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lunes, mayo 4, 2026
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La propuesta boliviana que hace seguro y barato guardar información digital

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Sandra Arias Lazcano | Activo$ Bolivia

En un mundo donde confiamos más en un folder manila que en una carpeta digital, Carlos Ríos Doria Medina, gerente general de Scatola Tech Labs, lanza una herramienta que busca cambiar el juego. Es una caja de seguridad digital, inspirada directamente en los sistemas más seguros que usamos en la vida real.

Ríos parte de un dato simple y casi filosófico: somos maestros guardando papel, pero principiantes guardando datos digitales. Tiene sentido. Llevamos miles de años archivando documentos físicos y apenas 85 conviviendo con lo digital. Por eso confiamos más en una llave que en una contraseña, más en un sello notarial que en un backup.

“En lo físico somos expertos, usamos cajas fuertes, estantes, cajones con llave y todo eso lo hacemos muy bien”, explica. Pero en digital todavía improvisamos. Y ahí apareció la idea de copiar las mejores prácticas del mundo físico y llevarlas al formato digital.

Una caja fuerte, pero en la nube

La herramienta creada por Scatola funciona como una caja de seguridad bancaria. Tiene doble llave, lo que la hace inviolable, y permite un tiempo de custodia de largo plazo, siguiendo los plazos que la ley exige.

Hablamos de hasta 10 años de almacenamiento seguro. Y no es un capricho, obedece a que muchos documentos deben conservarse por obligación legal o por simple responsabilidad. Facturas por ocho años, tomografías también por ocho, documentos públicos por cinco, proyectos con responsabilidad civil, etc. Y como no confiamos plenamente en lo digital, terminamos imprimiendo todo “por si acaso”.

Scatola propone lo contrario, dejar de imprimir “por miedo” y empezar a confiar en un sistema pensado justamente para durar.

La lógica es la de un notario digital. Dos partes firman, pero siempre buscan un tercero que dé certeza. La herramienta cumple ese rol porque es un custodio seguro, externo y confiable.

Precio a lo boliviano

Uno pensaría que un servicio así es caro. Pero no. Ríos revela el truco con una sonrisa al hablar de “el puchito”.

“Bolivia es el único país donde existen los puchitos”, dice refiriéndose a una porción pequeña de algo. Y lo aplicaron al almacenamiento digital porque compran grandes cantidades de espacio en la nube, lo dividen en porciones pequeñas y lo ofrecen a bajo costo.

Por ejemplo: 10 gigas por 10 años por 170 dólares, es decir, 17 dólares al año. Para una empresa, “es nada”, asegura Ríos.

La infraestructura se apoya en dos gigantes: Backblaze y Amazon, usando servidores independientes para duplicar la seguridad.

¿Y a quién está dirigido? A todos. Empresas, personas, instituciones públicas e incluso el sistema judicial. Ríos imagina un futuro donde ninguna prueba se pierda jamás en un juzgado, algo que en Bolivia suena casi revolucionario.

Y al cumplirse los 10 años, la empresa avisará al cliente para renovar. Si decide no hacerlo, la información se borrará. Nada oculto, nada extraño, sólo un ciclo claro y transparente.

Cómo el turismo podría transformar el modelo productivo boliviano

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Foto: Bolivia Emprende.

Redacción | Activo$ Bolivia

En 2024, el sector turístico boliviano ya dio señales claras de recuperación porque el país recibió cerca de 984.000 visitantes extranjeros, quienes dejaron unos $us 736,6 millones en divisas, según datos oficiales.
Y aunque ese número sorprende, lo más importante es la trayectoria ascendente, ya que de apenas $us 190 millones en 2021 (en plena pospandemia) subió casi 550 millones en tres años; una clara prueba de que hay demanda y que Bolivia empieza a ser mirada por viajeros de todo el mundo.

Pero no se trata solo de recuperar niveles prepandemia, sino de pensar en grande, a mediano y largo plazo.

Según un reciente plan presentado por la Mesa Ejecutiva de Turismo, que es un grupo de representantes del sector turístico boliviano que trabaja para fortalecer la industria, propone políticas y estrategias de desarrollo, y busca eliminar trabas burocráticas para reactivarla económicamente, si se implementan seis ejes estratégicos (promoción internacional, conectividad, capacitación, innovación, alianzas público-privadas, institucionalidad formal), el turismo podría generar hasta $us 3.000 millones anuales y 300.000 empleos hasta 2030.

Esa cifra ya no suena a sueño lejano, sino a horizonte plausible. Si logramos consolidar esa proyección, estaríamos hablando de una transformación estructural para la economía boliviana.

Más allá de dólares, Bolivia lograría una nueva economía centrada en cultura, identidad y valor agregado, afirma el economista Gonzalo Villegas.

Señala que lo más atractivo de esta apuesta no es solo el ingreso de divisas porque, un ministerio de Turismo, bien diseñado, puede ser la piedra angular de lo que se ha llamado “economía naranja”: una economía donde la creatividad, la cultura, la gastronomía, el patrimonio, la biodiversidad y el conocimiento local se transforman en bienes y servicios de alto valor, capaces de competir globalmente.

Imaginemos: Bolivia posicionada como destino turístico de clase mundial, reconocida por gastronomía andina, rutas culturales, ecoturismo, turismo comunitario, experiencias únicas. Con esa reputación, no solo vendemos un pasaje, vendemos identidad; no solo recibimos turistas, atraemos inversión, emprendimientos, innovación social.

Además, este enfoque podría impulsar cadenas productivas enteras en hotelería, transporte, artesanía, gastronomía, guías especializados, emprendimientos culturales, generando empleo digno, sobre todo en comunidades rurales o fuera de los centros urbanos tradicionales.

Desafíos

Todo esto suena prometedor, pero no ocurrirá automáticamente. Que un ministerio exista no garantiza resultados, lo que necesita es el equipo técnico, la visión estratégica, la constancia, la coordinación público-privada y una apuesta real al largo plazo. Como dice Villegas, se requiere claridad para transformar expectativas en impacto concreto.

