
Redacción | Activo$ Bolivia
A los ocho años, Nicole Coimbra ya imaginaba un futuro frente a las cámaras. Pasaba horas viendo noticieros y soñando con tener su propio programa de televisión. Lo que parecía una fantasía infantil terminó convirtiéndose en una decisión de vida al entender la comunicación no solo como talento, sino como una herramienta capaz de abrir puertas e influir en otros.
Ese momento de claridad marcó el inicio de un camino donde la oratoria dejó de ser un interés pasajero para convertirse en una vocación. “No se trata solo de hablar bien, sino de generar impacto”, resume.
El punto de quiebre
Paradójicamente, quien hoy se dedica a enseñar a otros a hablar en público fue, en su adolescencia, una persona tímida. A los 15 años, una invitación a participar en un concurso de debate cambió el rumbo.
Allí vio a un expositor con un dominio escénico que la impactó profundamente. “Algún día voy a estar ahí”, pensó. Esa imagen se convirtió en motor. Lo que siguió fue un proceso de formación, práctica constante y trabajo personal que le permitió superar el miedo y, con el tiempo, destacar en distintos escenarios.
Ese tránsito —del temor a la seguridad— no solo moldeó su carácter, sino que definió su propósito.
Formación que estructura
Su paso por la universidad reforzó esa base. Eligió estudiar Relaciones Internacionales, atraída por el análisis global y el debate, luego sumó Derecho, influenciada por su entorno familiar.
Ambas disciplinas le aportaron herramientas clave como pensamiento crítico, capacidad argumentativa y una mirada estructurada de la realidad. Sin embargo, con el tiempo, llegó a la conclusión de que su verdadera vocación estaba en la comunicación.
Actualmente, integra ese bagaje en su trabajo. No enseña únicamente a hablar, sino a comunicar con estrategia, intención y coherencia.
La voz como herramienta
Para Coimbra, la oratoria es una de las habilidades más transformadoras que puede desarrollar una persona. No se limita al discurso, sino que implica saber expresar ideas, conectar emocionalmente y generar influencia.
Ese enfoque le ha permitido construir una carrera como asesora, conferencista internacional y emprendedora. Ha compartido escenario con referentes del área y, sobre todo, ha trabajado con cientos de personas que buscan superar el miedo escénico y potenciar su marca personal.
“El mayor logro no es solo hablar, sino ayudar a otros a encontrar su voz”, afirma.

Aprender a hablar y a escuchar
Iniciarse en la oratoria, explica, requiere disciplina. La lectura es el primer paso, porque amplía el pensamiento y el vocabulario. A ello se suma la práctica constante, como hablar frente al espejo, grabarse y recibir retroalimentación.
También destaca el uso consciente de la voz y el lenguaje corporal. El volumen, por ejemplo, no es un detalle menor porque puede enfatizar ideas, desarrollar argumentos o generar pausas reflexivas.
Pero hay un cambio más profundo. El escenario ya no es solo físico. Las plataformas digitales han ampliado el campo de acción, y aprender a comunicar en estos espacios se ha vuelto indispensable.
Emprender desde la comunicación
El emprendimiento de Nicole Coimbra nació de la necesidad concreta de crecer más allá de lo individual. Al inicio, asumía todas las tareas, lo que limitaba su alcance. La solución fue formar a otras personas, construir un equipo y expandir el modelo.
Hoy cuenta con presencia en ciudades como Santa Cruz y Cochabamba, y una estructura en crecimiento. El objetivo no es solo enseñar, sino formar comunicadores capaces de generar impacto en distintos ámbitos.
Un camino en construcción
Emprender en Bolivia, reconoce, implica enfrentar incertidumbre. Pero también identifica un mercado con alto potencial, especialmente en áreas vinculadas a habilidades blandas y marca personal.
Actualmente, se encuentra en una etapa de consolidación. Desde 2021, su proyecto ha crecido de manera más estructurada, sumando sucursales y ampliando su equipo.
Proyecta posicionarse como un referente en formación integral en comunicación, combinando oratoria, contenido digital y desarrollo personal, con una mirada internacional.