recta final hacia la segunda vuelta electoral y el fin del actual gobierno. “Esperemos que esto no sea un atentado contra las elecciones. Hay que tener serenidad”, pide.

Desde la Federación de Entidades Empresariales Privadas de Cochabamba (FEPC), Javier Bellot fue más tajante: “No nos pueden perjudicar así. A quienes estimulan estos hechos, decirles: ¡Basta! No se puede seguir atentando contra el derecho al trabajo”.

El expresidente de la FEPC advirtió incluso que el empresariado podría acudir a instancias constitucionales o internacionales si las autoridades no garantizan la libre circulación.

Mientras tanto, la ICAM evalúa emitir un pronunciamiento oficial que ayude a calmar las aguas. Pero, como dice Dolz, “con los bloqueos no solucionamos nada. Solo estamos dañando la economía y afectando a miles de familias”.

Y así, Cochabamba vuelve a tropezar con la misma piedra: carreteras cerradas, pérdidas millonarias y una sensación colectiva de estar atrapados en un eterno reinicio económico

Floricultores del valle cochabambino enfrentan su Todos Santos más incierto

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Foto: Ahora el Pueblo

Edwin Carpio San Miguel | Activo$ Bolivia

Los floricultores de Cochabamba viven días de tensión. A pocos días de la festividad de Todos Santos, una de las más importantes para el sector, la escasez de combustible amenaza con marchitar la temporada. Más de 18 toneladas de flores están listas para ser distribuidas en todo el país, pero los camiones que deberían transportarlas están varados esperando gasolina o diésel.

“Estamos muy preocupados porque el transporte está dos, tres o hasta cuatro días en las filas de combustible. El flete se ha duplicado y eso golpea directamente al productor”, lamenta Juan Pablo Cervantes, presidente de la Federación de Floricultores de Cochabamba.

La situación no solo afecta al sector productivo. La fiesta de Todos Santos mueve a cientos de familias y genera un flujo económico que alcanza a transportistas, comerciantes y mercados. Este año, el municipio de Cercado autorizó la venta de flores entre el 27 de octubre y el 1 de noviembre en las calles Uruguay y Lanza, donde los productores podrán ofrecer directamente sus rosas, claveles y crisantemos, las variedades más buscadas para adornar altares y cementerios.

Pero el ánimo festivo choca con una realidad compleja. Los costos de los insumos, como fertilizantes y fungicidas, se han disparado y los floricultores denuncian el ingreso de flores de contrabando desde países vecinos, lo que debilita aún más a un rubro que genera miles de empleos.

“Hoy nos sentimos abandonados”, afirma Cervantes, quien pide al Gobierno garantizar el suministro de combustible y evitar bloqueos para no repetir las pérdidas sufridas el año pasado.

Aun así, los floricultores cochabambinos no se rinden. Desde el Trópico hasta el valle bajo, las flores siguen siendo símbolo de identidad y trabajo. En medio de una coyuntura económica incierta, el esfuerzo de los productores vuelve a llenar de color y aroma las festividades, recordando que, sin estabilidad ni gasolina, hasta la flor más hermosa puede marchitarse antes de llegar al altar de los difuntos.

Cuando la economía se resfría: ¿qué le espera a Bolivia ante una recesión inminente?

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Redacción | Activo$ Bolivia

Muy informalmente, podríamos decir: “la fiesta económica se acaba cuando la gente deja de gastar, las empresas dejan de invertir y los precios internos se vuelven más duros de tragar”. En términos técnicos, una recesión es una caída sostenida del Producto Interno Bruto (PIB) real, es decir, ajustado por inflación, durante al menos dos trimestres consecutivos.

En ese escenario, se observa contracción de la demanda interna (menos consumo, menos inversión), caída de exportaciones, aumento del desempleo y presión sobre las finanzas públicas.

En mercados emergentes o pequeños como el boliviano, la exposición a choques externos (precio de materias primas, tasas de interés internacionales, flujos de capital) acelera el efecto negativo.

Según las últimas estimaciones del Banco Mundial, Bolivia podría entrar en recesión en los próximos años. Las proyecciones sugieren caídas de –0,50 % en 2025 y –1,10 % en 2026, así que más que “posible” es ya un riesgo latente.