Este nuevo impulso al turismo exige:

  • Infraestructura adecuada (carreteras, conectividad, servicios básicos)
  • Calidad y profesionalización del servicio turístico.
  • Promoción internacional constante.
  • Estrategias de sostenibilidad cultural, ambiental y social.
  • Políticas que fortalezcan a comunidades locales, artesanos, productores, emprendedores.

Si Bolivia logra articular todos esos elementos, el turismo puede dejar de ser “una esperanza” y convertirse en un pilar real de desarrollo económico y social.

¿Por qué un Ministerio de Turismo?

  1. Los números acompañan esta decisión porque hubo un incremento sostenido de visitantes, salto en ingresos y proyecciones ambiciosas hacia 2030.
  2. La diversificación económica es urgente en un país tradicionalmente dependiente de materias primas y recursos naturales, el turismo representa una alternativa más sostenible, menos volátil y con valor agregado.
  3. Bolivia tiene potencial cultural, natural e identitario, reúne paisajes naturales únicos, riqueza cultural, diversidad étnica e historia, que son elementos ideales para una oferta turística auténtica y diferenciada.
  4. El turismo genera empleo e inclusión social, especialmente en zonas rurales, alejadas o poco desarrolladas, donde puede abrir nuevas oportunidades.

La creación de un Ministerio de Turismo en Bolivia no debe leerse como un mero cambio administrativo, sino como una apuesta profunda por redefinir cómo producimos, cómo nos mostramos al mundo, cómo generamos riqueza.

Si estamos dispuestos a trabajar con visión, constancia y sentido de futuro, esa apuesta —que hoy se proyecta como $us 3.000 millones de ingresos anuales— puede convertirse en motor de una nueva economía, una economía naranja, diversa, identitaria y sostenible.

Y si lo piensas bien: ¿quién no querría un país donde su riqueza natural y cultural no solo se admire, sino que se transforme en oportunidades reales para su gente?

Una estrategia para estabilizar la economía sin fracturar al país

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Un camino posible para estabilizar el país sin golpear a la gente.

Redacción | Activo$ Bolivia

Bolivia atraviesa un momento económico que ya no admite eufemismos. Las colas por combustible, la escasez de dólares y el déficit fiscal que persiste desde hace más de una década conforman un paisaje que evidencia un deterioro prolongado.

El diagnóstico que plantea el economista Luis Fernando Romero parte de una verdad que incomoda, pero es fundamental aceptar y es que el país dejó que los problemas se acumularan durante demasiado tiempo.

La caída de los ingresos hidrocarburíferos desde 2014, la expansión del gasto corriente y el uso repetido de reservas para financiar déficits fueron erosionando la base de estabilidad que durante años se había defendido como un logro político.

El resultado es un cuadro de vulnerabilidad en el que convergen deudas crecientes, reservas internacionales debilitadas y un mercado cambiario distorsionado. La economía se ha vuelto dependiente de créditos externos para sostener gastos corrientes, una señal inequívoca de agotamiento estructural.

Una propuesta que mezcla urgencias con estrategia

Romero plantea una salida que no apuesta ni por un shock puro ni por la comodidad de un gradualismo eterno. La realidad, dice, exige un equilibrio con un shock pequeño, quirúrgico, destinado a despejar incendios inmediatos, y un ajuste pausado en áreas donde la economía puede tolerar un ritmo más mesurado sin desplomarse.

La prioridad inmediata es evitar que el país se detenga. Eso significa garantizar la importación de combustibles a través de líneas de crédito rápidas y contratos coyunturales, asegurar liquidez en dólares mediante acuerdos con organismos multilaterales y, paralelamente, contener el gasto corriente que se disparó en los últimos años. En esta fase, la clave es impedir la paralización económica, frenar la especulación y recuperar algo de oxígeno financiero.

El tiempo de las reformas estructurales

Superada la etapa más tensa, la propuesta entra en el terreno donde siempre tropiezan los gobiernos: las reformas profundas. Romero sugiere una modernización real de las empresas públicas, un rediseño tributario que amplíe la base sin castigar a los hogares de menores ingresos y un impulso decidido a las exportaciones no tradicionales. Se trata de medidas que buscan corregir la dependencia del gas —hoy más mito que motor económico— y abrir espacio para sectores con mayor capacidad de generar divisas.

El largo plazo exige más que ajustes administrativos. Implica una transformación productiva basada en educación, innovación y un sistema de pensiones sostenible. Ninguna de estas reformas es glamorosa. Todas requieren capacidad técnica, decisión política y un tipo de disciplina que Bolivia ha esquivado demasiadas veces.

El dilema del financiamiento y el riesgo del recorte

Uno de los nudos centrales de la propuesta es la pregunta sobre cómo financiar la estabilización. Depender únicamente del endeudamiento externo aumenta la vulnerabilidad; recortar gasto sin criterio puede desencadenar una recesión más profunda y un conflicto social inmediato. Por eso, el planteamiento apuesta por una combinación de ambas estrategias: créditos externos que otorguen un margen de maniobra en el corto plazo, acompañados de un reordenamiento del gasto que reduzca excesos, pero preserve funciones esenciales del Estado.

La idea no es recortar por recortar, sino redirigir recursos hacia lo que realmente impulsa actividad económica y protege a los más vulnerables. La disciplina, insiste el autor, no debe ser sinónimo de austeridad ciega.

Metas que recuperan la noción de realismo

Romero propone metas que rompen con la tradición de las promesas sin sustento. Reducir el déficit hasta niveles manejables en un lapso de tres a cinco años, reconstruir las reservas líquidas, normalizar la inflación y garantizar un abastecimiento estable de combustibles son objetivos que, aunque ambiciosos, se sostienen sobre un cronograma concreto y medible.

La credibilidad, un activo tan escaso como los propios dólares, depende de que estas metas se institucionalicen. No basta con diseñarlas, deben ser monitoreadas con transparencia. Por eso, una de las recomendaciones finales es la creación de un consejo de estabilidad económica, un ente multisectorial encargado de supervisar el cumplimiento de los compromisos y reportar avances sin maquillaje político.

