
Edwin Carpio San Miguel | Activo$ Bolivia
Hay mundiales que quedan grabados en la memoria por un campeón, por un gol inolvidable o por una sorpresa inesperada. Pero el Mundial 2026 será recordado por algo más profundo y es que será el torneo de la nostalgia, el escenario donde una generación dorada del fútbol mundial comenzará a despedirse.
En medio de un clima de malestar social y con un aparato productivo semiparalizado por más de 40 días debido al bloqueo de carreteras, Bolivia intenta recuperar su normal desenvolvimiento. Sin embargo, nada impedirá que millones de aficionados se permitan, aunque sea por unas horas, aplicar su propia “medida de excepción” para disfrutar del mayor espectáculo deportivo del planeta en las canchas de Estados Unidos, México y Canadá.
Porque esta Copa del Mundo no solo pondrá en juego la gloria deportiva; también ofrecerá la posibilidad de contemplar, quizá por última vez, a aquellos cracks que durante más de una década transformaron el fútbol en una experiencia universal.
Será el último capítulo mundialista para el argentino Lionel Messi, quien disputará su sexta Copa del Mundo con la tranquilidad de haber alcanzado la gloria máxima al levantar el trofeo en 2022. También podría ser la última cita para el portugués Cristiano Ronaldo, quien llegará a su sexto Mundial convertido en una leyenda absoluta y dueño de una carrera que rompió todos los registros goleadores. Los dos astros que durante años dividieron al planeta fútbol ahora comparten una misma página de la historia: la del adiós.

Junto a ellos, otras figuras podrían cerrar definitivamente su ciclo mundialista. Neymar como último gran símbolo de Brasil; Luka Modric defendiendo por última vez la camiseta de una Croacia histórica; Kevin De Bruyne como referente de la generación dorada belga. A ellos se suman nombres como Mohamed Salah, Sadio Mané, Virgil van Dijk, Son Heung-min, Guillermo Ochoa y el colombiano James Rodríguez, futbolistas que dejaron una huella imborrable en el fútbol mundial.
Surgen nuevas estrellas
Pero mientras algunos gigantes preparan su despedida, una nueva generación espera tomar el relevo.
Erling Haaland será uno de los grandes protagonistas. El goleador noruego, convertido en una de las fuerzas ofensivas más temidas del planeta, finalmente cumplirá el sueño de disputar una Copa del Mundo tras el regreso de Noruega al gran escenario internacional. Su duelo generacional con Kylian Mbappé, figura de la selección francesa, representa la imagen perfecta de una transición histórica: los nuevos reyes buscando ocupar el trono de las leyendas.
También será el nacimiento mundialista de Lamine Yamal, la joya española que con apenas 18 años ya conquistó Europa y aparece como uno de los futbolistas llamados a marcar una época. Florian Wirtz liderará la renovación de Alemania, mientras Luis Díaz tendrá finalmente su estreno mundialista con Colombia después de convertirse en uno de los grandes referentes cafeteros.
Otros futbolistas también vivirán un momento especial después de años de espera. Andrew Robertson con Escocia, Gustavo Gómez con Paraguay y David Alaba con Austria llegarán al Mundial con la ilusión de cumplir un sueño que durante mucho tiempo parecía lejano.
El Mundial 2026 marcará un antes y un después. En una misma cancha convivirán los héroes que hicieron vibrar a generaciones enteras y los jóvenes que buscan convertirse en los nuevos protagonistas del fútbol mundial.

Será la despedida de algunos inmortales y el comienzo de nuevas historias. El momento en que el fútbol diga gracias a sus gigantes mientras abre las puertas a quienes intentan escribir su propio legado.
En las principales ciudades de Bolivia, millones de aficionados vivirán 39 días de emoción frente a sus televisores. Y en medio de las carreteras bloqueadas, con transportistas varados y poblaciones aisladas, muchos buscarán refugio en sus celulares o radios para escapar momentáneamente del malestar cotidiano gracias a la magia de “la gorda” más querida del planeta, la pelota que vuelve a unir al mundo bajo una misma pasión, la del deporte rey.