Qué efectos esperar y con qué intensidad

Aquí van algunas “leyes de la física económica” que aplican (con matices) cuando el país se desliza hacia atrás:

1. Menos empleo y más informalidad

Cuando la demanda cae, sectores intensivos en mano de obra (como comercio, servicios, construcción) son los primeros en sentir el golpe. Empresas medianas o pequeñas recortan personal, mientras que muchas personas se vuelcan a empleos informales o de sobrevivencia.

2. Caída de ingresos fiscales y estrés en las cuentas del Estado

Menos producción, menos ventas, menos utilidades y, por tanto, menos impuestos recaudados. Al mismo tiempo, las obligaciones del Estado (salarios, subsidios, deudas) permanecen. Esto genera presión para aumentar deuda, recortar gasto o subir impuestos, lo cual puede agravar la recesión si no se maneja bien.

3. Restricción del crédito y costo financiero elevado

En momentos de crisis, los bancos se vuelven más cautelosos. Suben las tasas de interés, se endurecen los criterios de acceso, se reducen los plazos. Las empresas que dependen del crédito para capital de operación lo sufren más fuerte.

4. Desvalorización cambiaria y fuga de capitales

En países con monedas menos confiables, se intensifica la demanda de moneda fuerte (dólares, euros). Si las reservas de divisas no son robustas, se genera depreciación, inflación importada y tensión en la balanza de pagos.

5. Aumento de la pobreza y desigualdad

Los más vulnerables (sectores de bajos ingresos, poblaciones rurales, trabajadores informales) son los primero golpeados. Puede aumentar la pobreza, empeorar el acceso a servicios, retrasar mejora social.

6. Efectos de retroalimentación negativa

Una recesión por sí sola genera dudas: los empresarios postergan inversiones, los consumidores retraen gasto, la confianza se enferma. Esto puede convertir una caída leve en algo más profundo.

¿Por qué el riesgo es real para Bolivia?

Observando el vaivén boliviano, hay algunas razones adicionales que hacen pensar a los expertos que es más probable que una recesión en el país sea más dolorosa:

  • Bolivia tiene alta dependencia del gas natural y recursos: cuando bajan los precios internacionales o la producción no cubre expectativas, los ingresos externos caen.
  • Las reservas internacionales no están sobradas: no hay colchón ilimitado para defender la moneda o sostener importaciones en momentos de stress.
  • Muchas empresas operan en el segmento informal o con baja escala productiva, lo que las hace más vulnerables a shocks de demanda o financiamiento.
  • El Estado tiene compromisos rígidos (subsidios, salarios, deuda) que limitan su margen de maniobra en situaciones críticas.
  • Los choques externos (subidas de tasas en EE. UU., caída de demanda de commodities, inestabilidad global) pueden “apretar” aún más a economías pequeñas conectadas al mundo.

Ya se ven algunas señales como la escasez de dólares (o reservas disminuidas), presión en importaciones, inflación al alza y dificultades para mantener subsidios energéticos.

¿Qué puede y debe hacer Bolivia para amortiguar el golpe?

No todo está perdido: hay estrategias, correcciones y pinceladas de política inteligente que pueden marcar la diferencia:

  1. Consolidación fiscal cuidadosa
    No significa recortes generalizados, sino priorizar gasto productivo, revisar subsidios, mejorar la eficiencia del Estado. Evitar que el ajuste recaiga únicamente sobre lo más débil.
  2. Diversificación productiva
    Apostar por sectores menos volátiles que el gas o los minerales, promover manufactura liviana, agroindustria, innovación local. Esto reduce la dependencia de un solo motor externo.
  3. Fortalecimiento de las reservas y acceso a financiamiento externo
    Preparar líneas de crédito, acuerdos con organismos multilaterales y mantener a raya el déficit externo.
  4. Políticas de protección social focalizadas
    Para no dejar desbordada a la población más vulnerable, se requiere apoyar, con eficiencia,  con programas sociales, transferencias y empleo público temporal, evitando el despilfarro.
  5. Incentivos al sector privado
    Facilitar crédito productivo, reducir barreras burocráticas, promover inversiones (internas y extranjeras) con garantías y previsibilidad.
  6. Comunicación clara y confianza institucional
    Una de las claves en crisis es mantener estabilidad política y seguridad jurídica: eso ayuda a conservar la inversión, evitar fuga de activos y sostener expectativas mínimas.

Hay que actuar a tiempo

Entrar en recesión no es un destino fatal, pero es una advertencia seria. Es como el aviso de “se bajó la presión” en el motor. Bolivia hoy tiene señales de que podría encaminarse hacia esa zona de peligro y las proyecciones internacionales no son optimistas al respecto.