La economía como pacto y no como discurso

La propuesta, en esencia, no busca milagros. Plantea un ordenamiento racional del Estado, una reconstrucción progresiva de la confianza y una transición hacia un modelo productivo más moderno. En un contexto marcado por la polarización, el desafío no es técnico, sino político: lograr que el país acuerde una ruta común.

Si algo deja claro Romero es que la crisis actual ya no admite improvisación. Y que la salida (difícil, larga, incómoda) requiere asumir que no hay soluciones sin costos, pero sí caminos que distribuyen esos costos con mayor justicia. Bolivia, al borde de un punto de quiebre, necesita justamente eso, una estrategia que combine urgencia, sensatez y visión de futuro.

Subsidios inteligentes: cómo desmontar la subvención sin incendiar el país

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Bolivia está ante la encrucijada de definir un sistema de precios diferenciados para los combustibles.

Redacción | Activo$ Bolivia

Hablar de eliminar o ajustar subsidios en Bolivia siempre atiza el fuego. Pero, ¿y si existiera una forma de desmontarlos sin morir en el intento? El economista Gonzalo Chavez plantea una salida y es hacerlo combinando Big Data, inteligencia artificial y un poco de sentido común.

La idea es simple, pero poderosa y se basa en dejar de darle el mismo subsidio al que maneja un Mercedes que al radiotaxi o al minibús de barrio. ¿Cómo se logra esto? Con un sistema de precios diferenciados, apoyado en la información del sistema B-SISA, que ya identifica quién carga combustible, qué vehículo maneja, su antigüedad y cuánto consume por semana o por mes.

La premisa es que no todos los vehículos necesitan subsidio.

Con los datos disponibles, se puede clasificar a los autos por gama, cilindrada, antigüedad, uso y volumen de consumo. Esto permite segmentar:

  • Alta gama o camionetas modernas: pagan el precio real. Quien tenga un vehículo de alta cilindrada importado después de 2010 puede pagar el precio comercial real.
  • Transporte público o autos de baja gama: pueden recibir subsidio, pero con cuotas mensuales personalizadas, basadas en su consumo real histórico.

Este sistema desincentiva la idea de “cargar como si fuera gratis”. Porque claro, en Bolivia la gasolina es casi regalada gracias a un subsidio tan fuerte como insostenible. Eso abre la puerta al contrabando, al desorden y a la pérdida fiscal.

¿Y el diésel?

El caso del diésel es un poco más delicado, pero igual se puede ordenar clasificando a los consumidores de la siguiente forma:

  • Separando transporte liviano de pesado.
  • Diferenciando a pequeños productores de grandes agroindustriales.
  • Subsidiando a quien realmente lo necesita y reduciendo la ayuda a los que sí pueden pagar.

Chávez dice que este enfoque no es un “invento boliviano” ni una genialidad aislada, sino que es algo que ya funciona en otros países. Pone como ejemplo que Indonesia quitó la subvención a los autos de lujo; Irán usa tarjetas inteligentes con cuotas mensuales; India cruzó bases de datos y expulsó a los hogares ricos del subsidio y Marruecos ajustó precios según cilindrada y tipo de vehículo.

La novedad no está en la idea, apunta, sino en aplicarla directamente en la gasolinera.

Todo automático con software

La propuesta de Chávez apunta a simplificar la otorgación de subsidios de la siguiente forma:

El usuario llega al surtidor, ingresa su placa y el sistema del B-SISA lo identifica. Revisa su historial y le asigna uno de dos caminos:

  • Auto de gama baja o transporte: “Tiene subvención para 30 o 40 litros, según su consumo histórico”.
  • Auto de alta gama: “Le toca pagar precio de mercado”.

Sin peleas, sin burócratas nuevos, sin inspectores. Solo software, validación y transparencia. Admite que el sistema puede no ser perfecto; pero es mejor que la actual incertidumbre sobre cómo aplicar el retiro de subsidios.

Añade que las políticas públicas nunca son infalibles, pero este es un punto medio inteligente porque no aplica subsidio universal ciego (que es regresivo y fiscalmente suicida) ni eliminación abrupta que puede desatar protestas y caos.

Este sistema ofrece orden, segmentación, racionalidad y tecnología que ya existe y que Bolivia puede adaptar. Es una salida gradual y lógica a un problema que hace años se volvió insostenible, dice Chávez.

Destaca la importancia y utilidad de usar Big Data porque el algoritmo “ve” cada vehículo, su consumo y le asigna lo justo porque quien tiene un auto de lujo paga lo que corresponde y quien tiene una “petita” (por la que trabajó toda su vida) recibe su cuota subsidiada sin dramas.

El economista destaca también que, con esta propuesta, desaparece el incentivo a la reventa (“compro barato, vendo caro”) porque el sistema reconoce si alguien ya usó su cuota. Si se pasa, paga precio de mercado. Sin truco, sin trampa.

INCUBATEC: la UPB lanza su propia fábrica de startups tecnológicas en Bolivia

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La nueva incubadora de la UPB busca aportar para que los emprendedores transiten de la idea al negocio.

Edwin Carpio San Miguel | Activo$ Bolivia

La Universidad Privada Boliviana (UPB) acaba de dar un paso grande, y muy esperado, en su estrategia para conectar el talento universitario con el ecosistema emprendedor del país. Se trata de INCUBATEC, su nueva incubadora de startups tecnológicas, creada en alianza con la Fundación Solydes, la misma que dio vida a ACELERATEC.

El objetivo es convertir las ideas en empresas reales y sostenibles.
“Vimos que muchas ideas se quedaban en el papel. Ahora queremos que ese potencial creativo se transforme en negocios viables”, explicó Oliver Saavedra, vicerrector de la UPB.

De la idea al mercado

INCUBATEC forma parte de una visión integral que busca acompañar todo el ciclo de vida de una startup:

  • INCUBATEC apoya ideas en su fase inicial.
  • ACELERATEC trabaja con startups más maduras.
  • Y pronto llegará ESCALATEC, una plataforma para llevar a las empresas exitosas al siguiente nivel, que es la expansión regional e internacional.

El plan es ambicioso porque la meta es incubar 50 startups por año, distribuidas entre La Paz (20), Santa Cruz (20) y Cochabamba (10).
Según Fabiana Daza, administradora de ACELERATEC e INCUBATEC, el objetivo es que al menos el 60% de esos emprendimientos logren consolidarse en el mercado.

