
Redacción | Activo$ Bolivia
Mientras América Latina mantiene altos niveles de optimismo y bienestar laboral, Bolivia enfrenta una realidad muy distinta. El país registra algunos de los indicadores más preocupantes de salud emocional en el trabajo, con elevados niveles de estrés, tristeza, soledad y desconfianza en las oportunidades laborales.
Así lo revela el State of the Global Workplace 2026 Report, el informe anual elaborado por la consultora internacional Gallup, que analiza el estado del empleo y el bienestar de millones de trabajadores en todo el mundo.
El estrés laboral alcanza niveles récord
El dato más alarmante del estudio corresponde al estrés diario. Según Gallup, el 54% de los trabajadores bolivianos afirmó haber experimentado altos niveles de estrés el día anterior a la encuesta.
La cifra supera en 11 puntos porcentuales el promedio de América Latina y el Caribe, que se sitúa en 43%, y refleja una tendencia sostenida al alza durante los últimos años. En 2010, este indicador alcanzaba apenas el 33%, lo que evidencia un incremento constante de la presión emocional en los entornos laborales del país.
Para miles de trabajadores, cumplir con sus responsabilidades diarias implica enfrentar una carga mental cada vez más intensa, en un contexto marcado por la incertidumbre económica y la falta de estabilidad.

Tristeza y soledad dentro del trabajo
El informe también pone en evidencia un deterioro significativo del bienestar emocional de los empleados bolivianos.
De acuerdo con los resultados, el 31% de los trabajadores reportó haber sentido tristeza durante el día anterior, una cifra considerablemente superior al promedio regional de 18%.
El fenómeno se agrava cuando se analiza la percepción de soledad. Mientras América Latina presenta uno de los índices más bajos del mundo en este indicador, con apenas 12%, Bolivia registra un 24% de trabajadores que se sienten solos, el doble de la media regional.
Estos datos sugieren problemas relacionados con la integración de equipos, la cultura organizacional y los estilos de liderazgo dentro de muchas organizaciones.
A ello se suma que el nivel de enojo diario permanece en un 23%, mostrando una persistente tensión emocional entre la población ocupada.
Bajo compromiso y poca confianza en el futuro
La situación emocional también impacta directamente en el compromiso laboral.
Según Gallup, apenas el 21% de los trabajadores bolivianos se considera comprometido con su trabajo, muy por debajo del promedio regional, que alcanza el 30%.
Esto significa que cerca de ocho de cada diez empleados cumplen sus funciones sin una conexión significativa con sus actividades o con los objetivos de sus organizaciones.
La percepción general de bienestar tampoco muestra señales de mejora. Solo el 36% de los encuestados considera que está prosperando en su vida, un indicador que se ha mantenido prácticamente estancado durante la última década y que queda muy lejos del 56% registrado en el resto de América Latina.

Desconfianza en el mercado laboral
La falta de optimismo también se refleja en la percepción de oportunidades laborales.
Solo el 35% de los trabajadores bolivianos considera que es un buen momento para buscar o cambiar de empleo, frente al 60% que registra el promedio regional.
La diferencia evidencia una creciente desconfianza en la capacidad del mercado para generar nuevas oportunidades, mejores condiciones laborales o posibilidades de crecimiento profesional.
Una señal de alerta para empresas y autoridades
Los resultados del informe muestran que la problemática laboral en Bolivia va más allá de los ingresos o las cifras macroeconómicas.
La combinación de estrés elevado, aislamiento emocional, bajo compromiso y escasas expectativas de progreso configura un escenario que puede afectar la productividad, la competitividad y la calidad de vida de miles de personas.
Especialistas coinciden en que factores como la alta informalidad, la incertidumbre económica, la inestabilidad política y la limitada generación de empleo formal contribuyen a este panorama.
Más que una estadística, los datos de Gallup representan una llamada de atención para empresas, líderes organizacionales y responsables de políticas públicas. La salud emocional de los trabajadores se ha convertido en un desafío estratégico que podría definir el futuro del desarrollo económico y social del país.