Lo bueno es que las herramientas están ahí: estructura económica, instituciones, margen de política, actores sociales. Lo malo es que, si no se actúa con anticipación, la recesión puede autoalimentarse y crear daños que tardan años en deshacerse.

Así que no hay que esperar que la tormenta nos sorprenda. Hay que diseñar el paraguas con ideas, cambios estructurales y coraje político. Bolivia puede salir de esto si se mueve con claridad y rapidez; pero eso está en manos del próximo gobierno.

Empresarios bolivianos exportan su modelo de éxito inmobiliario a Paraguay

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El proyecto inmobiliario Colinas del Lago Country Club está ubicado cerca del Lago Ypacaraí, en Paraguay.

Redacción | Activo$ Bolivia

En una noche cargada de emoción, visión empresarial y espíritu de integración, se presentó en Santa Cruz de la Sierra Colinas del Lago Country Club, un proyecto que refleja cómo el talento y la ambición boliviana comienzan a mirar más allá de las fronteras.

El evento, realizado en el elegante salón Pérgola del Hotel Los Tajibos, reunió a empresarios, desarrolladores, inversionistas y autoridades de Paraguay y Bolivia que aplaudieron el paso firme de CEMIMENT SRL, empresa liderada por Germán Antelo Balcázar y Cristian Hamel Durán, hacia la expansión internacional.

Un desarrollo con sello sostenible

El proyecto se ubica en Altos, Paraguay, a orillas del emblemático Lago Ypacaraí, dentro del reconocido Circuito de Oro. Colinas del Lago abarca 56 hectáreas y ofrece más de 700 terrenos residenciales rodeados de naturaleza y diseñados bajo principios de sostenibilidad, confort y comunidad.

El country club promete convertirse en un destino de vida con más de 200.000 m² de áreas comunes: desde parques de agua, canchas de pádel y fútbol, hasta senderos ecológicos, churrasqueras familiares, cowork y salones de eventos.

“Paraguay ofrece hoy las mismas condiciones que Santa Cruz vivió en su auge inmobiliario hace una década”, afirmó Germán Antelo, al explicar que la decisión de invertir fuera del país nació en 2021, tras analizar la estabilidad macroeconómica y el marco jurídico paraguayo.

Los cofundadores de Colinas del Lago, Germán Antelo y Cristian Hamel; Oscar Paz, presidente de la Cámara Boliviana de Desarrolladores Inmobiliarios; José Luis Camacho, presidente de la Cámara Boliviano–Paraguaya y José Luis Montero, director comercial del proyecto en el lanzamiento realizado en Santa Cruz.

Exportando el modelo cruceño de desarrollo

Cristian Hamel, cofundador del proyecto, resumió el espíritu del emprendimiento con una frase: “Colinas del Lago no es solo un desarrollo inmobiliario, es un estilo de vida que combina naturaleza, comunidad y bienestar”.

Según explicó, la zona de San Bernardino y Altos se perfila como el nuevo polo de crecimiento de la Gran Asunción, un escenario donde los desarrolladores bolivianos llegan con experiencia y visión.

Oscar Paz, presidente de la Cámara Boliviana de Desarrolladores Inmobiliarios (CBDI), coincidió al señalar que este proyecto “refleja el espíritu innovador y competitivo del empresario boliviano, capaz de generar confianza y profesionalismo incluso fuera del país”.

Más que inversión: integración económica

Desde la Cámara Boliviano–Paraguaya, su presidente José Luis Camacho destacó el valor simbólico de la iniciativa: “Los sueños empresariales bolivianos ya no se quedan en casa. Este proyecto marca un nuevo capítulo en la integración económica regional”.

En tanto, José Luis Montero, director comercial de Colinas del Lago, adelantó cifras prometedoras y explicó que los terrenos parten desde los 360 m² con precios iniciales de 21.600 dólares y una valorización proyectada de más del 100%. Además, la alta demanda turística de la zona abre oportunidades para alquileres temporales tipo Airbnb.

Visión compartida de futuro

Al cierre, los asistentes coincidieron en que Colinas del Lago Country Club simboliza la nueva etapa del sector inmobiliario boliviano, una donde el crecimiento no se limita al territorio, sino que se expande con propósito, sostenibilidad y visión regional.

“Colinas del Lago es más que una inversión; es un puente entre dos economías que comparten una misma visión de progreso”, apuntó Germán Antelo.