Un espacio abierto y conectado al mundo

Lo mejor es que INCUBATEC no está pensada solo para estudiantes de la UPB, por eso cualquier joven o profesional con una idea tecnológica puede postular.
“Invitamos a todos los apasionados por el emprendimiento tech a participar en nuestros Bootcamps, donde evaluaremos las ideas y brindaremos el apoyo necesario para convertirlas en startups”, destacó Saavedra.

Además, la incubadora cuenta con el respaldo de gigantes globales como Google, Amazon Web Services y Notion, que ofrecerán créditos, asesoramiento y herramientas técnicas para fortalecer los proyectos.

En Cochabamba, la UPB ya destinó un espacio exclusivo con laboratorios, simuladores financieros y recursos tecnológicos de última generación.
“Los emprendedores podrán trabajar literalmente 24/7, con acceso total a la infraestructura universitaria”, añadió el vicerrector.

Algunos de los mentores de INCUBATEC.

Una nueva era de emprendimiento

Para Daza, INCUBATEC marca el inicio de una nueva era para el emprendimiento tecnológico en Bolivia. “Con el respaldo académico de la UPB y la experiencia de Solydes, estamos creando un espacio donde las ideas se convierten en negocios reales.”

Los primeros Bootcamps arrancan este mes de noviembre y los equipos seleccionados comenzarán la fase de incubación en enero de 2026.
Los interesados pueden acercarse a la UPB o a las oficinas de ACELERATEC para conocer los requisitos y fechas de postulación.

Con esta iniciativa, la UPB reafirma su compromiso con la economía del conocimiento y con la formación de una nueva generación de emprendedores capaces de transformar la innovación en desarrollo real para el país.

¿Generar ingresos de la basura usando robótica? Es una de las metas del hub tecnológico Cochatech

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Basura, software y soberanía digital son parte del nuevo modelo de desarrollo que propone el hub tecnológico Cochatech.

Sandra Arias Lazcano | Activo$ Bolivia

¿Y si la basura pudiera convertirse en ingresos gracias a la robótica? Esa es una de las metas del Hub Tecnológico Cochatech, una iniciativa que se gesta en Cochabamba y busca transformar la forma en que Bolivia genera valor: con menos extracción y más conocimiento.

El ingeniero Bryan Montes, mentor en transformación digital y fundador de Nubobits SRL, impulsa este movimiento tecnológico ciudadano que apunta a construir la Economía del Conocimiento en Bolivia.

La economía que no contamina

Montes hace notar que el país sigue dependiendo de sus recursos naturales, el gas y la minería representan el 70% de las exportaciones. Pero ese modelo extractivista ya muestra señales de agotamiento. Por eso, Cochatech propone mirar hacia la información, el talento y la tecnología.

La llamada Economía del Conocimiento genera valor a partir del uso intensivo del know-how y la innovación, no de los recursos naturales. Es escalable, no contamina y tiene un poder transformador enorme.

“Nuestra ventaja más grande no está bajo tierra, sino en nuestra gente. Cochatech quiere desbloquear ese potencial y mover a Bolivia hacia una nueva era de innovación y soberanía tecnológica”, dice Montes.

Bryan Montes, impulsor de Cochatech.

Mirando a los vecinos

El ejemplo más claro está cerca. Según los datos de Montes, en 2024, Argentina logró más de 155.000 empleos directos y $us 8.900 millones en exportaciones gracias a su Ley de Economía del Conocimiento.
Solo la provincia de Tandil exporta software por $us 2.674 millones al año, unas 66 veces más que toda Bolivia.

Es inevitable preguntarse ¿por qué nosotros no? Montes cree que Cochabamba tiene todo para ser el motor de ese cambio. “Cochabamba ya produce el 70% del software boliviano. Tenemos talento, clima y una comunidad tecnológica creciente. Solo nos falta creer y conectarnos entre nosotros”.

Un hub 100% virtual y colaborativo

Lejos de la burocracia y los edificios faraónicos, Cochatech arranca de forma 100% virtual y escalable, articulando a universidades, empresas, gobiernos y ciudadanía.

Montes explica que no es un proyecto político ni una promesa más, sino un movimiento ciudadano sin fines de lucro que utiliza metodologías como Agile, Lean Startup y Design Thinking para transformar ideas en soluciones reales en cuestión de semanas.

Entre sus principales pilares destacan:

  • Modelo de confianza digital: uso de inteligencia artificial para colaboración entre instituciones sin compartir datos sensibles.
  • Participación ciudadana: las comunidades y organizaciones de base son protagonistas de la planificación y ejecución.
  • Resultados medibles: soluciones tecnológicas con triple impacto (social, ambiental y económico).

Dónde se puede aplicar el ingenio cochabambino

El Hub define tres áreas estratégicas donde el talento local puede marcar la diferencia para empezar:

  • Economía circular (K’ara K’ara):
    El botadero más grande del valle recibe 1.200 toneladas diarias de residuos. Cochatech busca aplicar robótica e IoT (Internet de las cosas) para crear rutas inteligentes de recolección y clasificación automática.
    La meta es transformar el 50% de esos residuos en valor económico en tres años, generando 1.000 empleos verdes.
  • Economía naranja digital:
    Con $us 420 millones anuales generados por el sector creativo, Cochatech quiere usar realidad aumentada y blockchain para certificar y exportar cultura, gastronomía y artesanía bolivianas.
  • Software con propiedad intelectual:
    Cochabamba lidera en exportación de software, pero la mayoría es “nearshoring” (estrategia de deslocalización empresarial donde una compañía transfiere parte de su producción o servicios a un país vecino, en lugar de un destino lejano). Cochatech busca dar el siguiente paso y desarrollar soluciones propias en FinTech inclusivo y AgroTech, con marca y propiedad boliviana.

Un futuro que ya se imagina

Imagina una Cochabamba donde la inteligencia artificial optimiza los cultivos, los drones monitorean los ríos del valle y los robots convierten los desechos de K’ara K’ara en materias primas reutilizables.
Mientras tanto, los artistas locales monetizan sus obras en plataformas blockchain y exportan cultura en formato digital.

Eso es lo que Cochatech quiere activar, una economía circular, creativa y tecnológica, donde el conocimiento sea el nuevo motor de desarrollo.

El llamado a la Cuádruple Hélice

El mensaje final de Montes es que dejemos de esperar la solución. La recesión no es una crisis, es una señal. Bolivia necesita pasar de ser un país que consume tecnología a uno que exporta innovación y propiedad intelectual.

Cochatech convoca a los cuatro pilares del desarrollo (gobierno, empresa, academia y sociedad civil) a sumarse a este movimiento de innovación abierta.

“No necesitamos más cemento ni promesas. Necesitamos creer que podemos crear. Cochatech es el primer paso hacia esa Bolivia que inventa su propio futuro”, dice Montes.

El lanzamiento oficial del Hub Tecnológico Cochatech se realizará en las próximas semanas y falta definir fecha.
Será el punto de partida de una comunidad que quiere demostrar que el talento boliviano no tiene límites, siempre que se le dé una red, un propósito y una oportunidad.

Bolivia: el riesgo país cae a 930 puntos, su mejor nivel en más de dos años

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Optimismo en los mercados.

Redacción | Activo$ Bolivia

Después de mucho tiempo con el termómetro financiero en rojo, Bolivia finalmente dio una señal positiva al mundo económico. Este 7 de noviembre, el riesgo país (ese indicador que mide la confianza de los inversionistas internacionales) rompió la barrera de los 1.000 puntos, situándose en 955. Pero la buena noticia no se quedó ahí porque el 10 de noviembre el índice descendió a 930 puntos, la cifra más baja registrada desde julio de 2023.

Es un respiro importante luego de años de tensiones políticas y crisis de confianza, afirma el economista Fernando Romero. En agosto, durante la primera vuelta electoral, el riesgo país aún marcaba 1.207 puntos, reflejando la incertidumbre que vivía Bolivia. Sin embargo, tras la segunda vuelta del 20 de octubre, la tendencia cambió y el indicador cayó a 1.132 puntos. Luego, con la posesión de Rodrigo Paz como presidente, el descenso se consolidó, mostrando que los mercados recibieron el cambio de mando con buenos ojos.

¿Por qué bajó el riesgo país?

Romero explica que detrás de esta mejora hay varias razones. Por un lado, el cambio de gobierno hacia un modelo más liberal y promercado generó expectativas favorables entre inversionistas y organismos internacionales. Además, la anterior Asamblea Legislativa aprobó más de 1.000 millones de dólares en financiamiento, y el nuevo Ejecutivo logró un crédito de 3.100 millones de la CAF, asegurando liquidez para encarar los primeros meses de gestión.

A esto se suma el respaldo internacional al presidente Paz, sus reuniones con el sector privado nacional e internacional y el restablecimiento de relaciones con Estados Unidos, un gesto que elevó la confianza política y financiera. También se notó un alivio en la crisis energética con la llegada de carburantes y los primeros pasos para resolver los problemas macroeconómicos que arrastraba el país.

Un cambio de modelo que genera expectativas

Romero señala que, tras casi 20 años de un modelo más cerrado y estatal, Bolivia está girando hacia una economía de mercado, abierta al capital extranjero y enfocada en recuperar la confianza. “Los mercados leen ese cambio como una oportunidad, creen que el país mejorará su capacidad de pago y evitará un escenario de default (incumplimiento de deuda)”.

Por supuesto, el camino recién empieza. Romero hace notar que, aunque la tendencia es positiva, Bolivia sigue siendo el segundo país con mayor riesgo de inversión de Sudamérica, solo detrás de Venezuela. Por eso afirma que la tarea del nuevo gobierno no será fácil porque debe estabilizar la economía, recuperar reservas, normalizar el abastecimiento de combustibles y volver a atraer inversión productiva.

Sin embargo, hace notar que, por ahora, el descenso del riesgo país a 930 puntos deja un mensaje claro y es que los mercados están observando al país y, por primera vez en mucho tiempo, les gusta lo que ven.

Plantean abrir la banca al mercado internacional para diversificar sus fuentes de ingreso

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Christian Hausherr, gerente general del Banco de Crédito de Bolivia (BCP), durante su participación en el foro Visión Bolivia 2025.

Redacción | Activo$ Bolivia

¿Podemos crecer más si miramos más allá de nuestras fronteras? Para Christian Hausherr, gerente general del Banco de Crédito de Bolivia (BCP), la respuesta es sí. Durante el foro Visión Bolivia 2025, realizado en Santa Cruz, el ejecutivo lanzó una idea que generó eco entre los empresarios y economistas presentes: Bolivia necesita abrir su sistema financiero al mundo si quiere acelerar su desarrollo.

Explicó que la banca boliviana se alimenta casi exclusivamente del ahorro interno (los depósitos de personas, empresas y los fondos administrados por la Gestora Pública). Eso ha permitido estabilidad, pero también impone límites al crecimiento.

“El financiamiento externo prácticamente no existe. Abrir el país al mercado internacional permitiría crecer a mayor velocidad y financiar proyectos de largo plazo con condiciones distintas a las actuales”, afirmó.

Pero el beneficio no sería solo para los bancos. Según Hausherr, la propia Gestora Pública podría aprovechar esta apertura, invirtiendo parte de los recursos de los jubilados en el exterior. Así, diversificaría riesgos y mejoraría rendimientos, garantizando una mayor estabilidad para las futuras jubilaciones.

“La posibilidad de invertir en otros instrumentos y monedas genera mayor sostenibilidad para los fondos de pensión”, apuntó.

Inclusión digital

El panel también abordó otro tema clave que es la digitalización financiera.

Y ahí, el gerente del BCP fue directo al señalar que Bolivia ha avanzado, pero aún tiene un largo camino por recorrer.
Entre el 60% y 70% de la población económicamente activa ya utiliza una billetera móvil o una app bancaria, lo que muestra un salto importante. Sin embargo, el 95% todavía prefiere usar efectivo como su principal medio de pago.

“Tenemos tres pilares en la digitalización: primero, tener acceso a las herramientas; segundo, conocer los productos financieros; y tercero, usarlos activamente. En estos dos últimos está la gran oportunidad para el país. Nuestro principal enemigo sigue siendo el efectivo”, dijo Hausherr.

El desafío, según él, no es solo tecnológico, sino educativo y cultural. “Necesitamos enseñar, explicar y acompañar para que más personas aprovechen las soluciones digitales”, insistió.

Alerta: Bolivia en el puesto 70 del ranking global de ciberseguridad

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El experto David Gutiérrez en el panel sobre ciberseguridad organizado en Cochabamba por la empresa CONSESO.

Sandra Arias Lazcano | Activo$ Bolivia

Antes los ladrones usaban pasamontañas. Hoy, basta un clic. El crimen digital ya no necesita romper cerraduras, sino vulnerar sistemas y en Bolivia seguimos con las puertas abiertas.

El experto colombiano David Gutiérrez, fundador de MGA Kerberos, una corporación especializada en ciber riesgos, lo explica así: “Latinoamérica es uno de los territorios más afectados por la ciberdelincuencia. Brasil, México y Colombia están en el top 20 mundial de ataques y Bolivia todavía está muy rezagada en madurez digital y en legislación”.

De hecho, nuestro país ocupa el puesto 70 entre 150 naciones en el índice global de ciberseguridad. La razón principal es la falta de regulación y conciencia. Muchas empresas, especialmente las pequeñas y medianas, creen que “eso no les pasa a ellas”, hasta que un ransomware paraliza su operación o un correo trampa roba toda su base de clientes.

Según Gutiérrez, el costo promedio de un ataque cibernético ronda los 300 mil dólares, sin importar el tamaño de la empresa. Y si consideramos que unas 6.400 víctimas al año son registradas globalmente bajo extorsión digital, el panorama se vuelve alarmante.

El cibercrimen ha evolucionado porque ya no se roba dinero físico, se roban datos. Bases de clientes, historiales médicos, números de tarjetas o simples contraseñas que se venden o se usan para chantajes digitales. “Hoy hay bandas criminales especializadas en robar información y monetizarla”, advierte Gutiérrez.

Los sectores más atacados son los de finanzas, seguros, salud, gobierno y educación. Pero Gutiérrez es tajante al hacer una advertencia: “Toda empresa, sin importar su tamaño, debería incluir la ciberseguridad y un seguro contra riesgos digitales en su presupuesto anual”.

En un país donde el discurso digital avanza más rápido que la práctica, Bolivia enfrenta el reto urgente de madurar digitalmente. No se trata solo de tener computadoras o redes sociales, sino de entender que la información es el nuevo oro y que protegerla es una cuestión de supervivencia empresarial.

Las empresas bolivianas comienzan a poner su atención en la ciberseguridad

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El evento, realizado en El Portal, reunió a expertos nacionales e internacionales con el propósito de ampliar el conocimiento sobre las nuevas tendencias en seguridad de la información.

Redacción | Activo$ Bolivia

Si todavía crees que la ciberseguridad es asunto del área de sistemas, es hora de actualizar esa idea. Hoy, proteger la información es tan importante como cuidar las finanzas o la reputación. Con esa visión, Conseso, empresa boliviana corredora de seguros con casi 40 años de trayectoria, creó un evento pionero para fortalecer la cultura de ciberseguridad en el país.

“La ciberseguridad se ha convertido en un pilar estratégico para garantizar la continuidad y sostenibilidad de las empresas. En Conseso asumimos el compromiso de ser parte activa de este proceso de aprendizaje e innovación”, afirmó Carlos Rivero Adriázola, gerente general de la compañía, durante la inauguración.

El evento reunió a expertos nacionales e internacionales con el propósito de ampliar el conocimiento sobre las nuevas tendencias en seguridad de la información y ofrecer herramientas prácticas para que las organizaciones bolivianas enfrenten los retos del mundo digital con confianza.

El colombiano David Gutiérrez, fundador de MGA Kerberos y especialista en ciber riesgos empresariales, fue el encargado de la charla principal. Con experiencia en gigantes como AXA Colpatria y AIG, Gutiérrez habló sobre cómo los ataques cibernéticos, cada vez más sofisticados, pueden paralizar incluso a grandes corporaciones.

“El ransomware sigue siendo uno de los principales riesgos para empresas de todos los sectores. Conocer las tácticas de los grupos organizados y las plataformas de Ransomware-as-a-Service (RaaS) permite anticiparse y fortalecer las defensas”, explicó.

Un panel con enfoque boliviano

El encuentro también contó con un panel de especialistas bolivianos que abordaron la ciberseguridad desde distintos ángulos:

  • Carlos Ríos Doria Medina, gerente general de Scatola Tech Labs, presentó Xilus Safebox, una herramienta de seguridad documental diseñada en Bolivia. Su charla se centró en la innovación y el control digital sin límites.
  • Miguel Rodríguez Glaudemans, experto en compliance y protección de datos, habló sobre los desafíos de las normas internacionales (como el RGPD) frente al avance de la inteligencia artificial.
  • Alberto Grájeda Chacón, doctor en Tecnologías de la Información, planteó una reflexión profunda: “La IA potencia la gestión de riesgos, pero también plantea dilemas éticos y de privacidad. El reto está en aprovechar su poder sin sacrificar la confianza en la información”.

Fundada en 1985 en Cochabamba, Conseso se ha consolidado como una de las corredoras de seguros más sólidas del país. Su trabajo abarca desde seguros individuales hasta programas corporativos, incluyendo microseguros e iniciativas inclusivas que promueven la cultura aseguradora en Bolivia.

Con este nuevo paso, la empresa refuerza su compromiso para convertir la ciberseguridad en una herramienta de protección, crecimiento y confianza para las empresas bolivianas que se enfrentan, día a día, a los riesgos del mundo digital.

Por qué las industrias apuestan por redes privadas LTE

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La nueva mina de oro industrial se llama conectividad.

Redacción | Activo$ Bolivia

No es la velocidad del internet lo que preocupa a las grandes industrias, sino su confiabilidad. En sectores como la minería, la energía o la manufactura, un minuto sin conexión no es un problema técnico, es una pérdida económica. Cuando los sensores, radares o vehículos automatizados se desconectan, el flujo de producción se detiene. Y cada minuto cuesta.

Para enfrentar ese reto, empresas como OSC Top Solutions Group están marcando el rumbo. Este integrador tecnológico que opera en Latinoamérica acaba de implementar una red privada 4G LTE en uno de los puertos más importantes de México, garantizando 100% de cobertura en 400 hectáreas de operación. Nada de zonas muertas, nada de fallas: los sistemas críticos funcionan con precisión quirúrgica.

El problema no es de navegación web, sino de Tecnologías Operativas (OT), esas que controlan las máquinas, los sensores o las bandas de producción. Mientras las TI (Tecnologías de Información) se enfocan en datos y usuarios, las OT son las que realmente mueven la economía. Y cuando fallan, el costo logístico puede ser catastrófico.

En Bolivia, donde los sectores minero e hidrocarburífero son clave para el PIB, la necesidad de una conectividad robusta es igual de urgente. Una red privada LTE garantiza estabilidad, seguridad y continuidad operativa. Además, permite integrar soluciones de inteligencia artificial para detectar fallas o intrusiones en tiempo real.

“En una mina, la conectividad no es una amenidad, es la base de la operación”, dice Andrés Gallego Garzón, Chief Commercial & Marketing Officer de OSC.

No es solo una cuestión de tecnología y los números lo confirman. El 87% de las empresas que adoptan redes privadas recuperan su inversión en menos de un año, el 78% reduce costos operativos, y más del 60% mejora la seguridad ocupacional.

Con presencia en 16 países y más de 1.000 colaboradores, OSC Top Solutions Group se consolida como un socio estratégico para las industrias que quieren blindar su productividad y reducir el margen de error a cero.

En un mundo donde un solo clic puede detener una cadena de exportación, las redes privadas LTE no son un lujo, son una necesidad. Y el futuro de la competitividad latinoamericana podría depender, literalmente, de una señal.

Bolivia produce más carne, consume más y aún vende más barato que sus vecinos

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Klaus Frerking, presidente de la Cámara Agropecuaria del Oriente, muestra las cifras de crecimiento en la producción de carne.

Sandra Arias Lazcano | Activo$ Bolivia

El sector agropecuario boliviano, con los números en la mano, demuestra que produce más y mejor. Los ganaderos no solo lograron aumentar la productividad, sino también el consumo interno. En 2002, cada animal enviado al frigorífico rendía apenas 174 kilos de carne; actualmente, esa cifra supera los 214 kilos, gracias a mejoras en genética, tecnología y manejo productivo, explicó Klaus Frerking, presidente de la Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO).

Pero no se trata solo de producir más, sino también de que los bolivianos comemos más carne. En dos décadas, el consumo per cápita pasó de 18 a 25 kilos por persona, superando incluso los niveles previos a la pandemia.

Aun así, producir continúa siendo un desafío. Frerking dice que el contrabando sigue siendo el gran enemigo. Por el diferencial de precios con países vecinos, la carne boliviana, que ronda los 4,08 dólares el kilo gancho al tipo de cambio paralelo, sigue saliendo ilegalmente hacia mercados externos porque es más barata que en Paraguay o Argentina.

En el marco del encuentro “Visión Bolivia 2025”, que se realizará este vienes 7 de noviembre en Fexpocruz, el sector productivo prepara una agenda clara para el nuevo gobierno que incluye entre sus puntos esenciales seguridad jurídica, acceso a biotecnología, liberación de exportaciones y reglas parejas para todos.

El objetivo es ambicioso porque se busca duplicar la producción nacional de alimentos en diez años, pasando de 21 a 40 millones de toneladas, y triplicar las exportaciones agroindustriales hasta los 13.000 millones de dólares al 2034.

Por eso, la expectativa del sector productivo está puesta en este encuentro que reunirá a unas 2.500 personas, entre nacionales y extranjeros.

“Bolivia necesita producir y exportar, porque sin inversión no hay futuro”, remarcó Frerking. Desde su perspectiva, si el país logra abrirse a la tecnología, garantizar combustible y asegurar divisas, el campo podría convertirse en el gran motor de la recuperación económica.

Industriales advierten que el diferimiento de créditos puede salir caro

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Empresarios rechazan el diferimiento de créditos por afectar al sistema financiero.
 

Redacción | Activo$ Bolivia

La Cámara Nacional de Industrias (CNI) lanzó una alerta. En un comunicado difundido este 6 de noviembre, la institución expresó su rechazo a la Ley de Diferimiento de Créditos, aprobada recientemente, argumentando que la medida no beneficia al país y más bien golpea al sistema financiero nacional.

Según el pronunciamiento, esta ley (que busca postergar el pago de deudas de personas y empresas) podría tener un efecto contrario al que promete. En lugar de aliviar la carga de los prestatarios, restringiría la inversión, la producción y el abastecimiento de los mercados, justo cuando la economía necesita oxígeno.

“Lejos de fortalecer, reduce la solvencia del sistema financiero e impacta en la capacidad de otorgar créditos”, advierte la CNI, al recordar que miles de familias y empresas dependen del financiamiento para seguir produciendo y generando empleo.

Tres razones del rechazo

El comunicado identifica tres efectos preocupantes del proyecto de ley:

  • Debilita la economía real. Menos créditos significan menos inversión y producción.

  • Erosiona la cultura de pago. Incentiva el incumplimiento y castiga a quienes sí cumplen sus obligaciones.

  • Vulnera el principio de consenso. En un Estado de Derecho, dice la CNI, las decisiones deben tomarse dialogando con los sectores afectados, no de manera unilateral.

Decisiones unilaterales y desconfianza

El gremio industrial coincide con otras entidades financieras como ASOBAN, FINRURAL y ASOFIN, que también expresaron su preocupación. Según el comunicado conjunto, “las actuales autoridades, al término de su gestión, no deberían inducir a la aprobación de medidas que afecten la estabilidad del sistema financiero”.

En otras palabras, el sector privado teme que, en vez de aliviar los problemas económicos, esta ley termine agravando la falta de confianza y frenando la recuperación.

CNI pide prudencia y estabilidad

La Cámara Nacional de Industrias reafirma su compromiso con una economía basada en la inversión productiva y la estabilidad del sistema financiero como pilares del desarrollo nacional.

La advertencia está hecha, el diferimiento de créditos puede sonar bien en el papel, pero si no se aplica con responsabilidad y diálogo, podría salir más caro de lo que parece.

El dólar paralelo cae antes de la posesión de Rodrigo Paz: ¿confianza o solo un respiro?

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Redacción | Activo$ Bolivia

A menos de dos días de que Rodrigo Paz asuma oficialmente la presidencia de Bolivia, el mercado cambiario parece haberse adelantado al cambio político. El dólar paralelo ronda los Bs 10,66 y muestra una tendencia a la baja. Hay que recordar que, en mayo pasado, el dólar paralelo (digital) llegó a rozar los veinte bolivianos y el dólar físico en el mercado negro rondaba los 16 bolivianos.

¿Se está estabilizando la economía? No exactamente. Lo que se percibe es una ola de confianza anticipada más que un cambio estructural.

Por qué bajó el dólar paralelo

Durante meses, el precio del dólar informal fue el termómetro del miedo. Miedo a la escasez de divisas, a la falta de rumbo y al descontrol fiscal. Pero ahora el panorama político es más claro.
Desde que se confirmó la victoria de Rodrigo Paz y se acercó su posesión, muchos actores del mercado (importadores, cambistas, empresarios y familias) comenzaron a soltar los dólares que guardaban “por si acaso”.

Esto generó una mayor oferta de divisas en la calle, y cuando hay más oferta, el precio cae. A eso se suma que quienes antes compraban por precaución ahora prefieren esperar las primeras señales del nuevo gobierno.

El efecto confianza

El discurso de Paz, enfocado en la estabilidad fiscal, la transparencia y el trabajo conjunto con el sector privado, está generando expectativa.
Esa expectativa reduce la presión sobre el dólar negro, porque los agentes económicos piensan que podría venir una normalización cambiaria o al menos una gestión más ordenada.

El resultado es lo que los economistas llaman una “baja psicológica”, es decir, los precios bajan no por medidas concretas, sino porque la gente cree que pronto habrá cambios.

Pero el desequilibrio sigue

Pese a la caída, el dólar paralelo todavía se ubica más del 50% por encima del tipo de cambio oficial (Bs 6,96).
Eso muestra que la brecha cambiaria no ha desaparecido; simplemente se relajó.

La verdadera prueba llegará cuando el nuevo gobierno empiece a tomar decisiones sobre gasto público, reservas internacionales y política productiva. Si esas medidas generan confianza real, el mercado podría estabilizarse. Si no, el dólar podría volver a subir tan rápido como cayó.

Qué puede pasar ahora Los próximos 30 a 60 días serán clave. Si el equipo económico de Rodrigo Paz actúa con coherencia y comunica bien sus medidas, el paralelo podría bajar de los Bs 10.
Pero si reina la incertidumbre o las decisiones son contradictorias, el rebote será inevitable.

La deuda externa no nace en 2025: así creció durante la era Morales

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Redacción | Activo$ Bolivia

La narrativa oficial y algunos comentarios lazados desde la campaña electoral 2025 dan a entender que el problema de la deuda externa boliviana es algo nuevo o que viene con el presidente electo Rodrigo Paz junto con una supuesta sumisión a organismos internacionales. Pero las cifras y la historia cuentan otra cosa.
Durante el gobierno de Evo Morales (2006-2019), la deuda externa, sobre todo con organismos multilaterales, aumentó de manera muy significativa. Y los datos lo confirman.

Por ejemplo:

  • Con la Corporación Andina de Fomento (CAF): en 2007 la deuda era de $us 856 millones y para 2019 había subido a $us 2.599 millones, lo que representa un incremento de más o menos 204%.
  • Con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID): en 2007 la deuda era de $us 459 millones y en 2019 ya era $us 3.354 millones, es decir, un aumento cercano a 630%.
  • Con el Banco Mundial (BM): en 2007 la deuda era de $us 261 millones; para 2019 había alcanzado los $us 941 millones, es decir, un alza de aproximadamente 260%.

Estas cifras son la evidencia de que el gobierno de Morales no evitó acudir al crédito externo. Muy por el contrario, lo utilizó y lo hizo en cantidades cada vez mayores.

Y no es un tema menor porque, según datos más recientes, la deuda externa de Bolivia (considerando pasivos públicos y externalizados) ya está cerca de los 13 a 14 mil millones de dólares. En paralelo, la proporción de deuda externa sobre el PIB ronda entre el 25% y 30%.

Entonces, si alguien hoy critica a Rodrigo Paz por “ir tras la CAF, el BID, el BM, el FMI”, vale la pena recordar que ese camino ya fue transitado, y en buena medida amplificado, durante el gobierno de Morales.

¿Por qué importa esto y qué implica?

  • Primero: si el discurso es “nos endeudan ahora”, hay que matizarlo. Muchas de esas operaciones crediticias arrancaron o crecieron bajo el mandato de Morales, que ahora critica al presidente electo.
  • Segundo: el uso de organismos como CAF, BID, BM o el Fondo Monetario Internacional (FMI) no es exclusivo de un gobierno u otro. Depender del crédito externo es una opción que se ha utilizado sin distinción partidaria.
  • Tercero: el foco político que se le da a la “culpa” de la deuda puede ser una estrategia de desestabilización o demagogia. Al señalar únicamente al nuevo presidente como solicitante de créditos se omite un legado real que pesa.

Por ejemplo, si alguien afirma que “antes no se endeudaba así”, los números lo contradicen porque, como vimos líneas arriba, la deuda con el BID creció en más de 630% en el gobierno Morales y con la CAF creció más de 200%. Así que decir que “nunca” se acudió al crédito externo en la era de Morales no concuerda con los hechos.

Además, los créditos no son malos por definición; el crédito internacional se presenta como una herramienta clave para el desarrollo porque permite financiar el comercio, cubrir déficits presupuestales, financiar la expansión de la base productiva o modernizarla.